jueves, 11 de diciembre de 2008

Falta de sentido

En cierta ocasión, en una de las asignaturas de psicología que tuve que aprobar para obteter la diplomatura en enfermería, dejé escapar mi opinión acerca de la falta d sentido de la vida. Y claro, como unos días antes nos habían explicado que uno de los síntomas de la depresión es que no se le ve sentido a la vida, pues ya me colgaron la etiqueta de la depresión. Repliqué al grupo (de féminas) que tan alegremente me había adjudicado el diagnóstico que me dijeran en qué consistía ese sentido que se suponía que la vida había de tener para las personas "sanas". Silencio. Y acto seguido una de ellas se reafirmó. "Es igual, pero tú muestras síntomas de depresión".

5 comentarios:

Horrach dijo...

Los deprimidos a un lado, las gilipollas al otro. Todavía hay clases.

El Pez Martillo dijo...

A menudo coincide la depresión en alguna gilipollas. No olvidemos que la depresión tiene más prevalencia entre mujeres.

PENSADORA dijo...

¡HEY MUCHO CUIDADO CON ESOS JUICIOS DE VALOR, QUE LA DEPRESIÓN ES UNA COSA SERIA Y NO SE LA DESEO A NADIE!!!
Dicho esto, razón tienes en el gilipollismo de quienes no entienden de lo que hablan y lo de no encontrarle sentido a la vida es más loable que el encontrarle un sentido idiota. En ese caso preferiría la etiqueta de deprimida a idiota.

El Pez Martillo dijo...

Que yo sepa nadie ha dicho nada contra la depresión (la conozco de cerca, aunque tengo mis dudas acerca de ella, pero eso es otra cuestión). En todo caso, quienes se la tomaron a risa fueron las que me dijeron que yo estaba deprimido por considerar que la vida no tenía sentido.

Y tampoco hemos dicho que la gente deprimida sea gilipollas, sino que a veces, las dos circunstancias coinciden...

Que nadie se ofenda (en todo caso, las que me dijeron eso, aunque no creo que se acuerden del episodio).

Salud!

PENSADORA dijo...

Tiene usted razón amigo pez, y esto es lo que quiero decir: El no encontrarle sentido a la vida, a mi entender, es, precisamente, una manera de estar MUY VIVO. Y habrá cierto toque de gilipollismo en aquel que ponga una etiqueta psicológica a algo que ni siquiera entiende. He dicho!

Y conste que de ofendida, nada de nada ¡hombre! faltaría más... jejeje!