sábado, 29 de diciembre de 2012

Patrocinando

Y ahora un banco dice en su publicidad que patrocina el pensar. El paso siguiente será cobrarnos comisión por ello.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Vocerío

Gritar. No importa lo que se diga. Las razones son lo de menos. En nuestras cruzadas (porque eso es lo que para muchos es la vida: una cruzada en la que hay que imponerse a los demás), acabamos renunciando a sutilezas para caer en el burdo dar voces. Porque es más fácil hacer aspavientos. Y porque mucha gente no entiende ya otra cosa. Y al final acabamos pareciéndonos demasiado a nuestros contrincantes, en un combate de voces vacías que lo único que quieren es que se las oiga más que a las demás.

Ya no vale taparse los oídos. También está dentro el vocerío. Ya incluso pensamos a voces, contra nosotros mismos. Sólo cabe esperar que el ruido sea tan grande que nos resquebraje, que nos rompa y nos desintegre. Y entonces llegará el silencio.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Cada uno en su lugar

A modo de mantra, nos repetimos que al final el tiempo nos pondrá a cada uno en nuestro lugar. Con ello solemos referirnos, claro está, a los demás, a unos cuantos de ellos. Serán los que acabarán en su sitio. Un lugar desagradable, por supuesto. Y merecido, cómo no. Porque ellos son los malos de nuestra película. Pero nunca nos preguntamos cuál es nuestro lugar, ese nicho que nos espera con el transcurrir del tiempo. Y a veces es mejor así, casi una medida de defensa.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Buceando en mar abierto

La modernidad se caracteriza por un cierto pathos de apertura. Aspira a no cerrarse sobre sí misma y mantenerse abierta. Ello conlleva dificultades, ya que el impulso de cierre es inherente a lo humano, y hace falta una actitud continuamente vigilante para mantenerse abiertos. De ello surge la zozobra, en el permanecer abierto se cuelan las contradicciones, se han de asumir hechos peligrosos, y una especie de amenaza constante, de peligro acechante nos rodea siempre. Ante ello, hay el riesgo de acogerse a seguridades varias: religiones, identidades, ideologías..., tablas de salvación que tendemos a tomarnos demasiado en serio, abandonando el quehacer de la época, que es la de mantenernos abiertos, porque sólo zarandeándonos con las olas, manteniendo el equilibrio, podemos evitar que nos vuelquen. 

Hasta el momento, todo es mar. Las orillas están en nosotros, no ahí fuera. lo único sólido es el fondo, pero no es nuestro sitio. Los abismos son muerte para nosotros, aunque nos sustenten en definitiva y den cobijo a nuestros naufragios. Sólo pequeñas, minúsculas zambullidas. Y es perentorio volver a tomar aire. 

lunes, 17 de diciembre de 2012

La vida es chula

Ahora que un banco patrocina el pensar, nos dicen unos que nos quieren vender ropa que la vida es chula. Pues no, por ahí no paso. La vida es una mierda. Un truño como un puño. Pero es chulo que así sea.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Cavando túneles

Lo grave, lo más grave de todo, es que poco a poco vamos haciendo pequeñas concesiones, y acabamos tomando por normales cosas que deberían, cuando menos, ponernos en guardia. Y así, escalón a escalón, muy lentamente a veces, y otras con celeridad, haciendo que no nos acordemos de haber estado en alturas mayores, sobrepasados por la avalancha, vamos descendiendo a las criptas. Creyendo que las bóvedas grises y húmedas son el cielo, mientras los ingenieros del abismo cavan para nosotros nuevos sótanos en los que confinarnos.