viernes, 9 de agosto de 2019

Hacia adelante

Acabamos de empezar el siglo. Pero ya hay gente que conocerá el próximo. Siglo XXII. Suena raro, quizá porque estuvimos demasiado fascinados con el simbólico 2000 y el XXI, que ya son pàsado y presente. Y porque, reconozcámoslo, nos es un futuro muy remoto al que ni nos vamos a acercar. Pero ya no todos. 

miércoles, 7 de agosto de 2019

Flâneurismo

Vagar sin rumbo. Pasear sin un objetivo concreto, dejando que los pasos te conduzcan sin dirigirlos. A veces acabas en callejones soliarios, huyendo de la masa. Pero otras desembocas en las rúas más bulliciosas, repletas de una marea que te engulle y te arrastra. Algunos días te gusta esa dilución. Pero otros te da por extraer algo de la indiferenciación. Entonces te dedicas a mirar a las personas a los ojos, al azar. Un anciano que avanza con su bastón, una joven cargada de bolsas, un bebé en su cochecito... Imaginas sus vidas, sus luchas y preocupaciones. Es posible que en algún caso se acierte. Tal vez sea un acto violento el de forzar -en mi mente- que esas personas, que han salido a la calle a mezclarse en el pulso y torrente de la ciudad, se destaquen y pasen a primer plano en mi pantalla. Tal vez no era eso lo que quería. Pero a veces alguien te devuelve la mirada, y de esas, algunas se produce un chispazo de complicidad, de reconocimiento. Hacen que el paseo valga la pena, son una pequeña e importante carga de energía. Y es que al fin y al cabo, aunque se busque una cierta inmersión, de lo que se trata es de mantenerse a flote, y esas gentes en definitiva son flotadores, rocas en las que tomar aire y descansar para proseguir la travesía. Es una cuestión de supervivencia. Aunque a veces haya riesgo de encallar. 

viernes, 2 de agosto de 2019

Impartiendo justicia

Parece que hay gente que cree que la justicia evita los crímenes, y que endureciendo las penas estos desaparecerán. Curiosa creencia. Milenios de pena de muerte en distinas formas y variantes no han impedido que siga habiendo asesinatos. Puede que haya echado a alguien atrás, y ya está bien, pero diría más bien que con castigar los delitos ya hay más que suficiente. Y más cuando nos encontramos con delitos en los que hay un componente irracional muy importante, movidos por pulsiones y fuerzas que nacen de profundidades oscuras 

Otro tema es si las penas que hay son adecuadas o no, pero eso es algo subjetivo para cada época y lugar, que considera unos delitos más graves y susceptibles de ser más castigados según su sensibilidad. 

miércoles, 31 de julio de 2019

Chapter 27: el abismo de Chapman

He visto Chapter 27, relato desde la mente de Mark David Chapman de los tres días anteriores a que matara a John Lennon. De sus pensamientos y movimientos en esas horas. De cómo estuvo mordeando el edificio Dakota en Nueva York junto a otros fans, ansioso por encontrarse con su ídolo. De las relaciones que estableció con esas gentes (en concreto con una chica y un fotógrafo, que hizo la foto que ilustra la enytrada, en el momento que el Beatle le firmó su último disco, Double Fantasy), del momento de la firma y el asesinato unas horas después. De El guardián entre el centeno (el libro del que Chapman jamás se separaba) y Holden Caulfield. De su desequilibrio mental. 

Es un retrato inquietante y desasosegante de unos de los crímenes más impactantes e incomprensibles del siglo XX, desde la perspectiva del asesino. No se trata de angelizarlo, sino de mostrar ese lado y arrojar algo de luz (una luz muy oscura). Aunque se peuda hacer pesada por momentos, resulta hipnótica y capta la atención. La interpretación de Jared Leto es inquietante (así como su transformación física, que lo hace irreconocible), pero lo más escalofriante viene en los créditos: el actor que interpeta a Lennon se llama Mark (Lindsay) Chapman. 

Como fan (más de los Beatles que de Lennon en solitario), tenía que verla y estaba en la lista de espera. Aunque sea un tema desagradable que hay quien evita, es preciso asomarse a estos abismos.

lunes, 29 de julio de 2019

De la pérdida temprana

Jóvenes que mueren en los primeros pasos de la vida, justo cuando se empieza a abrir el abanico de decisiones que la van a ir configurando y haciendo única. Son muertes dramáticas que marcan a sus familiares (sobre todo) y amigos. Éstos se harán un hueco en el mundo, encontrarán nuevos amigos y seguirán su periplo vital con mayor o menor fortuna. Pero continuarán. Y será imposible que los progenitores de los desaparecidos no vean en ellos su estela, lo que podrían haber sido, imaginando cómo serían de haber llegado a la misma edad. Igualmente, en los que quedan hay un cierta misión de llevar a cabo y cumplir de alguna manera simbólica esas vidas que se truncaron demasiado pronto. Sobre todo ante esos padres, que puedan enorgullecerse en cabeza ajena, aunque resulte doloroso. 

lunes, 22 de julio de 2019

Hablar de política

En ocasiones, en estas fases de bloqueo/sequía/pereza, me entran ganas de, para dar un poco de vidilla al blog, escribir sobre los asuntos políticos que entretienen al personal. Pero en seguida se me pasa. La política es una actividad ebrutecida y embrutecedora. Al menos la política de escaños y estrados, con sus partidos, adhesiones, consignas y vetos. Ese camino mejor no transitarlo. Habrá quien acuda al lema según el cual todo es política. Y no lo niego, pero de ahí a que todo tenga que pasar por los partidos y sus cuitas hay un trecho bien gordo. Porque de eso viven, de intentar fagocitar la realidad toda, asaltando espacios que sí, son políticos, pero que deberían ir más allá de ellos. Se produce de este modo un empobrecimiento, una tala de matices, una jibarización del mundo. Una cerrazón y un imponerle esquemas, en devinitiva. Y creo que es mejor estar abiertos y receptivos a lo que hay ahí fuera, sin pretender encorsetarlo ni enconrsetarse. Sólo así, y en el juego,  hay libertad. 

En estos momentos se está celebrando un debate de investidura en el congreso de los diputados, pero no esperen que haga ningún comentario al respecto.