viernes, 26 de septiembre de 2008

Diario de las Pitiusas III. Amigos.


La noche fue intensa y larga (en lo temporal, aunque se hizo corta en lo vital), y el despertar ha sido más duro de lo normal. Pero había que seguir, que hoy nos esperaba la ciudad de Ibiza. Con la resaca a cuestas, hemos encarado las callejas y cuestas de Dalt Vila, la ciudad antigua. El esfuerzo vale la pena, puesto que al final nos esperaba la modesta catedral y unas vistas hermosas del puerto, la ciudad y los islotes cercanos. A partir de ahí, comer y perderse por la ciudad al más puro estilo "guiri", comprando algún souvenir y fotografiándolo todo. En definitiva, día relajado y de transición hacia el fin de semana, donde puede estar lo más intenso del viaje. De vuelta a Sant Antoni, una paradita para fotografiar el paisaje y para merendar en Sant Rafael (pequeña población de interior típicamente ibicenca, con su iglesia y sus casas blancas).

Sin embargo, el día ha sido para conversar y relajarse. Reencontrarse con viejos amigos tiene estas cosas, que pretendes hablar y decir todo lo no dicho durante el tiempo de la distancia. Anécdotas, confidencias, chistes..., todo fluye. Sin duda, lo mejor del día han sido ese par de horas sentados en una terraza con unas cervezas y una tan grata compañía.

Y ahora, me vuelvo para quemar la noche otra vez. Hay cansancio, (releyendo lo escrito se nota) pero también ganas de seguir con la fiesta. Ya descansaremos al volver.

1 comentario:

Tona dijo...

Cuidado con el temporal que llega desde la península a las islas.No es para animarte pero yo he visto como un barco rompía el mástil entrando en el puerto de Ibiza. Por otro lado cuantas veces deja de funcionar el tráfico marítimo Dénia-Ibiza por la marejada. Esto es para los que piensen que el mar mediterraneo es tranquilito.

.....Y mira que de pronto como si conociera a tu musa, parece que he tenido una visión.;)

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