sábado, 16 de junio de 2018

Confluencias

Una de las paradojas de nuestro mundo moderno es como por distintos caminos y razones acabamos enfangados en actitudes y comportamientos que de origen rechazamos y en otros nos parecen reprobables. Se hace, sin embargo, con una total autocomplacencia y creyendo que se hace lo correcto. Ahí van algunos ejemplos que nos tienen muy entretenidos: 

-Democracias liberales que, por mor de la seguridad y el celo excesivo acaban pareciéndose a ciertas dictaduras comunistas. Y viceversa: dictaduras comunistas que se lanzan al mercado capitalista y amenazan con liderar la economía mundial (y radicales capitalistas que lo abrazan con total entusiasmo). Al final, por un camino o por el otro, todo será igual. 

-La libertad sexual que conduce a un puritanismo digno de la época victoriana. Porque como yo soy libre no puedo tolerar ninguna actitud sexual (por tenue que sea, y eso no siempre está en la intención del emisor) que no provenga de mi libre arbitrio. Al final, anulo mi libertad para no coartar la de los demás (aunque sospecho, como suele pasar con el respeto, que en el fondo se trata de miedo), y viceversa: todos reprimidos. 

-El hombre blanco es portador del pecado capital del racismo. Cualquier toma de contacto con otras culturas o "razas" (llamémosles "diversidades morfológicas", que es lo mismo, pero queda más "inclusivo") es susceptible de ser visto como un intento de agresión, apropiación indebida o amenaza seria a su integridad. Al final, los blancos con los blancos, los negros con los negros y los azules con los azules. 

2 comentarios:

Iván Masip dijo...

Me encantan tus post... Tus opiniones... Tu manera de pensar... Si ej que, lástima que seas hetero. XD

El Pez Martillo dijo...

No todo iba a ser perfecto...
En cualquier caso, gracias por leer y por comentar.