sábado, 7 de abril de 2018

Diarios

Me encantan los diarios. Los periódicos no, sino esas reflexiones que casi todos los días algunas personas van consignando en cuadernos. Tampoco los simples relatos de lo ocurrido durante la jornada (a modo de diario adolescente tipo "querido diario"), sino esos en los que se vuelcan reflexiones y esbozos varios, a veces sugeridos por lo ocurrido, sí, pero sin ser una crónica. Supone todo un arte y requiere de práctica esta labor escrutadora y reflexiva de la vida que de alguna manera pasa por encima de sí misma para asomarse a nuevas cotas. Tal vez deberíamos dedicar todos algún rato al final del día, antes de acostarnos, a escribir unas líneas acerca de lo vivido en las horas previas, dejar volar la mente. Quizás sea una forma de soltar lastre y de dormir mejor, o de ponernos en una disposición adecuada para que el sueño sea más propicio. 

Nietzsche con sus fragmentos póstumos (aunque no sé si son un diario en sentido estricto, ya que se trata más bien de esbozos), las magistrales Radiaciones de Jünger, los Carnets camusianos... todos los he disfrutado, y estoy dispuesto a leer todo lo que pueda caer en mis manos (siempre y cuando tenga un mínimo interés). 

Por lo demás, a veces he intentado llevar mi propio diario, pero lo he abandonado a los pocos días. Tal vez este blog a su manera sea un diario, pero le falta la ligazón con mi vida, ser una reflexión inspirada directamente en ella (aunque algunas entradas sí que lo son). Guardo cuadernos en blanco que han ido cayendo en mis manos que podría ir rellenando día a día, pero no encuentro la suficiente inspiración para ponerme a la tarea. O no tengo nada de interés que sacar de la vida cotidiana. 

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