Porque Ravel hizo algo más que el Bolero. También hizo un Vals:
sábado, 31 de mayo de 2008
viernes, 30 de mayo de 2008
La fortaleza de lo frágil
Observo una gran fuerza en lo vulnerable, un impulso superador que lo lleva a vencerse a sí misma. Así, lo que en la teoría, y en la práctica, es más frágil, nos enseña cómo se mantiene entero a pesar de las fracturas. Hay en ello toda una lección de dignidad y de humildad para todos los que nos creemos fuertes y, en cierto modo, invulnerables a según qué cosas. Probablemente, llegado el momento, nosotros seremos aniquilados a las primeras de cambio. Y esto es algo que queda más allá de cuestiones como la justicia (divina o humana) o la moral, es algo de otra índole, no sé de cuál.
jueves, 29 de mayo de 2008
Mi frustración musical
Una de mis frustraciones más queridas es la de no haber recibido una formación musical adecuada. Lamento no saber tocar ningún instrumento. Nadie me apuntó al conservatorio cuando niño, y la asignatura de música era una de las "Marías" del colegio, lo cual se ha traducido en un desconocimiento muy lamentable de teoría musical (y de práctica también). Y eso, a mi, que una de las cosas que más me gusta de este mundo es la música, me apesadumbra. He intentado aprender, de forma autodidacta, a tocar algún instrumento, pero siempre acabo dejándolo.
A propósito de lo dicho, me gustaría plantear ese estatus de "María" de la música en nuestro sistema escolar. Como la música ocupa un lugar lúdico en nuestra sociedad, parece que esa asignatura es una especie de recreo, de interludio para poner entre matemáticas y lengua, para que los niños cantes y se distraigan un poco. Es una materia de esas de relleno. Creo que es un error. Antes de ser un negocio y un bien de consumo más, la música ocupaba un lugar central en la vida de la sociedad, y estaba asociada a sus rituales y momentos especiales, y no como un anexo o acompañamiento (a modo de hilo musical), sino como una de sus partes más importantes, como algo sin lo cual no existiría el rito, ni la sociedad misma.
La música es fundamental en nuestras vidas, aunque no la percibamos así y como tal debería serlo en la formación de nuestros niños. Pero no vamos a pedirle peras al olmo.
miércoles, 28 de mayo de 2008
Diferir el blog
Hace poco he descubierto que en blogger se puede programar la publicación de las entradas. Así, se puede escribir algo hoy y darle la orden de que se publique dentro de varios días. Esto le puede dar, y le va a dar una nueva dimensión al blog, porque se produce aquí una diferencia entre el momento del escribir y aquél en el que se lee. Se producirá el extraño efecto de que yo escriba algo, pero que cuando salga a la luz ya no piense lo mismo, o que pudiera cambiar alguna cosa. En realidad, esto pasa siempre, puesto que cosas que escribí hace un año ahora mismo no las escribiría, o incluso puede que reniegue de algunas cosas. La cuestión está en que hasta ahora esto se producía con carácter retroactivo. A partir de ahora, todo será proactivo. Y esto lo hace más interesante.
martes, 27 de mayo de 2008
El timo de la independencia
lunes, 26 de mayo de 2008
El durmiente del valle
Un hoyo de verdor, por el que canta un río
enganchado, a lo loco, por la yerba, jirones
de plata; donde el sol de la montaña altiva
brilla: una vaguada que crece en musgo y luz.
Un soldado, sin casco y con la boca abierta,
bañada por el berro fresco y azul su nuca,
duerme, tendido, bajo las nubes, en la yerba,
pálido, en su lecho, sobre el que llueve el sol.
Con sus pies entre gladios duerme y sonríe como
sonríe un niño enfermo; sin duda está soñando:
Natura, acúnalo con calor: tiene frío.
Su nariz ya no late con el olor del campo;
duerme en el sol; su mano sobre el pecho tranquilo;
con dos boquetes rojos en el lado derecho.
Arthur Rimbaud, Octubre 1870
domingo, 25 de mayo de 2008
Maximizar lo mínimo

Vamos por la vida buscando la novedad, lo sorprendente, lo que nos deje fuera de juego por unos momentos. Lo novedoso se ha convertido en un valor importante en nuestro tiempo (no siempre fue así). Pero hay un problema, que a la segunda vez que algo se presenta, ya no es nuevo. Y así, nos vemos impelidos a una carrera en pos de nuevas situaciones y nuevas experiencias.
Este hecho no es más que un síntoma de la pérdida que nos aflige. Yendo a la carrera como vamos, pasamos por las cosas casi sin mirarlas, creyendo que no tienen nada, no sabiendo ver todas las resonancias que en ellas encierran, todo lo que de sugerente hay en ellas. Hay que aprender a recrearnos en las cosas, en descubrir los tesoros que ocultan, dejar que ellas nos muestren. Incluso lo más nimio tiene algo (mucho) que decirnos.
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