jueves, 29 de junio de 2006

Jimi Hendrix. Red House.

Hace una temporada que mi estado de ánimo sólo me hace disfrutar del blues. Y para ilustrarlo dejo aquí un excelente blues interpretado por Hendrix en el festival de Woodstock:

Para quitarse el sombrero

martes, 27 de junio de 2006

Reacción en cadena


¿Cuántas de mis neuronas murieron mientras ella me rechazaba?¿En qué regiones del cerebro estaban?¿Cuántos recuerdos se llevaron con ellas?¿Eran fundamentales en mi personalidad?¿Hubieran muerto las mismas si ella hubiera pronunciado un "sí"? Muy posiblemente ya no vaya a ser el mismo, porque mi configuración neuronal fue sacudida por un shock emocional, que precipitó la muerte de unas cuantas de mis células nerviosas. Estaban en el filo, manteniéndose en pie con dificultad. Y entonces llegaron esas ondas sonoras asesinas, que hicieron vibrar mi sistema auditivo, provocando un impulso al nervio auditivo. Cuando mis centros conscientes descifraron su significado, una reacción se desató en todo mi cuerpo. La boca del estómago se contrajo, un relámpago de frío me recorrió la espalda, mi frecuencia cardíaca se aceleró, después de un breve parón de apenas un segundo, y mis centros superiores intentaron controlar la musculatura facial para que no pareciera que estaba demasiado afectado. Pero la procesión corría por dentro, invadiendo todos y cada uno de los rincones de mi cuerpo (¿puedo decir con propiedad que es mío?¿puedo hablar de un Yo?). Y las neuronas morían en silencio, sin hacerse notar, del mismo en que vivieron sus vidas.

Tal vez ella se eche atrás y se replatee las cosas (vanas esperanzas, de ilusión también se vive). Y tal vez entonces sea yo el que, conforme a mi nueva configuración provocada por sus palabras, la rechace.

domingo, 25 de junio de 2006

Otra vez no

Hay momentos en que uno se da cuenta de que algo está ocurriendo, que algo se está saliendo de madre. Uno de esos momentos es cuando se empieza a ver a alguien por todas partes. Cualquier persona se puede convertir en ella, y ante la mala interpretación, el corazón da un vuelco. De cada vez más, eso tiendo a interpretarlo como una mala señal. Sobretrodo cuando uno intenta no volver a caer en esas historias. Aunque supongo que cuanto menos quiera uno, más fácil es que ocurra.

sábado, 24 de junio de 2006

En torno a la ciencia

Tal vez debamos recuperar la figura del sabio frente a la del científico

Teóricamente soy de ciencias. Pero mi personalidad insegura y amante de la duda ha hecho que haya perdido la fe hasta en la ciencia. Vamos, que renegué. Y ello hace que, al trabajar en un lugar altamente tecnificado y con unas bases científicas muy sólidas, me sienta un poco traidor. Trabajo en algo que no me acaba de convencer. Es otra más de mis contradicciones. Aunque pensándolo bien, hay que ser muy ingenuo para creerse lo que se hace en un hospital, sobretodo cuando se copnoce cómo se trabaja en estos sitios.

¿Qué queréis que le haga?. La gente que está segura de cualquier cosa me inquieta (porque me parece que, o bien nos quieren engañar, o han sido engañados).

jueves, 22 de junio de 2006

Mis músicas favoritas IV. Javier Krahe


"Confesaré que cuando hay luna llena

me hago mujer
y me convierto en la tía más buena
de Santander."

Javier Krahe es, sin duda, uno de los mejores cantautores españoles. También es uno de los más desconocidos, en parte por voluntad propia. No se prodiga mucho por los medios, y tampoco es que se desviva en sus giras (un dato curiosos: en verano se niega a actuar, sólo hace conciertos en invierno, dedicando los veranos a no hacer nada). Sus actuaciones se realizan en pequeños locales, la mayuor parte de ellos bares, y sólo lleva dos músicos con él. Él va a su ritmo y no se vende a los intereses de la industria discográfica, lo cual le resta posibilidades de acceder a las mayorías. No obstante, hubo una época, allá por los primeros 80, en que fue más o menos conocido, ya que colaboraba en algún programa de televisión, y también gracias a la fama que adquirieron sus actuaciones en el bar La Mandrágora en Madrid, junto a Alberto Perez y Joaquín Sabina. De esta colaboración surgió un disco, de título La Mandrágora, que merece estar situado entre los mejores discos editados en España. A partir de aquí empezó el "ascenso" y sus colaboraciones en televisión. Pero todo lo que sube baja, y en 1986, en un concierto televisado de Joaquín Sabina en el que colaboró, se las tuvo que ver con uno de los episodios de censura que acumulamos en esta estupenda democracia. El caso es que se puso a cantar una canción en contra del gobierno de Felipe González y de su actuación en el referéndum de la OTAN (donde, para quien no lo sepa, ganó el No, pero el gobierno dijo que Sí). Al empezar a cantar, la televisión pasó a publicidad. A partir de ahí se le empezó a hacer el vacío y sus popularidad decayó. A pesar de ello siguió trabajando y sacando discos, y desde finales de los 90 está resurgiendo (si bien continúa siendo minoritario).

