miércoles, 26 de diciembre de 2007

Heráclito el oscuro. Fragmentos.


1. Aunque esta razón existe siempre, los hombres se tornan incapaces de comprenderla, tanto antes de oírla como una vez que la han oído. En efecto, aun cuando todo sucede según esta razón, parecen inexpertos al experimentar con palabras y acciones tales como las que yo describo, cuando distingo cada una según la naturaleza y muestro cómo es; pero a los demás hombres les pasan inadvertidas cuantas cosas hacen despiertos, del mismo modo que les pasan inadvertidas cuantas hacen mientras duermen.

2. Por lo cual es necesario seguir a lo común; pero aunque la razón es común, la mayoría viven como si tuvieran una inteligencia particular.

5. En vano se purifican manchándose con sangre, como si alguien, tras sumergirse en el fango, con fango se limpiara: parecería haber enloquecido, si alguno de los hombres advirtiera de qué modo obra. Y hacen sus plegarias a ídolos, tal como si alguien se pusiera a conversar con casas, sin saber qué pueden ser dioses ni héroes.

7. Si todas las cosas se convirtieran en humo, las narices discernirían.

8. Todo sucede según discordia.

10. Acoplamientos: cosas íntegras y no íntegras, convergente divergente, consonante disonante; de todas las cosas una y una de todas las cosas.

12. Sobre quienes se bañan en los mismos ríos afluyen aguas distintas y otras distintas.

17. La mayoría no comprende cosas tales como aquellas con que se encuentran, ni las conocen aunque se las hayan enseñado, sino que creen haberlas entendido por sí mismos.

18. Si no se espera lo inesperado, no se lo hallará, dado lo inhallable y difícil de acceder que es.

21. Muerte es cuantas cosas vemos al despertar, sueño cuantas vemos al dormir.

25. Muertes más grandes obtienen suertes más grandes.

29. Los mejores escogen una cosa en lugar de todas: gloria perpetua en lugar de cosas mortales; pero la mayoría es saciada como el ganado.

30. Este mundo, el mismo para todos, ninguno de los dioses ni de los hombres lo ha hecho, sino que existió siempre, existe y existirá en tanto fuego siempre-vivo, encendiéndose con medida y con medida apagándose.

32. Uno, lo único sabio, quiere y no quiere ser llamado con el nombre de Zeus.

33. Es ley, también, obedecer la voluntad de lo Uno.

34. Incapaces de comprender tras escuchar, se asemejan a sordos; de ellos da testimonio el proverbio: aunque estén presentes, están ausentes.

40. Mucha erudición no enseña comprensión; si no, se la habría enseñado a Hesíodo y a Pitágoras y, a su turno, tanto a Jenófanes como a Hecateo.

41. Una sola cosa es lo sabio: conocer la Inteligencia que guía todas las cosas a través de todas.

44. El pueblo debe combatir más por la ley que por los muros de su ciudad.

45. Los límites del alma no los hallarás andando, cualquiera sea el camino que recorras; tan profundo es su fundamento.

47. No hagamos conjeturas al azar acerca de las cosas supremas.

49. Uno solo es para mí como miles, si es el mejor.

50. Cuando se escucha, no a mí, sino a la Razón, es sabio convenir en que todas las cosas son una.

51. No entienden cómo, al divergir, se converge consigo mismo: armonía propia del tender en direcciones opuestas, como la del arco y de la lira.

52. El tiempo es un niño que juega, buscando dificultar los movimientos del otro: reinado de un niño.

53. Guerra es padre de todos, rey de todos: a unos ha acreditado como dioses, a otros como hombres; a unos ha hecho esclavos, a otros libres.

54. La armonía invisible vale más que la visible.

57. Maestro de muchos es Hesíodo: consideran que sabe muchas cosas éste, quien no conoció el día y la noche, ya que son una sola cosa.

60. El camino hacia arriba y hacia abajo es uno y el mismo.

61. El mar es el agua más pura y más contaminada: para los peces es potable y saludable; para los hombres, impotable y mortífera.

62. Inmortales mortales, mortales inmortales, viviendo la muerte de aquéllos, muriendo la vida de éstos.

73. No se debe hacer ni decir como los que duermen.

75. Los que duermen son hacedores y colaboradores de lo que sucede en el mundo.

80. Es necesario saber que la guerra es común, y la justicia discordia, y que todo sucede según discordia y necesidad.

85. Difícil es combatir con el corazón: pues lo que desea se compra al precio de la vida.

86. La mayoría de las cosas divinas escapan al conocimiento por falta de fe.

88. Como una misma cosa está en nosotros lo viviente y lo muerto, así como lo despierto y lo dormido, lo joven y lo viejo; pues éstos, al cambiar, son aquéllos, y aquéllos, al cambiar, son éstos.

89. Para los despiertos hay un mundo único y común, mientras que cada uno de los que duermen se vuelve hacia uno particular.

93. El Señor, cuyo oráculo está en Delfos, no dice ni oculta, sino indica por medio de signos.

95. La ignorancia es mejor disimularla.

102. Para el dios todas las cosas son bellas y justas, mientras los hombres han supuesto que unas son injustas y otras justas.

104. ¿Qué es lo que comprenden o se proponen? ¿Hacen caso a los aedos del pueblo y toman como maestro a la masa, ignorando que muchos son los malos, pocos los buenos?

107. Malos testigos son para los hombres los ojos y los oídos cuando se tienen almas bárbaras.

108. De cuantos he escuchado discursos, ninguno llega hasta el punto de comprender que lo sabio es distinto de todas las cosas.

111. La enfermedad hace a la salud agradable y buena; el hambre, a la saciedad; la fatiga, al reposo.

112. El comprender es la suprema perfección, y la verdadera sabiduría hablar y obrar según la naturaleza, estando atentos.

119. El carácter es para el hombre su demonio.

123. A la naturaleza le place ocultarse.

2 comentarios:

Horrach dijo...

Qué personaje más curioso, Heráclito. Aunque su final es un poco de opereta. Pensaba curar su hidropesía gracias al calorcillo de las mierdecillas de buey. No le funcionó.

El Pez Martillo dijo...

Ya lo advierten las autoridades sanitarias: automedicarse no es bueno.

Nietzsche, gran admirador (y seguidor) de Heráclito, también tendía a adoptar sus propios remedios a sus males (aunque le daba a otra clase de mierdas...).