viernes, 29 de agosto de 2014

Maneras del político

Echo de menos políticos espontáneos, originales, con sello personal (con carisma, si quieren llamarlo así). No me gustan todos estos que parecen meros altavoces de argumentarios que han hecho otros, que hablan todos con la misma entonación y que son perfectamente intercambiables. Me gustan los líderes, no las gentes "de partido", que son meras correas de transmisión. Que se note que el partido lo dirigen ellos y que marcan tendencia en él, no como ahora, que parecen estar a las órdenes de oscuros agentes que nadie conoce bien. Quiero pensar que los actuales dirigentes lo son de veras, pero no lo parece, y que lo parezca es algo importante. 

No creo demasiado en lo asambleario, no al menos como lugar de toma de decisiones directas. Tampoco creo en el ordeno y mando de un dirigente tiránico que se ha hecho con el poder con malas artes. Si acaso, la asamblea es el lugar de surgimiento y ratificación de un líder, que ha de ver sus opciones afirmadas por el grupo, y que ha de poder darle de lado y permitir que surjan otros. 

En el plano estético, echo en falta políticos alegres, sonrientes, joviales (¿campechanos?, no lo tengo tan claro), que incluso lleguen a poder hacerme reír en un momento dado. Se muestran anquilosados, encorsetados por sus cálculos y temores, rígidos en su no salirse del guión que les han escrito. Ni siquiera los que van de rompedores han logrado romper este esquema, por lo que uno duda mucho de ellos. 

En cualquier caso, hay que ir con mucho cuidado, porque el próximo aspirante a tirano va a venir vestido con esos ropajes de jovialidad y cercanía, así que ojo avizor. 

1 comentario:

PENSADORA dijo...

Carisma, Pez, lo que les falta a nuestros líderes es Carisma.

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