martes, 8 de julio de 2008

Pareja y comodidad


Del mismo modo que hay gente nocturna y gente diurna, hay personas que se sienten más o menos cómodas en pareja o solos. Así, hay quien, cuando está emparejado, se le ve apagado y distinto, como si en el fondo no estuviera a gusto con sus situación. Y otros que, si no tienen pareja, están tristones y no parecen los mismos que cuando están con alguien. Supongo que todos conocemos casos de estos, y a buen seguro que en mayor o menor grado formamos parte de alguno de estos grupos.

4 comentarios:

Stones dijo...

Toda situación tiene su parte positiva y su parte negativa. Vivir sin pareja tiene su lado bueno y el vivir en pareja también. Ahora sigo opinando que como los primeros momentos donde te vuelves un crío adolescente son los más bonitos, sobre todo a determinadas edades donde tienes libertad y dinero (que como siga el euribor así va a ser poco tiempo) para poder hacer cosas.

Tengo un amigo que dice que la vida son como los vinilos de los Rolling, tienen su cara A y su cara B, con las parejas pasa lo mismo

Un saludo señor pez

PENSADORA dijo...

Te propongo otro grupo más: el mío.

Estar a gusto y encantado de la vida igual solo que acompañado.

Así somos las personas, nunca estamos a gusto con lo que tenemos y, estemos en una situación o la otra, siempre echamos de menos alguna parte de la situación contraria.

javi dijo...

Lo ideal para mí es encontrar cierta cómoda soledad cuando estás en pareja (esa cosa de entenderse sin hablar con la otra persona) y cierta armonía personal cuando estás solo contigo mismo. Y sobre todo, lo más importante, no buscar ni forzar nada, a riesgo de acabar con alguien solamente por tener miedo a quedarte solo o al contrario: forzar el aislamiento o la reclusión por miedo a lo que comportan o puedan comportar las relaciones personales, eso tan común de preferir no hacer tal cosa por las consecuencias o el daño que pueda causar. Si algo se hace con gusto bien hecho está, aunque termine en fracaso. De todo fracaso se aprende algo. Es cuando enfrentas tus propias emociones cuando empiezan los tormentos. Y cuando te marchitas y languideces de verdad, ya sea en pareja o en soledad.

El Pez Martillo dijo...

Stones, cuánto tiempo. Sí todo tiene su lado bueno y su lado malo, pero hay quién sólo sabe ver una de las dos caras. Y sobre so de los principios, de cada vez más lo veo como una enfermedad mental. Pienso que es mucho mejor cuando la cosa se va curando un poco, y se pasa de la pasión a otra cosa (y muchos son los que ven en eso el desencanto y rompen sus relaciones..., ellos se lo pierden).

Pensadora, puestos a poner más grupos, pongamos el mío, el que no se conforma con nada, el que en cuando se siente forzado a algo, se revuelve (y en esto de las relaciones, hay que ceder mucho). Así no hay quien se encuentre cómodo con nada.

Javi, como siempre tan afinado, auque ya te digo, a mi la serenidad me pone muy nervioso.