jueves, 11 de junio de 2009

A propósito del Heidegger nazi


Uno está acostumbrado a tener que, al saberse mi condición de "nietzscheano", soportar a gentes que en seguida espetan el tópico de un nietzsche "prenazi". La cosa se complica si además uno es "heideggeriano". Lo cierto es que no entro demasiado en esa clase de discusiones, más que nada porque cansa, y porque me parece una tarea inútil. Es cierto que Nietzsche tiene fragmentos muy duros y que era fácil que, caídos en manos de tarados como Hitler y compañía fueran fácilmente asimilables. También es cierto que Heidegger tuvo sus escarceos con el nazismo, y que nunca se retractó ni condenó el nazismo. Sin embargo, deducir de eso que los que los leemos y estudiamos somos afines al nazismo me parece de una temeridad dialéctica suicida. Y mucho más lo es pretender que, por pensar como hicieron, haya que condenarlos al ostracismo y al olvido totales (por esa regla de tres, muchos autores fundamentales tendrían que ser lanzados a la basura, empezando por Platón y Aristóteles).

En mi opinión, hay una tendencia en determinados ámbitos hacia el panfleto y el manifiesto. Para estas personas, antes de hablar hay que hacer un manifiesto en el que se condene toda clase de hechos e ideologías, así como afirmar la adhesión inquebrantable a otros. Esto, que tal vez valga para algunos ámbitos (la política tal vez, y puede que la cosa empezara por ahí), no debería extrapolarse a todos los terrenos, puesto que acabaríamos en un continuo estar a favor y en contra de cosas (lo estamos siempre, pero no lo proclamamos a los cuatro vientos todo el tiempo). Además, nunca se dejaría contento a nadie.

A la sombra de esta tendencia se arremolinan toda una serie de individuos con un excesivo afán señalador, que se ufanan en mostrar las tendencias de todo el mundo, sobre todo cuando no coinciden con las suyas. Son personajes que tienen sus demonios, y, a modo de viejos inquisidores, los buscan y los encuentran por todas partes, montando autos de fe por cualquier pequeña sospecha. Pero la cosa está en que quien más quien menos tiene sus manchas, y si hemos de andar descalificando a unos y a otros por sus "errores", íbamos a quedarnos solos.

Todo esto viene a raíz de un artículo en La Vanguardia (me informan de que la versión web está reducida, pero que el texto completo no tiene desperdicio) en el cual se pone en evidencia la adhesión de Heidegger al régimen nazi, la minimización que de ello han hecho sus seguidores, y muestra cierto escándalo porque actualmente Heidegger siga siendo considerado un filósofo importante en España (por lo que dice, parece que fuera se han dado cuenta de lo malo malísimo que fue este señor y lo han dado de lado). Lo que se da a entender es que todos los que hemos dedicado algo de tiempo a estudiar y a leer a Heidegger hemos sido inoculados por un virus letal.

En fin, podría estar horas escribiendo sobre el asunto. Y como ya he dicho que me cansa mucho esta tontería políticamente correcta (curiosamente defendida y promovida por muchos que van de políticamente incorrectos) y maniquea de tener que estar condenando a cada dos palabras, lo dejo aquí.

12 comentarios:

Fliege Cojonera dijo...

Estimado: en cuanto al Fall Heidegger puedes leer mis traducciones y textos inéditos en mi propio blog para que tengas una medida exacta y no-ideológica del compromiso de Heidegger (y de su analítica de la existencia) con el Nacionalsocialismo. Aparte que él mismo dijo que su compromiso político se deducía de su propia filosofía. Comparar los "errores" de Platón (¿Syracusa?) o Aristóteles (¿Alejandro Magno?) con la elección y militancia sin dudas hasta 1945 de Heidegger con el regimen más sanguinario de la historia humana que desembocóa en la mayor tragedia de la historia (y los resultados en cifras asustan) no es una buena idea. La hermeneútica de la inocencia del Nietzschéisme (el caso de Nietzsche es muy similar) y los heideggerianos no puede obviar la irresponsabilidad filosófica de Heidegger y debería hacernos cuestionar su herencia. Saludos

El Pez Martillo dijo...

Hola Fliege, bienvenido y gracias por el comentario. En primer lugar, mi mención de Platón y Aristóteles no iba por sus "experimentos" políticos, sino que hacía referencia a algunos apartados o afirmaciones de sus escritos que hoy en día no son muy bien aceptados por algunos grupos (cosas respecto a las mujeres, o a modelos de gobierno, o a la esclavitud) y que hacen que algunos le hayan quitado validez (en la medida en que pueda hablarse de validez en cuestiones filosófica) a todo su pensamiento en bloque, lanzándolo a la basura.

