domingo, 20 de julio de 2008

Circunstancia


Preparar el ambiente de trabajo, como en tantas otras cosas, resulta importante. Así, antes de ponerme a escribir o a hacer algo relacionado con mi tesis, hay que realizar el ceremonial. Se trata de imprimirle un aura sagrada a la labor. Hay que rodear el ordenador de los libros pertinentes y necesarios, a los que, cual oráculos, hay que consultar y citar. También hace falta la música. No toda vale. Me decanto por cierto estruendo o intensidad, algo con tintes atormentados y con el volumen suficiente para neutralizar cualquier sonido ajeno. Me ayuda a centrarme en mis ideas, en las lecturas y en la pantalla del portátil. Como colofón, a modo de retablo, coloco al lado del monitor un retrato de Nietzsche (no por capricho, sino porque es el autor sobre el cual escribo y pienso). Así, sus ojillos miopes escrutan mi labor y me lanzan una continua advertencia, un "cuidado con lo que escribes", que debería obligarme al rigor y al respeto.

Una vez adecuado el entorno, es el momento de invocar a las musas y empezar a volcar palabras en el procesador de textos. Palabras que espero tengan algún sentido.

6 comentarios:

Antonia dijo...

Comprendo el ritual, ser enfermero y escribir sobre filosofía debe ser complicado,supongo que necesitas realizar un transito.
Yo soy enfermera y documentalista y muchas veces siento una cierta esquizofrenia y nadie me comprende.

Ánimo,disfruta de cada momento,ya sabes que al final el trabajo duro se olvida y nos deja los resultados y la satisfacción íntima.

El Pez Martillo dijo...

Hola Antonia, gracias por comentar.

Yo la verdad es que no tengo ningún problema de desdoblamientos ni nada de eso, y si me cuesta algo, es el rol de la enfermería (menos mal que sólo son nas horas al día). Tampoco se me hace duro ni cuesta arriba, al menos de momento (supongo que habrá días peores, pero voy a ritmo suave).

Por otro lado, ¿te has dado cuenta de la cantidad de enfermeras que estudian otras cosas, a veces muy distantes de lo sanitario? Es algo que siempre me ha llamado la atención.

Un saludo.

Tona dijo...

Tenemos telepatía, cuando está mañana he leído enfermero-filosofo he pesnado esto mismo.

Mi hipótesis es que a nuestra profesión le falta un desarrollo teórico solido y los "inquietos" necesitamos desarrollar un dircurso lógico, por llamarlo de alguna forma.

Cuando quieras el tema da para mucho...cont

El Pez Martillo dijo...

Es que conozco a un montón de compañer@s que, después de estudiar enfermería se meten con otras cosas: filosofía, informática, antropología, psicología... Por lo pronto, he conocido ya a varias enfermeras filósofas (a parte de mi, sé de otras tres, y seguro que hay más).

Puede que haya algo de lo que dices, o que la gente de enfermería somos inquietos, o yo qué sé (quiero pensar que en realidad se trata de que las experiencias que vivimos, muy duras a veces, nos llevan a plantearnos cosas y a investigar un poco más allá. La enfermería, por suerte, es algo más que aplicar técnicas).

Tona dijo...

Tambíén creo que las posibilidades de desarrollarnos en nuestra profesión son escasas, por un lado tenemos el sistema que no facilita el posibilidad de mejorar,por ejemplo un profesional podría adentarse en un área de investigación, para lo que su departamento le ayudaria con infraestructura, medios, etc.Y ya nos iría mejor a todos. Otras posibilidades según se va haciendo uno Senior.
Yo estoy al mismo nivel que la enfermera que ha termina hace 1 mes, y mi inmediata superior tiene una formación muy por debajo de la mía. Pero esto que importa¿?
Para finalizar las enfermeras con formación en otras áreas tenemos muchas dificultades en poder salir de nuestro ámbito, eso de castigo..

El Pez Martillo dijo...

Tampoco creo que eso de no poder desarrollarnos se distinto en muchas otras profesiones. Aunque también es verdad que el sistema sanitario no nos deja muchas facilidades...