jueves, 23 de abril de 2009

De espaldas al público


A raíz de un comentario hecho por una amiga en el Bluesville, acerca del hecho de que el cantante y guitarrista del grupo que actuaba lo hiciera de lado y no de cara al público, mi mente se disparó y empezó a revolotear en torno al asunto de cuál es la mejor disposición para interpretar música.

¿Qué es lo más importante en un concierto? Yo diría que la música. Y los músicos. El público es mero espectador de lo que acontece en el escenario. y para que haya evento ahí, tal vez deberían los músicos olvidar que hay público. Centrarse en lo suyo, que es la música, en crear algo único que haga que los que los ven (aunque en sentido estricto, la cosa de la música es el oír) experimenten esa instancia sagrada que es la música. No todos los músicos ni todas las músicas pueden hacerlo, y en buena medida se escudan en una complicidad con el público y una sobredosificación sensorial (coreografías, elementos visuales...) que no es otra cosa que una cortina de humo que oculta sus carencias. Como mucho, puedo aceptar la participación de la gente a la hora de cantar, en tanto que modo de formar parte de la experiencia de estar haciendo música. Pero ni siquiera eso. De cada vez tengo más claro que entre el escenario y el público debe haber un abismo, una separación tajante, como ocurre, en buena medida, en el cine (donde pantalla y platea están en distintos planos, y no hay interacción posible).

¿Y la disposición ideal? El círculo. Todos los músicos viéndose las caras, formando parte de una misma cosa. Y a ser posible, que el "líder" sea el que dé la espalda al público.

7 comentarios:

Rafael Catherine Llodrá-Llopis dijo...

Pues la disposición y el concepto de "ocultación" de los músicos pega bastante con lo que hacían Godspeed You! Black Emperor... Tocando a oscuras, sentados, y dados vuelta o escondidos unos tras otros, con las cabezas gachas... Apenas hay fotos en las que se vea algún careto, y siguen siendo medio anónimos...

Y por cierto, mola el lavado de cara del blog, tá chula, la nueva plantígrada.

El Pez Martillo dijo...

Es que lo de los GYBE tiene mucho que ver con lo que yo entiendo que es la experiencia musical. Y aunque sé que no le gusta, Dylan también tuvo una temporada en la que tocaba de espaldas al público (e incluso ahora, que se pone en un lateral del escenario con su teclado).

PENSADORA dijo...

Otros que hacen lo propio (ya sé que no le gustan, o al menos, me lo imagino) son Los Planetas, el cantante se pone casi siempre de espaldas al público.

De todas formas, las artes escénicas tuvieron un "punto de no retorno" cuando en el siglo XX, o sea, antes de ayer, cuando a algún "teatrero" se le ocurrió la idea de interactuar con el público.

Lo cierto es que nos guste o no (y lo digo por experiencia) las artes escénicas, como otros artes, son cuestión de sensaciones, sentimientos y expresión, sobre todo expresión de éstos y es muy tentador intentar conocer qué se provoca en el público de una manera inmediata... la interacción es la manera más rápida de conseguirlo.

Por otro lado, en lo que a música se refiere, pienso que la cosa depende más de los músicos que del público. Dependerá de los deseos del músico, así, el que quiere utilizar su arte como forma de enriquecerse utilizará la forma "interactiva", mientras que el músico que desea transmitir su arte de una forma pura, será el que utilice esos formatos que usted describe.

¡HUY! que me enrollo...

Ale pues!

El Pez Martillo dijo...

Pues si le digo la verdad, creo que nunca he escuchado nada de Los Planetas (o así a bote pronto no me viene nada a la cabeza). En cualquier caso, se agradece que toque de espaldas. Al fin y al cabo, con que haya buena acústica ya basta...

Sobre el arte y todos esos temas, mis opiniones son muy radicales, y de cada vez creo más que al público no habría que tenerlo en cuenta. Una cosa es expresar (que eso se puede hacer y lo hacemos casi constantemente) y otra cosa es comunicar.Es que ya cansa tanta grandilocuencia y pedantería en los artistas, como si de ellos dependiera la salvación del mundo (cuando en realidad, quien se trata de salvar son ellos mismos).

Y tranquila con el enrollarse, que aquí los rollos son bienvenidos.

El Beagle Orejón dijo...

Yo creo que en todo arte debe haber una interacción público-artista, la música es transmisión, y yo comprendo esa transmisión como una comunicación, ¿desde cuando tal diálogo precisa que el emisor se ponga de espaldas?. Mi arte es la magia y el contacto ocular con mis espectadores es de lo más importante, ya no solo para controlar su mirada sino para transmitirles toda la emoción del juego, no es grandilocuencia ni pedantería, es transmisión de una emoción ¿no es eso el arte?

El Beagle Orejón dijo...

Disculpa que publique dos comentarios seguidos, quería añadir un pequeño detalle, has publicado un video de Leonard Cohen. La canción "Take this waltz" No me negarás la capacidad de transmitir emociones de Leonard Cohen, a mi por lo menos una mezcla de melancolia y añoranza, imaginate ahora a todo el grupo dando la espalda al público, en mi humilde opinión creo que perdería el 70% de la fuerza... En fin, un saludo, gran blog y perdona este doble comentario.

El Pez Martillo dijo...

Tranquilo Beagle, que no molestan los dobles comentarios. Al contrario, yo encantado de que se me hagan.

AL tema. No creo que el arte sea comunicación ni transmisión ni nada de eso. Como mucho, expresión, y ni siquiera estoy seguro. Es cierto que en los espectadores se genera una emoción, pero de ahí a que sea la misma que mueve al artista o la que se supone que quiere transmitir, hay un salto muy grande.

En cualquier caso, en el caso de la música, la mayoría de la gente van a un acto colectivo, no debemos olvidar esa dimensión de comunión de la masa. Porque a veces (en más ocasiones de las que nos atreveríamos a reconocer) la música está en un segundo plano. En otras ocasiones también está la mística del estar cerca de la persona admirada.

Por otro lado, y entrando en cuestiones más "técnicas", se puede querer ver a los músicos más que por oírlos, por ver cómo tocan, cosa que de espaldas nos perderíamos.

De Cohen, precisamente él es uno de esos que podrían tocas detrás del telón sin que la cosa cambiara mucho. Incluso a lo mejor ganaría. Aunque, claro, nos perderíamos a las que le hacen los coros...

Un saludo.