martes, 27 de febrero de 2018

Cruceristas

Hacen falta puertos en los que recalar. Calmas chichas que aprovechar para descansar del fragor de la lucha contra la tormenta. Reponer fuerzas, descansar, reabastecerse. Incluso bajar un poco a tierra firme y dar algún paseo. 

Sin embargo, ocurre que no llegan esos momentos en su kairós, y se encuentra uno en medio de la más absoluta quietud con las ganas de bregar en la tempestad. Viceversa, a veces se desata el temporal cuando menos ganas se tiene, obligándonos a mantener a flote el navío e impedir que la zozobra de las olas nos aboque al naufragio.

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