viernes, 10 de abril de 2009

Retorno a Jünger


Me he reenganchado a Jünger. Hace cosa de un año me estrené con el inmenso (no en tamaño) primer volumen de sus Radiaciones, que son sus diarios de la segunda guerra mundial. Me habían advertido de que iba a disfrutar mucho más con el segundo volumen, el cual adquirí el otro día y del que he leído ya algunas paǵinas. Me temo que en las próximas semanas van a aparecer muchos extractos suyos en este blog. Reflexiones que hizo Jünger en los años finales de la guerra, los del hundimiento del régimen nazi, y que, como es menester, convertiré en algo mío. Porque creo que es absurdo leer algo si no es para hacer de ello parte de uno mismo. Hay que incorporar (hacer cuerpo) todo lo que nos ocurre, extraer de ahí sabiduría, errores, motivos, sensaciones. El "usar y tirar", sin que quede ninguna huella, es perder el tiempo. No hay que hacerlo a lo loco, hay que esperar al momento adecuado para cada texto, a su kairós. Por eso, aunque se tenga una lista de libros enorme, hay que dejarse llevar por la sutil sensación que se experimenta al ver el lomo en la librería. Y mi cuerpo ahora pedía Jünger.

Un texto como estos diarios deben ser degustados poco a poco, como esos pasteles que uno se come a pequeños mordiscos y luego los mantiene más tiempo en la boca, para que su sabor llegue a todas las partes de la boca y nos colme. El formato del diario permite este acercamiento capsular, y casi debería ser prescrito como un medicamento: una entrada cada seis horas. La cuestión es cómo resistirse, ante algo de esta magnitud, a no devorarlo, a empacharse con ello, aunque luego haya que vomitarlo (aún así sería provechoso).

2 comentarios:

Horrach dijo...

Servidor lleva 3 años con los diarios, y todavía estoy acabando el segundo volumen (estoy justo en los pasajes en los que Jünger habla de Clausewitz). La demora, como dice, es implícita no sólo al formato de diario sino también al estilo jungeriano. Es un autor que deslumbra.

PD: si dice usted que ahora el cuerpo le pide Jünger, concretamente el Jünger de finales de la segunda Guerra... ¿implica todo esto que sale escaldado de algún conflicto cuasibélico?

El Pez Martillo dijo...

Yo no creo que llegue a los tres años, más que nada porque no me gusta estar con varios libros a la vez. Sin embargo, sí que tengo la intención de no devorarlo en un par de semanas.

No es que mi cuerpo pidiera el Jünger de finales de la segunda guerra mundial, sino que me pedía que siguiera con las radiaciones. El primer volumen me gustó y algún día tenía que ponerme a ello. El otro día recordé que lo tenía pendiente, y se instaló en mi cabeza la idea de comprarlo, así de simple.

Conflictos cuasibélicos los tenemos todos los días, y ahora mismo estoy muy a gusto con mis batallas, nada de salir escaldado (de momento).