jueves, 12 de agosto de 2010

Altares improvisados

De un tiempo a esta parte se ha puesto de moda elevar pequeños altares allí donde ha tenido lugar una desgracia, sobre todo si han habido muertos en ella. La gente, de manera espontánea, coloca velas, flores y objetos a modo de ofrenda-recordatorio. La cosa, si no recuerdo mal, empezó en las carreteras, cuando los familiares de los fallecidos en accidente empezaron a colocar ramos de flores en el lugar donde había tenido lugar el fatal suceso. Es algo bastante reciente, yo mismo recuerdo que antes no se hacían estas cosas, si se ponían flores o se dedicaba algún recuerdo a los muertos, era en sus tumbas o en las capillas de las iglesias. 

Aunque podría tratarse de una simple moda y en unos años desparecer, también es posible que esta nueva costumbre (si es que se le puede llamar costumbre a algo tan reciente) refleje algún cambio en la relación de la sociedad con la muerte y la espiritualidad que en ello hay. Así a bote pronto, muestra una ligazón con el lugar, como si en el topos de la desgracia quedara algo de los muertos, o como si hubiera que purgarlo de las malas vibraciones e influencias negativas que allí habría (que podrían ser causa o consecuencia del infortunado suceso). De este modo, se ve una tendencia a desligar la evocación del cuerpo fallecido en favor del lugar, lo cual no sería más que un paso más en la progresiva paganización de la sociedad. No se trata de una crítica, sino de la constatación de que la debilitación de la tradición y creencia cristiana de la gente no nos aboca al puro vacío, sino que el comportamiento simbólico de la gente aflora de una u otra manera, más espontáneamente, menos sujeta a firmes rituales, pero sigue ahí.

2 comentarios:

Musa dijo...

Personalmente no me gusta nada ir conduciendo y ver los ramos de flores en determinados puntos de las carreteras.
No deja de recordarme que algún día también yo voy a dejar de existir y aunque es algo que tengo asumido(o eso creo) sinceramente no me gusta.
Mmmm... Me pregunto que diría Schopenhauer sobre la nueva moda.

Saludos

El Pez Martillo dijo...

A mi lo que me disgusta es que me despistan esos ramos. Y no me parece tan mal tener la muerte presente, es la pantalla sobre la que hemos de proyectar nuestras vidas.

Schopenahuer no sé que diría, pero Heidegger tal vez estaría encantado.

Un abrazo.

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