viernes, 18 de enero de 2008

Morituri


Cuando se ha tratado con enfermos terminales, llama la atención el hecho de que muy a menudo saben cuándo morirán. De alguna manera, incluso, llegan a preparar su final, y se despiden de sus allegados y dejan sus asuntos listos. Ya sabemos que en el caso de una enfermedad en fase terminal no es muy difícil saber el desenlace. Lo curioso es que lo saben con una clarividencia bastante llamativa, incluso sin que los profesionales que los tratamos estemos en condiciones de decir si el final está más o menos cercano (porque hay señales que nos ponen en alerta sobre la muerte cercana, más allá de la natural evolución de la enfermedad). Te pueden llegar a decir el momento aproximado de su muerte con cierta precisión. Incluso lo he visto con niños pequeños, a quienes la idea de la muerte les queda un poco alejada. Y lo más sorprendente es la tranquilidad con la que te lo cuentan. "Me quedan unas horas", "de hoy no paso", "me muero ya"... son algunas frases que he oído, pero sin ningún dramatismo, con una serenidad pasmosa, como quien anuncia que está lloviendo.

7 comentarios:

Horrach dijo...

Tal vez el enfermo terminal se encuentre ya más cerca de la muerte que de la vida. Ya se ha familiarizado con las claves de la muerte hasta el punto de adivinar su irrupción definitiva. Tal vez.

El Pez Martillo dijo...

Puede ser, pero no deja de ser llamativo.

Stones dijo...

Una vez ante una operación de un triple bypass alguien se despidió de mí. Me dijo que no quería morirse sin decirme todo lo que me quería y que allá donde fuera siempre me iba a seguir queriendo. Había muchas opciones de que no saliera bien... Jamás había visto tanta valentía ante la muerte. Por suerte ésto paso hace casi 11 años (los hará el 24 de abril) y yo sigo teniendo un padre estupendo

El Pez Martillo dijo...

Me alegro de que todo saliera bien con lo de tu padre.

Yo he visto a una mujer repartir sus joyas entre sus hijos y darles instrucciones antes de una prueba rutinaria relativamente sencilla (pero que tenía sus riesgos, mínimos, de los cuales informamos debidamente). La señora entro por su propio pie a la sala. La cosa se complicó y murió. Es uno de los casos más espectaculares que he vivido.

romudea dijo...

También he trabajado, y sigo trabajando con pacientes terminales. Tienes toda la razón. A mí me ha llegado a ocurrir que una paciente me ha llamado, diciendo que le diera la mano, que no me fuera, al preguntarle si le dolía algo o si le pasaba algo, no ha sabido describirlo, y a los 5 minutos, cadaver.

El Pez Martillo dijo...

Hola Romudea, gracias por la visita y por el comentario. Por lo que veo eres colega.

Yo trabajé hace ya algún tiempo con terminales, durante unos meses, y fue algo tremendo, por lo que aprendí (a muchos niveles, no sólo sobre la profesión) y por lo que tuve que vivir. Ahora, en cuidados intensivos no son paliativos precisamente los cuidados que imparto (con tanta maquinaria y tanto de lo que estar pendiente la cosa se deshumaniza bastante, además de que en la mayor parte de los casos los pacientes están inconscientes), pero algunas veces llego a ver cosas que me ponen los pelos de punta.

Un saludo y no dudes en volver por aquí y comentar lo que quieras.

Borboleta dijo...

Yo tambi�n he trabajado con terminales,y me gustar�a seguir trabajando en ello, pero parece que me mandan otra vez a un servicio especial..a veces la gente dice que estos enfermos sufren mucho y que no les gustar�a pasar por todo eso, y por supuesto yo comparto que suprimir�a el sufrimiento, pero en cierto sentido �stos enfermos tienen la opci�n de despedirse y prepararse, tienen el privilegio de dejar muchas cosas atadas, y eso tambi�n es un valor.
De nuevo, me encanta tu blog