Sus letras rezuman ironía, sorna y cinismo. Sus temas favoritos son los relatos de amor (que es más bien desamor) de un seductor empedernido que nos cuenta sus (supuestos) ligues. También le gusta meterse con lo más sagrado, haciendo aparecer en sus canciones curas, santos, políticos y demás fauna "trascendental". También, como no, las cuestiones sexuales, que son el recurso más fácil para hacer humor. Las letras son perfectas, con verso a veces un poco barroco, pero muy efectivo. A veces usa palabras poco corrientes, y expresiones muy castizas, pero lo cierto es que clava las rimas, y todo con extrema corrección lingüística. Es más un poeta que un cantante (su música no es la mejor del mundo, y su forma de cantar deja mucho que desear, pero las letras compensan estas carencias con creces), y un poeta al estilo clásico (he leído por ahí que se lo compara con Quevedo). De todos modos, es altamente recomendable si queréis escuchar letras inteligentes y echaros unas risas, que nunca viene mal.

Discografía: Valle de lágrimas (1980), La Mandrágora (1981), Aparejo de fortuna (1984), Corral de cuernos (1985), Haz lo que quieras (1987), Elíjeme (1988), Sacrificio de dama(1993), Versos de tornillo (1997), Dolor de garganta (1999), Cábalas y cicatrices (2002, éste es mi favorito, en directo), Cinturón negro de karaoke (2006).

Canciones destacadas: Antípodas, Mi mano en pena, Alta velocidad, Piero della Francesca, Vecinadario, Un burdo rumor, La perversa Leonor, San Cucufato, Los caminos del señor, Huevos de corral, No todo va a ser follar...

Aquí os dejo un par de tapas musicales para abrir vuestro apetito:

Vecindario


Piero della Francesca

domingo, 18 de junio de 2006

Reflexiones dominicales


Otro artículo de Matías Vallés, aparecido hoy en Diario de Mallorca, un montón de frases para pensar, paradójicas, irónicas, más serias de lo que parecen:

Lo que no ha ocurrido es más fácil de explicar

Pensamos poco, esporádicamente. De esas esporas y esas raíces surgen las truculentas reflexiones dominicales. Hoy nos han inundado la página, desde el desagüe que ocupan habitualmente. Ninguna de ellas se refiere a la actualidad, que definimos como aquello que nos sucede a todos. Por tanto, percuten en lugares distintos del alma individual. El periódico nos separa en lugar de unirnos. Le prestamos un hueco a la introspección que, bien mirado, es la fórmula ideal para reencontrarse con los demás.

Reflexión dominical pedestre: "Siempre tuvo los pies en el suelo, al lado de la cabeza".
Justificada: "Lo que no ha ocurrido es más fácil de explicar".

Despedida: "Si dijéramos adiós al principio de la relación, el resto sería un regalo".

Intensa: "Vivir cada día como si fuera el último aumenta las probabilidades de que lo sea".

Entregada: "Olvidar exige dedicación exclusiva".

Lamentable: "Aprovecha para quejarte de la vida, ya te quejarás de la muerte al otro lado".


Pertinente: "El secreto del amor no es poseer a alguien, sino pertenecer a alguien".

Engañosa: "Engañar siempre es engañarse".

Fricativa: "No puedes odiar a quien ves con cierta frecuencia, ni amar a quien ves con demasiada frecuencia".


Braquial: "¿Tenía Santa Teresa un brazo corrupto?"


Conyugal: "Su amante le dejó por su esposa".

Reconfortante: "Las personas más inteligentes son las que piensan lo mismo que nosotros".

Líquida: "Los alcohólicos siempre ven la botella medio vacía".


Sensitiva: "La realidad es sensacionalista".


Exteriorizada: "Somos objetivos de puertas afuera".


Gangosa: "Tener muchas ganas es el mayor enemigo de hacer lo que te da la gana".


Divina: "Decía que no creía en Dios como si a Dios le importara".


Amorosa: "Libertad es quedarse sin amos y sin esclavos".

Asombrada: "Nadie consigue estar a la altura de sus admiradores".

Volátil: "Orgullo de la gaviota, porque sabe que nosotros no podemos volar".


Fina: "Lo finito envuelve a lo infinito".


Voluble: "Sólo las convicciones hacen respirable un mundo construido sin ellas".


Ocular: "El ojo no fue hecho para ver, la visión fue hecha para el ojo".


Pacífica: "Perdía la impaciencia con mucha facilidad".

Especulativa: "El espejo sólo reproduce correctamente a las personas bellas".

Anegada: "La admiración asfixia la provocación".

Paralizada: "La línea recta es inmóvil".


Capital: "Si yo pusiera precio a mi cabeza, sacaría un buen precio".


Envidiable: "Nunca envidió a nadie, pero no soportaba que le pagaran con la misma moneda".


