miércoles, 12 de enero de 2011

Cuando se escamotea la verdad

¿Porqué cuesta tanto decir la verdad? A veces, por no hacer (o por no hacernos) daño, vamos pasando con medias verdades y mentiras piadosas. Pero parece una solución a corto plazo, porque si a la larga se acaban sabiendo las cosas, la reacción de los afectados es previsible que sea peor que la esperada al principio, por la dolorosa verdad y por el engaño.

Esto ocurre normalmente en nuestro día a día. Pero no afecta más que a nosotros y a unos pocos más, a lo sumo. Si lo trasladamos a nuestra realidad social, la cosa adquiere otro tono más siniestro. En primer lugar por la desagradable manía de los gobernantes de administrar algunas verdades, creyendo que hay cosas que debemos conocer y otras que no. Y finalmente, porque las consecuencias del desvelamiento de la verdad pueden ser más dramáticas, para los engañados y para los engañadores. Luego que no se extrañen ni asusten por lo que pueda pasar.

7 comentarios:

Horrach dijo...

eeeh, ¿se refiere usted a lo que estoy pensando? Pista: excalextric.

PENSADORA dijo...

uuufff! la verdad es taaaaannn relativaaaa.... sobre todo para quienes creen poseerla...

El Pez Martillo dijo...

Jejeje, Horrach, no va usted nada desencaminado. El personal está muy soliviantado (como muestra un botón: personal veterano, nada sospechoso de ser antisistema, hablando de la necesidad de recurrir a la violencia...), y estese atento la próxima semana, que puede haber movida.

Pens, hay verdades que pueden ser relativas, pero que te juren y perjuren que no te van a matar mientras están cargando sus armas y apuntándote por la espalda, no es muy sincero que digamos.

Saludos y que los dioses repartan suerte.

Horrach dijo...

Pues hasta que no lo vea, no me lo acabo de creer, con todos los respetos. Que cuando en España, o en Baleares, gobierna el PSOE automáticamente se desmoviliza la sociedad civil, y puede haber mucha queja, pero nadie sale a la calle a gritarle con furia sus cosas a ZP o Antich (imagino que porque muchos de los que sí salen a la calle a gritar y empujar contenedores cuando gobierna el PP quieren mantener el carguito que les ha proporcionado el ZP o el Antich de turno).

Aquí sólo cambiarán las cosas cuando un vermaliano alcance posición de responsabilidad. Ya sabe por donde voy: ¿No se presenta usted a las elecciones sindicales? Ojalá. Creo que hablarles un poquitín del último dios, del dichoso ereignis y del viraje al primer inicio, puede dar sus efectos.

El Pez Martillo dijo...

Yo también pongo en duda que vaya a pasar nada. Nada al menos de forma explosiva, porque lo que se está hablando es algo más bien sibilino y silente, pero contundente. Por eso y porque los medios, aunque sacan cosas, no están sacando ni la mitad de lo que está sucediendo por aquí (y sacan cosas más o menos anecdóticas, porque hay hechos gravísimos de los que nadie habla, y darían no para dimisiones, sino para suicidios ante las cámaras...).

Desgraciadamente, no me presento a esas elecciones sindicales. Mi talante más bien ácrata me impide formar parte de cualquier asociación política (a menos que la lidere yo, jejej, que ya se sabe, quien reniega de la autoridad esconde un déspota en potencia). La propuesta que hace me parece estupenda, y la aderezaría con algo del arbeiter jüngeriano. Le reservo el cargo de secretario...

PD: escribiendo desde el miserable vórtice de la desesperación...

Horrach dijo...

No, no, de secretario nada, que soy el Conde von Horrach, Archimandrita del Subsuelo y Duque del Vermalódromo, y eso de los sindicatos no le pega nada a todo un aristócrata de mi egregio porte.

El Pez Martillo dijo...

Entonces le crearemos un título honorífico con nombre pomposo (tipo "conseller en cap" o algo sí). Aunque creo que más que un sindicato, para los vermalianos es más adecuada una sociedad secreta tipo masonería, illuminati, skull and bones..., copn sus rangos, sus iniciaciones sus ceremoniales y todo eso...