viernes, 25 de mayo de 2007

Noche en la ciudad


Madrugada. Saliendo de la muchedumbre y el barullo de algún local con música en directo al silencio de la calle. Se agradece el fresco viniendo de un sitio tan atestado de gente que el aire acondicionado no se siente. Apetece pasear un rato. El centro de la ciudad, de día tan bullicioso y frenético, está ahora vacío. Ni una persona, ni un coche, si acaso algún taxi despistado en busca de algún cliente inexistente. El calor del día ha desaparecid, pero no hace frío, no se echa de menos algo de abrigo. Se está a gusto. Los monumentos, con sus iluminaciones apagadas, se ven extraños. La compañía es agradable, y la conversación mejor. Algunas risas nos devuelven eco. Entonces te das cuenta de lo vacía que está la calle. Me pregunto si habremos despertado a alguien. Ahora ya da igual. Nos vamos a los coches. Ahora toca conducir solo por la ciudad. No hay otros coches. Tengo todo para mi. Es extraña y paranoica la sensación de estar parado ante un semáforo esperando a que se ponga verde y no tener nadie a quien dejar pasar. Prostitutas y sus chulos en las Avenidas. No se ven potenciales clientes, ni siquiera hacen ademán alguno a los pocos coches que hay (a estas alturas de la ciudad ya hay algunos vehículos más). Se las ve aburridas. No parece haber sido una buena noche para ellas. Mañana será otro día.

2 comentarios:

Cvalda dijo...

Me gustan esas noches...Y me encanta cuando vas en coche por la Castellana de noche,aqui en Madrid, totalmente vacía, parece algo irreal...

El Pez Martillo dijo...

Lo que más me gusta de estas noches es la sensación de soledad, de poder estar con uno mismo sin verse molestado por nadie.

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