viernes, 7 de abril de 2006

Feria

Panorámica de la Fira del Ram. En el lado izquierdo se puede apreciar el cementerio por detrás. En el lado derecho, entre los árboles de atrás se esconde el hospital psiquiátrico


Todos los años, por estas fechas, y durante un par de meses, se monta en Palma la Fira del Ram. Se trata de una feria con todo su surtido de atracciones (montañas rusas, coches de choque, tren de la bruja, laberinto y demás), tómbolas y puestos donde comer cualquier clase de materia grasa. Hasta aquí nada fuera de lo normal (de hecho, en todas partes se debe hacer algo parecido). Lo curioso viene cuando uno se pone a pensar en el lugar donde se celebra el evento.

Se trata de una parcela situada justo en frente del cementerio municipal y al lado del hospital psiquiátrico (si no fuera por la cosa de la corrección política habría que llamarlo manicomio, porque es de lo más parecido a aquellos manicomios del siglo XIX). Con sólo cruzar una calle se llega a ambos. Es algo que a los palmesanos nos hace cierta gracia, y que se ha comentado muchas veces, no sin cierta sorna. En cualquier caso es llamativo como muerte, diversión y locura pueden llegar a tocarse sin que haya muchos conflictos (aunque me consta que a algunos pacientes del psiquiátrico les molesta el ruido y las luces, pero de los inquilinos del camposanto no se conoce ninguna queja).

Para rematar, cuando la feria se demantela (allá por finales de abril o principios de mayo), en el mismo lugar se celebra una especie de sucedáneo de feria de abril (que para colmo, la mayoría de las veces se celebra en mayo).

Cosas de esta ciudad.

martes, 4 de abril de 2006

Terrores infantiles


Cuando era pequeño oí en la tele un comentario que me marcó. Se trataba de alguien que había sufrido alguna clase de ataque. Y de pronto alguien gritó que se había tragado la lengua. Y entonces todo el mundo se ponía a correr. Por lo visto, tragarse la lengua era algo muy malo.

Desde entonces sentía pavor a que a mi me ocurriera algo parecido. ¿Cómo podía alguien tragarse su propia lengua?. Incluso intenté realizar el movimiento (tirando la punta de la lengua hacia atrás). Era bastante incómodo y lo hacía con mucho cuidado, no fuera que me acabara tragando mi propia lengua.

Esa idea del tragarse la lengua me persiguió durante un tiempo, y tenía miedo de que me ocurriera mientras dormía (ese es uno de mis terrores, el morir durmiendo, no volverme a levantar). Parece una tontería, sobretodo ahora que sé qué es eso de tragarse la lengua (la obstrucción de las vías respiratorias por una pérdida de tono muscular, que provoca que la base de la lengua impida el paso del aire), y que es un problema relativamente fácil de solucionar y que es más bien secundario de otros asuntos más delicados (infartos de miocardio, cerebrales...). Pero cuando era niño no lo sabía, y la idea me angustió mucho durante una temporada.

Es curioso cómo de niño transformamos la realidad de las cosas, y sentimos terror ante simplezas. ¿No hacemos lo mismo de mayores?.

domingo, 2 de abril de 2006

Utilitarismo


Muchas veces me he tenido que enfrentar a la misma pregunta. Es clásica. Y más allá de la pregunta, sería interesante profundizar en el hecho de que a un mismo estímulo, mucha gente responde del mismo modo. Cuando digo que estudio filosofía, y que es uno de mis principales intereses, multitud de veces me han salido con lo mismo.

¿Y eso para qué sirve?

Como si todo tuviera que servir para algo. Vistas así, muchas de las cosas que hacemos a diario y que tenemos más que asumidas no las haríamos nunca, porque no tenemos muy claro para qué sirven. Es más, el para qué es una de esas preguntas pantanosas (lo mismo que el porqué, prima hermana del para qué) que una vez pronunciadas resultan imposibles de evitar. A todo se puede replicar un para qué, y muchas veces no sabríamos que contestar. Y si se responde, se puede seguir preguntando por un para qué hasta desembocar en el absurdo. Porque las preguntas acerca del para qué son uno de los peores caminos que puede emprender alguien. Porque muestras la tramoya de la realidad. Apuntan hacia un horizonte de vacío y nihilidad, que sea por lo que sea, nos empeñamos en ocultar de la vista construyendo inmensas moles de sentido.

sábado, 1 de abril de 2006

Tras la máscara


Últimamente me ha dado por reivindicar mi aspecto más romántico (en todos los sentidos). Y hay gente que se ríe si les digo que soy un romántico. Es curioso como te acostumbras a comportarte de una forma en determinados ambientes y con según que gente. Y lo peor es que acabas siendo rehén de lo que los demás piensan sobre ti (sobre lo que les has hecho pensar de ti).

jueves, 30 de marzo de 2006

Jacques Brel. Ne me quitte pas



Me parece una de las mejores canciones de amor (aunque tal vez sería más apropiado hablar de desamor) que se han escrito jamás.

domingo, 26 de marzo de 2006

Memoria

Fotografía de Chema Madoz

Creo que los años empiezan a cebarse en mi. Siento el frío aliento de la muerte ya en mi cogote, a punto de cogerme, jugando conmmigo tal vez. La cuestión es que creo que mi cerebro ya se está deteriorando de un modo preocupante. Y ha empezado por la región de la memoria (mi disco duro está sufriendo un formateo parcial, o alguien ha eliminado directamente, sin pasar por la papelera de reciclaje, una parte de ella).

En fin, la cuestión es que esta noche he estado trabajando. Hasta aquí todo bien. pero me ha desaparecido una hora. Entre las dos y las tres no consigo recordar nada de lo que hice, aunque lo intento. Es como si esa hora no hubiera existido. Si hubiera estado de marcha, diría que es que bebí mucho. Pero estaba en el trabajo. Y lo grave es que varias vidas dependen de mi. ¿Y si pasó algo grave o importante para su salud y yo no me he acordado de contarlo en el relevo?.

Creo que tendré que pedir una revisión a fondo. Por si acaso puedo pedir una incapacidad permanente.

sábado, 25 de marzo de 2006

Libros


Tengo tantos libros por leer que necesitaría meses de enclaustramiento para poderlos leer todos. Eso me pasa por visitar librerías. Siempre veo dos o tres que me encantaría tener. Y así la lista se va haciendo más y más larga. Qué lástima no ser inmortal.

Ayer estuve en una librería relativamente nueva de la ciudad, se llama Literanta, y es amplia y muy surtida. Además, se pueden encontrar libros que en otras partes me ha costado encontrar. Y lo más interesante, tiene un pequeño bar donde tomarse un café o una cervecita mientras se lee o se hojea algún libro. Aún no había nada así en Palma.

Lo que más me llamó la atención fue un pequeño detalle de distribución de temas. Los libros eróticos estaban junto a los de gastronomía. Y lo peor es que la asociación me pareció más que adecuada.