martes, 24 de agosto de 2010

Uno con libertad de expresión

Uno de los problemas con los que nos estamos topando respecto a la libertad de expresión es el de hasta qué punto uno puede expresar todo lo que le pasa por la mente. Porque aunque la idea de libertad implica que puedes decir lo que quieras, eso tampoco es tener carta blanca. Aunque sea libertad, también tiene sus reglas. En principio, se trataba de que cada uno pudiera decir su opinión y así entrar en un debate constructivo.  En la libertad es casi más importante el Otro que el Yo, pero se acaba usando para intensificar el Yo. Viendo como se comporta el personal en foros, cometarios en los medios y demás sitios en los que poder expresarse, para lo que está sirviendo es para enrocarse en la propia posición, sin querer ver nada más allá. Total, puedo decir lo que quiera y lo que quiero decir es X, y además, como soy libre de decir lo que quiera, el que piense Y es un gilipollas. Y nos quedamos tan anchos. Nos dieron la libertad, pero no nos enseñaron a usarla, o no la aprendimos. 
 
Un caso extremo de estas actitudes y del encallamiento ideológico de muchos, lo leí el otro día en un comentario a una noticia acerca de terrorismo nacionalista. El pensador de turno, afirmaba sin ninguna clase de tapujos que la mayoría de la sociedad estaba con los terroristas, y que aunque dijeran que no, se trataba de una estrategia para disimular, pero que en realidad pensaban lo que pensaban. Con dos cojones. La traducción es: "opino una cosa, pero como los hechos van en contra de mi opinión, los hechos en realidad cuadran con lo que yo pienso pero disimulan para hacerme quedar mal y no darme la razón, pero yo en el fondo la tengo". Hay quien sentiría vergüenza de decir algo así. Pero claro, como somos libres, no aplicamos filtros y decimos las cosas a la buena de Dios. Y sí, claro, eres libre de decir lo que quieras, pero al menos sé elegante y reconoce que a veces podemos decir burradas. 

4 comentarios:

Física, Filosofía y Letras dijo...

Con respecto a la libertad, es verdad que cuando menos se tiene la libertad de expresión. Cualquier persona, tiene la libertad de decir lo que desee, y para esto no se requiere mas que abrir la boca y expresar puntos de vista sobre cualquier tema o sobre cualquier asunto. La democracia al estilo americano (bajo la ética del dinero), permite a todo ciudadano desahogarse cuando así lo requiera. No es necesario que la expresión tenga sentido o no, lo importante es que se hable. A final de cuentas, si se trata de una crítica al sistema, "ni siquiera a los periódicos se les hace caso"...al menos en México.

PENSADORA dijo...

Bah! que se expresen que se expresen!

Lo malo de esta especie de "libertad" es que se ejerce en demasía y se habla y escribe demasiado. Un ejemplo estremecedor son los programas estos de la tele en la que una persona "famosilla" se sienta delante de una ristra de personajes que se llaman periodistas.

En fin... ver para creer... hay libertades que no se deberían conceder a según quienes.

Salud!

Anónimo dijo...

Cuanta razon tiene señor Pez...aunque mas que un problema de libertad de expresion,yo lo achaco a un problema de apasionamiento que corta cualquier posibilidad de escribir algo razonable.Lo veo en algunos comentarios de los periodicos y alguna vez me ha pasado...son los que no tenemos ni filtros ni frenos.No se si sera elegante reconocerlo pero en mi caso el reconocimiento va aparejado a un arrepentimiento absoluto y a una verguenza sonrojante de "tierra tragame".La pasion es audaz e irreflexiva y la mejor manera de meter la pata.Cuando decimos,ya me he vuelto a pasar, ya no hay remedio,la abstencion es la unica cura.El teclado ni tocarlo,me digo,aunque se que mas pronto o mas tarde volvere a las andadas jeje.Al final,mi conclusion es que los apasionados somos un poco tontos.¿No le parece? Un saludo
Rosa

El Pez Martillo dijo...

No pretendía yo hacer una crítica al sistema (si no, no podría decir según que cosas que digo aquí y en la calle), sólo quería expresar que amparándose en la libertad, son muchos los que, como comenta Física, Filosofía y Letras, abren la boca y sueltan lo que les pasa por la cabeza sin más (sin rumiarlo y sin moderarlo), con lo que al final todo se queda en algo que parece más un ladrido que lenguaje humano. Y luego, si encima les llevas la contraria, se enrocan en sus posiciones (no tanto porque crean que tienen razón y defiendan sus posturas, sino que como son libres y pueden decir lo que les dé la gana, siguen diciendo eso sin más). Y digo yo, que si dices algo no lo sueltas ahí para nada, todo lenguaje tiene algo de interpelación a un otro.

El apasionamiento está bien, es necesario y hasta deseable, pero también está bien domarlo un poco. Y lo que sí que no está nada bien es impostarlo, que es lo que me parece que muchos comentaristas (e incluso políticos en el parlamento) hacen. Se ponen dignos y se hacen los cabreados, y sueltan sus retahílas, y luego se van tranquilamente a sus casas. Mi reflexión simplemente iba a que sí, di lo que quieras, pero cuida un poco las formas (¿a que en el cara a cara no diríamos las cosas como las expresamos en otros lugares, porque o nos ganaríamos un guantazo o los acabaríamos dando nosotros?). Pero buenmo, igual no es cosa de la libertad de expresión sino del aqnonimato que el tener un nick nos aporta, que nos hace osados.

Y sí, Pens, en los medios, con tanto canal y tanta hora que rellenar, se acabn diciendo tonterías, o poniendo a cualquiera para hablar de cualquier cosa. Y claro, luego sale lo que sale. Hace tiempo que no veo ni oigo ningún debate, se han convertido en peleas de egos periodísticos, en gallineros, o en sitios en los que todos están de acuerdo y lo único que hacen es jalearse y enrocarse más en sus posiciones. A lo sumo, lo que hago es consultar algunos artículos de opinión de los periódicos, en los que se supone que el autor se ha pensado las cosas (o no).

Y para terminar con el rollazo, gracias por los comentarios y un saludo a tod@s.

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