martes, 9 de septiembre de 2008

De largo


Hoy pasé por el portal de tu casa. Y sentí tristeza al no sentir nada.

2 comentarios:

femme fatale infiltrada dijo...

Es curioso que en estos últimos días varias de las fotos y de las entradas en tu blog sean sobre puertas... tiene algún sentido?? yo intuyo que sí...
En mi caso, puedes cerrar una puerta y no volverla a abrir, y no suponer tristeza en absoluto, sino una liberación. A veces las puertas pueden simbolizar limitaciones, pero en mi caso, una puerta cerrada es una decisión tomada... y como suelo hacer, no me arrepiento de ninguna de mis decisiones!
¿Te he dicho alguna vez que me encantan tus fotos? ;)

El Pez Martillo dijo...

Pues sí que es verdad que algunas de las últimas entradas tienen que ver con puertas. Pero no, no tiene ningún sentido, al menos consciente (bueno, puede que se deba a que las escribí del tirón, y en ese momento andaba pensando sobre puertas...).

Por lo demás, es cierto lo que dices, cerrar una puerta no sólo es para limitar, sino para que no entre la corriente...

Y de las fotos, gracias, pero la gran mayoría las rapto de Internet (hasta el momento nadie se ha quejado), y algunas pocas son hechas por mi. La de esta entrada es de las últimas. La hice en Granada, en el Albaicín, la primavera pasada.