Por otro lado, nunca he sido muy partidario de separar tajantemente vida y doctrina de ningún filósofo (tampoco de vincularlas en un férreo determinsimo), y entiendo que las relaciones entre sus actividades y su pensamiento ahí deben estar. Sin embargo, y por la misma regla de tres, nosotros, que ni somos alemanes (yo no, intuyo que usted tampoco), ni estamos en los años 30, hagamos una recepción del pensamiento heideggeriano distinta a la que tal vez él mismo pretendió, y que nos estimule a pensar (y actuar) en otras direcciones.

No estoy en contra de angelizar ni disculpar a nadie. Si Heidegger fue nazi, pues lo fue. Lo que me disgusta es que haya quien pretenda, por eso, bloquear cualquier acercamiento a su obra y condenar al ostracismo todo lo que hizo y a todos los que le dedican su tiempo. Discutir y sacar a la luz las vergüenzas del personal me parece bien, ponerlo todo negro sobre blanco es lo que habría que hacer, y luego que cada uno haga lo que le parezca con ello.

Finalmente, tengo entendido que en algún lado Heidegger manifestó su decepción con el régimen nazi y el desengaño que sintió respecto a sus esperanzas primeras. No tengo muy claro si es así (posiblemente usted conozca la fuente), y en cualquier caso no es muy tranquilizador (o sí).

Saludos.

andreu dijo...

Dudo que una traducción que deja clara la vinculación entre Heidegger y el Nacionalsocialismo pueda ser, a la vez, una traducción "no-ideológica". Entre otras cosas, porque ahí ya se tiene claro lo que es "Heidegger" y lo que es "Nacionalsocialismo". Supongo que nadie está aquí anunciando una traducción pura, cosa que siempre resulta demasiado atrevida y que, con autores como Heidegger de por medio, roza la ingenuidad. Y si no hay traducción pura es porque no hay lectura pura. Todo esto, evidentemente, no impide que la traducción de que se trate sea excelente.

En mi opinión, condenar el nazismo y lo que supuso no es suficiente. Porque algo de verdad hay en el acontecer del nazismo, esto es, no en su doctrina política sino en que ocurriera. Algo dice de nuestro tiempo (que es el que pensamos y en el que pensamos) el que "aconteciera" el nazismo. Adorno, Benjamin y compañía se percataron de ello. ¿Y qué decir de Heidegger? Pues que, a su manera, con sus complicidades, sus arengas, su militancia, pero también con sus críticas (veladas y explícitas, genuinas o de cara a la galería), incluso con la falta de una condena expresa; mucho más allá de todo ello, con su obra, también intentó pensar eso que había acontecido y que él vivió de manera tan cercana. Intentó pensar qué es cualquier "acontecer".

Heidegger fue nazi. Y si sólo lo fue por un tiempo, nunca se retractó de haberlo sido. Si en algún pasaje de su obra quiso decir "me equivoqué", no lo dijo con estas palabras. Pero decir que Heidegger fue nazi y que, por ello, debe ser desterrado de un supuesto olimpo académico (y con él, dada la huella que ha dejado en gran parte de la filosofía contemporánea, no sé cuántos más deberían serlo) es, sencillamente, no preocuparse seriamente por Heidegger ni por el nazismo.

El Pez Martillo dijo...

Poco más puedo añadir.

Jaume Farrerons dijo...

La Vanguardia está censurando el siguiente comentario (ya lo han intentado unas veinte personas y no lo publican ni a la de tres, porque SABEN QUE ES VERDAD):

"El marxismo ha sido la ideología oficial de regímenes que han exterminado, en conjunto, a 100 millones de personas. Algunos perduran, como el chino, al que hasta se le concede la organización de unas olimpiadas. Pero el mundo está repleto de marxistas y no veo que se vaya a prohibir las obras de Marx en las universidades e institutos. Con una diferencia en relación con el nazismo: por cada víctima del nazismo, hay 4 del marxismo, y lo más grave: el nazismo ha sido juzgado y condenado, mientras que el marxismo sigue IMPUNE. De ahí que marxistas como Faye, Farias o Quesada puedan emprender campañas difamatorias propias de una cheka intelectual y nadie les reclame aclaración alguna sobre sus propias credenciales ideológicas."

