martes, 2 de octubre de 2012

Seguridades

Como humanos, soportamos muy mal la incertidumbre. La vida tiene un fondo de inseguridad muy pronunciado, y se diría que todas nuestras producciones se dirigen a afianzar escenarios de seguridad. Estamos obsesionados con el control, con que nada se salga de un orden. Por supuesto, no podemos sucumbir, hay que seguir adelante de alguna manera. Pero cabe cuestionarse si un exceso de fijación no conduce a un riesgo mayor, por el simple hecho de que en buena medida, las medidas de contención de la infirmeza son un mero narcótico, un parche que no evita que tarde o temprano, ya que el substrato es inseguro, se cuele por algún lado el desorden, nos pille por sorpresa y provoque más daños que si lo hubiéramos afrontado más directamente. 
La cuestión es si no cabría elaborar herramientas para mejor encarar todas la debilidades e incertezas de la vida (entendida en sentido profundo, como physis, no como mero desarrollo vital/orgánico). O, simplemente, para encararlas y no volverles la espalda, que es lo que a menudo parece que hemos hecho con nuestra civilización.

1 comentario:

romudea dijo...

Solución: cambio de chip. Estamos acostumbrados a pensar a largo plazo, pero los tiempos han cambiado; ya ni a corto plazo, es un carpe diem constante. Buena reflexión.

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