martes, 8 de enero de 2019

Maneras de olvidar


Hay olvidos y olvidos. Se puede olvidar dónde se dejaron las llaves: es una simple desaparición de un dato en la memoria, o el archivo en algún recóndito que luego cuesta encontrar. Se pueden olvidar hechos y circunstancias, que luego si alguien nos las recuerda no creemos (incluso hasta el punto de negarlas). Hay también un olvido más profundo, más allá de la memoria. Me refiero al sentimental, al que tantas canciones y versos se han dedicado. De la gente significativa (familiares, amigos, amantes...) no nos olvidamos desde la memoria. De hecho, tenemos numerosos recuerdos y viviencias, normalmente asociadas a sensaciones, les recordamos también con el corazón. Cuando este pellizco desaparece es cuando se les ha olvidado. Cuando hay sólo memoria estéril, un mero proyectar imágenes es cuando hemos olvidado. Sucede mucho más de lo que creemos. A veces también cambian los sentimientos concomitantes: del amor podemos pasar al odio, y viceversa. Son formas de recuerdo también.

Y luego está el olvido del Ser, pero ese es otro tema 

1 comentario:

PENSADORA dijo...

No me puedo (o más bien no quiero) ni imaginar lo que significa el "olvido del Ser", suena fatal.

¡Salud oiga, que no me he perdido!