lunes, 18 de febrero de 2008

Pequeña muerte


En cierta ocasión oí hablar de un antiguo y sugerente método para intensificar el placer sexual. Se trata de, en el momento de alcanzar el orgasmo, pensar en la muerte. Pero no la muerte en abstracto (con sus estereotipos y lugares comunes), sino en la propia muerte, en el instante en que abandonaremos la vida, el punto de inflexión (o de abandono, según lo que venga después). Tal vez, y según algunas creencias, el orgasmo sea lo más aproximado a la muerte que podemos experimentar en vida.

6 comentarios:

Horrach dijo...

Bonita imagen, sí señor.

Algunos personajes también pensaban en la muerte en el momento del orgasmo... sólo que no en la propia, sino en la de los demás. Recuerdo al criminal Gilles de Rais, que lo hacía mucho, no sólo a nivel teórico (es decir, que no sólo lo pensaba). Servidor a veces ha pensado en esta asociación, sobre todo porque la penetración representa en cierta forma un empalamiento, y éste acaba con la muerte de la empalada. Cómo seremos de retorcidos que en la penetración (sobre todo en el clímax) la idea de destrozar el cuerpo amado nos excita (a él y también a ella). (¿a usted, querido amigo, ninguna ctónica le ha rogado, melosa y entregada, que la destroce con su virilidad?)

saludos

El Pez Martillo dijo...

Sabía que le iba a gustar, tanto la foto como la entrada.

Sí, es verdad que algunos disfrutan con la muerte del otro, pero me parece mucho más profundo el tema de la propia muerte (entre otras cosas porque el asesino a menudo no tiene en consideración a sus víctimas como personas, quitándole mucha trascendencia al asunto), y más difícil de encarar (porque, seamos sinceros, cuando dices estas cosas te miran raro, aunque quién sabe, a lo mejor luego muchos lo prueban en su intimidad).

Acabo de caer en la cuenta de que hay mucha gente que alcanza el orgasmo con pequeños estrangulamientos (y, sea o no leyenda urbana, se cuenta de algunos que ha juerto al ahorcarse mientras se masturbaba). Aunque un poco extremo, creo que esto tiene que ver con esa asociación entre muerte y sexo. Ya sabe usted que he trabajado un poco sobre el asunto.

Stones dijo...

En esos momentos no se piensa, simplemente se disfruta.

El Pez Martillo dijo...

Inténtelo usted, Stones, y ya verá. Pensando (que no es un pensamiento normal,sino algo así como una visualización, una experimentación...) se puede disfrutar más. Una cosa no es incompatible con la otra.

Stones dijo...

Quizá soy muy simple, pero me centro en lo que estoy haciendo y lo que me apetece hacer y en esos momentos en vez de visulizar mi muerte me apetece por decirlo de una manera metafórica, entrar en el paraiso....

El Pez Martillo dijo...

Que yo sepa, la única forma de entrar en el paraíso es muriendo...