jueves, 4 de junio de 2009

My generation

En los últimos decenios han habido hitos que han marcado a generaciones enteras, de modo que cada dos o tres décadas había algún acontecimiento crucial que movilizaba y estimulaba a grandes masas de gente. Los hijos de los que combatieron en la primera guerra mundial lo hicieron en la segunda. Los hijos de éstos vivieron en primera persona la revolución de los años sesenta, simbolizada en los múltiples sucesos del 68 (España no siguió las mismas fechas ni estuvo en los mismos acontecimientos, pero tiene acontecimientos históricos paralelos). La siguiente fecha, la que algunos ya recordamos y que tal vez debería haber sacudido nuestros cimientos, es el año 1989. Reconozco que servidor era muy joven para "participar" en todo aquello, pero ya era lo suficientemente mayor para darme cuenta de que algo se estaba moviendo en la historia. Recuerdo a la perfección aquel telediario de las 9 empezando con la noticia de la caída del muro de Berlin, y la excitación que se vivió en aquellas horas-jornadas. Como si el mundo se estuviera sacudiendo al mismo ritmo que mi joven cuerpo (sometido entonces a varios avatares biográficos y hormonales que, veinte años más tarde, considero vitales). Sin embargo, todos esos hechos históricos ocurrieron al otro lado del muro, y nosotros tan sólo fuimos espectadores de aquello (en realidad, sospecho que algo parecido pasó en el 68, pero la leyenda lo acrecentó en demasía, como, también sospecho, hicieron nuestros padres con un montón de cosas más). Y tampoco se trata del hecho crucial de mi generación, que puede pasar a la historia como la primera que no hizo nada, que no le aportó nada al mundo, ni positivo ni negativo en muchos años, al menos en el tramo de nuestra juventud.

Y, si quieren que les sea sincero, casi mejor así. Para ilustrar la entrada, siguiendo la tónica de mi generación, que ha crecido a la sombra de los que nuestros padres creyeron (o nos han hecho creer que hicieron), una canción que es más suya que nuestra, pero que no desmerece nada. Evidentemente, los Who:

3 comentarios:

PENSADORA dijo...

¡TOMA TEMAZO!.

Le doy a usted la razón en sus muy ciertas palabras. Nuestra generación pasará a la historia sin pena ni gloria y, a servidora, le parece básicamente lamentable además de darme la sensación de que éste es uno de los motivos del insondable vacío que pesa sobre nuestras almas... ¡ains!.

El Pez Martillo dijo...

Pensándolo un poco, nuestra generación es la del movimiento antiglobalización, pero en vista del éxito, casi mejor no decirlo muy alto.

PENSADORA dijo...

¡pos eso!

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