domingo, 9 de mayo de 2010

Descartes

Cuando decidí meterme en el doctorado, no tenía ni idea del tema sobre el que debía versar mi futura Tesis doctoral. Me apunté al período de docencia (en el cual se han de cumplir una serie de créditos a base de cursos y seminarios más o menos específicos) y allí empecé a definir un poco las cosas. De entrada, tenía tres ideas generales que me apetecía explorar, y me dije que de ellas saldría el tema para mi tesis. 

El primer descarte era demasiado vago y por tanto pecaba de ambicioso, porque de tan vago, exigía una amplitud desorbitada. La idea era algo así como el Amor (y por tanto, también el Odio) como fuerza cósmica y conformadora de mundo. Aunque tengo una cierta intuición al respecto, exigía tocar demasiadas cosas, y no veía por dónde acotar un pequeño espacio que me resultara de interés para hacer una tesis doctoral comme il faut

La segunda opción era, tal vez, más adecuada, y durante un tiempo fue primera alternativa. Se trataba de un estudio en torno a la música y la filosofía. Lo que no me quedaba claro era si debía de hacer una recopilación histórica en torno al tema (la relación entre música y filosofía se puede rastrear desde sus inicios hasta nuestros días) o bien hacer un estudio filosófico de la música (para lo cual, desgraciadamente, me faltan conocimiento musicales).

Finalmente, me quedaba la tercer alternativa: salud y enfermedad en el pensamiento nietzscheano. Era el autor con el que más familiarizado estaba, me gusta bucear en sus obras, y también estoy cerca de alguna arista de los fenómenos de salud y enfermedad. ¿Porqué no completar la imagen partiendo de las ideas de alguien que vivió en primera persona la enfermedad y que pensó en gran medida bajo el prisma de la salud-enfermedad?. En ello estamos, ya en un punto de no retorno, presto a dar un paso importante en su desarrollo (en realidad, en el inicio mismo de lo que es la tesis en sí, aunque llegar aquí me haya llevado, entre unas cosas y otras, cinco años).

4 comentarios:

Horrach dijo...

Curiosamente (serán las radiaciones que emite el vermalódromo) servidor tiene pensado escribir una entrada sobre mis intenciones primerizas a la hora de encarar la tesis. Ya que no coincidimos en el tema e influencias, al menos sí en la ocasión a la hora de contar los entresijos, jajaja.

PENSADORA dijo...

Y muy posiblemente eligió usted muy bien, cueste lo que cueste ¡que demonios!.

Ango un poco dejada de mi blog últimamente, aún así, sepa que le visito de vez en cuando y aquí tenemos "una vez cuando..." jejeje.

Salud y orujo compañero!

El Pez Martillo dijo...

Horrach, ¿no podría ser que alguno de los dos comentara su intención y el otro tomara nota mental? No recuerdo que lo hayamos hablado, pero todo es posible. Y si no nos hemos dicho nada, pues es una buena coincidencia, sí señor. En cualquier caso, será ineteresante conocer sus impulsos doctorales desechados, creo que nunca me los ha comentado.

Pens, no se preocupe usted, yo también estoy más perezoso con el blog, y también con los comentarios en otros sitios y para responder aquí. Como dice en su blog, son temporadas. Yo también visito su blog, aunque ande un poco abandonado.

Saludos y abrazos a los dos.

Horrach dijo...

Yo tampoco recuerdo que hayamos hablado del tema... al menos verbalmente. Y creo que de ondas telepáticas no andamos muy sobrados.

En mi caso no se trata de un tema desechado, sino prorrogado. Primero tengo que profundizar más en Girard para trabajar sobre este otro tema del que hablaré en el blog (no se espere nada sorprendente. Conociéndome, verá que es un tema muy propio de un servidor).