PROBADLO VOSOTROS.

Jaume Farrerons dijo...

Es vergonzante que en una democracia se censuren datos que no son más que crifras históricamente comprobables. De ahí que no podemos dar ninguna credibilidad a la cruzada contra Heidegger, no porque Heidegger no fuera Nazi, que lo fue, sino porque los vencedores de la Segunda Guerra Mundial, quienes nos gobiernan, han cometido más crímenes que los nazis. Saludos.

andreu dijo...

Es evidente que La Vanguardia debería dejar publicar un comentario como el citado. Ahora bien, no puedo intentar publicar, como se nos pide, algo con lo que no estoy de acuerdo (por muchas razones) y que, a la postre, justifica y legitima la postura de Xavier Antich en su artículo. Hacer una defensa ideológica (o realizar un ataque en los mismo términos) de cualquier autor es, repito, no preocuparse por él (ni por la ideología en sí).

No condeno los libros de Farías, Faye y compañía, que pueden ser muy buenos libros (aunque no para mí). Lo que intento señalar es que no dicen nada (o muy poco) sobre el pensamiento de Heidegger ni sobre el nazismo.

El Pez Martillo dijo...

Jaume, antes de nada, gracias por el comentario.

Decía que estas cuestiones me cansan precisamente por estas cosas, que se acaban convirtiendo en un debate lleno de trampas ideológicas que, por más que no las queramos ver, están ahí. Tampoco me gustan los debates del "y tú más", con los que, aunque no sea el efecto que primariamente se busca, parece que una opción queda minimizada para mejor atacar a la otra. Es verdad que en nombre del marxismo se han cometido muchísimos crímenes, no seré yo quien lo niegue, pero en estas cosas soy de la opinión de que, con que haya habido una única víctima por motivos ideológicos, ya es demasiado. A partir de ahí, que unos u otros hayan matado más o menos, es secundario (lo que no lo es, ciertamente, es que se use la ley del embudo, para unos la parte ancha y para otros la estrecha, aunque me temo que es algo que siempre ocurre).

En cuanto al caso Heidegger, estoy con Andreu, que con tanta zarandaja nos olvidamos de la filosofía y de lo que en ella late (condenando y apartando no evitamos que deje de latir).

Un saludo.

Xavi dijo...

Bon dia Sergi,

et deixo un articlet que em va fer gràcia al voltant de posibles "raons" de la creuada anti-heideggeriana.

Salute.

http://www.pensamientocritico.org/inaurd0905.htm

El Pez Martillo dijo...

Hola Xavi,

Gracis per s'article, molt interessant. Efectivament, hi ha una espècie de "creuada" des de certs àmbits envers els pensadors que fins ara més han influït. No només Heidegger, també contra els posmoderns (fins a arribar a emprar "posmodern" com a insult).

A part del que se diu a s'article, m'agradaria aportar una sospita que tenc des de fa temps. Vaig escriure una entrada fa temps sobre la pérdua de influència de Marx i el creixement de la influència de Heidegger (fins al punt de que alguns ja parles de que s'està canviant d'un paradigma marxià a un heideggerià). Pot ser que algun tir vagi per aquí...

Salut!

Lluís dijo...

Hola, a mi parecer algo debe de pasar con la manera de pensar y filosofar de Heidegger para que este acabara llevando la vida que llevo, acomodada al regimen como lo estuvo. Creo que no hay una regla universal para decidir si la vida y el pensar de un filosofo han de ir definitivamente ligados o no. Me da la impresión que hay filosofias mas o menos ligadas a la vida de sus autores que otras. Eso depende de cada caso. Para averiguarlo solo podemos hacer una cosa: conocer la vida y la doctrina. Mi experiencia modesta con Heidegger más bien me dice que no es un filosofo nazi si por ello entendemos ser un ideologo. Heidegger debia ya ver que el nazismo, como proyecto vital-nacional, estaba abocado al fracaso. Sin embargo, parece no tener nada que ofrecer a cambio. Se siente bien en él, filosofa en él. Y cómo iba a censurarlo si eso implicaba ya un lugar desde el que, y en nombre del que, se censura. Heidegger no fue un nazi pero no tiene armas para luchar contra él y eso, al menos, le hace complice de sus horrores.
Saludos a todos!

Lluís dijo...

Cuando digo complice me refiero a que lo hace complice no solo vitalmente, lo que es obvio ya, sino filosoficamente.