Rasante: "La democracia iguala el acceso a la aristocracia".


Fidedigna: "En el suicida no asombra tanto la desconfianza en la vida como la fe en la muerte".

Asesina: "Para condenar el Holocausto, la pantalla se llena de Hitler".

Doctrinaria: "Hay doctrinas aceptables, hasta que escuchas a sus defensores".

Donjuanesca: "No podía conquistar a cualquier mujer, pero podía conseguir que cualquier mujer le abandonara".

Creativa: "Quien no crea, cree".


Creyente: "Le creí, hasta que se explicó".


Colindante: "Creer está más cerca de croar que de crear".

Entretenida: "Disfrutó hasta que su juguete se cansó de él".

Reactiva: "No le di oportunidad de rechazarme".


Aprensiva: "De él sólo aprendió a no quererle".


Universal: "El misterio del Universo consiste en que no aporte ni una sola pista sobre su esencia".

Notarial: "Hay políticos que son corruptos aunque lo parezcan".

Hermoseada: "La belleza está en el ojo de quien la padece".

Lectora: "Hay que leer filosofía para que no te engañen los filósofos, y así sucesivamente (ciencia, historia,...)".


Alterna: "Ninguno de los pensadores que consideran absurda la existencia ha propuesto una alternativa razonable".


Cognoscitiva: "El sabio conoce, el genio reconoce".


Deferente: "La indiferencia no me deja indiferente".


Transplantada: "Persona es el ser vivo que desea estar en otra parte".


Transfinita: "Los infinitos números que hay entre dos y tres nunca serán mayores que cuatro".


Despejada: "Los espejos maltratan a las personas desagraciadas".


Budista: "Es más difícil creer en Dios que creer que Dios eres tú".


Artística: "El artista es el ser humano que tiene tiempo".


Omnicomprensiva: "Para comprender, hay que diferenciar".


Sobrecogedora: "El Universo tampoco comprende los misterios del Universo".

Principal: "No hay que malgastar los principios en los asuntos de cada día".

Esperanzada: "Lo mejor está todavía por llegar, pero será mucho más breve".

Plañidera: "El cómico que fue llorado por más gente de la que se había reído con él".


Celosa: "Aquel escritor sentía que su obra le restaba protagonismo".


Prodigiosa: "Que ella no te quiera también es un milagro".


Increíble: "Si no creen tus mentiras, no eres un mentiroso; si te las crees tú, tampoco".


Unificada: "Uno más uno es uno, salvo que el primer uno sea distinto del segundo".

Eficiente: "Nada es, todo se hace".


Clave: "Esta frase es una llave que debe abrir tus puertas".

sábado, 17 de junio de 2006

Gelassenheit


El filósofo alemán Martin Heidegger pronunció en el año 1955 una conferencia con este título. La traducción al castellano vendría a ser algo así como Serenidad. En esta conferencia, Heidegger hablaba de la técnica y de cómo la humanidad se estaba entregando demasiado a ella, corriendo el riesgo que quedar a merced de ella, reducida a un mero instrumento en manos de las tecnologías. De este modo, todo quedaría sometido a un mero cálculo, quedando así en el olvido lo que es más propio del ser humano, que según él es el pensamiento reflexionante (el que no va más allá de sí mismo y que toma a las cosas en su esencia, sin entrar en cuentiones de finalidades). Como defensa frente a este peligro, el alemán propugna esa Serenidad, que define como un decir sí y a la vez decir no a la técnica. Se trataría de reconocer las utilidades que ésta nos reporta, pero siendo conscientes de que las tecnologías no son más que un mero instrumento. De este modo nos mantendríamos en pie ante ellas, usándolas pero sabiendo que en cualquier momento podemos prescindir de ellas (de hecho, como ejercicio práctico, tenemos que prescindir de ellas de tanto en tanto). Esta es la receta para no convertirnos en esclavos de la técnica y el modo de pensar técnico (el que se pregunta por los medios para conseguir determinados fines).

Esto, que en principio se dijo para la técnica, se puede extender a todos los campos de la vida, llegando a un estado sereno ante todo lo que nos rodea, ante el mundo. Saber que estamos en él, pero que en última instancia nos es ajeno, como si no fuera con nosotros. Esta sería la base de la Serenidad ante el mundo.

Lo digo porque estoy harto de ver gente enfadada, de ver gestos grandilocuentes y de indignación por todas partes. Y todos, todos le dan la culpa a los demás, cuando es evidente que los que se enfadan son ellos, y que en ellos está la llave de su enfado. Y así, lo único que hacen es estar a merced de los estímulos externos, son esclavos del mundo. Lógicamente, esto no debe significar la más pura inacción, sino sólo un llamado al autocontrol, a la serenidad. Tal vez las cosas salgan mejor si se hacen tranquilamente y mediante la reflexión que llevados por impulsos. El mundo está ahí, y hemos de movilizarnos por él, pero tranquilamente. Nos hacen falta grandes dosis de estoicismo y de gelassenheit para movernos por él. Es, posiblemente, la forma más humana de hacerlo.