A día de hoy, que te llamen reaccionario, es casi un halago. Significa que no estas en su onda, en la de los que los que ansían colgarte un sambenito y tener claras algunas cosas sobre los otros, para así estar más seguros ellos. Es una vía, digamos, natural y sencilla, pero es muy peligrosa, porque siempre hay una insatisfacción, porque la realidad se empeña en contradecir las seguridades y tarde o temprano decepcionamos a alguien, que, en su autoconciencia (y autocomplacencia) es lo más de lo más, se ve la obligación de reprenderte. Por lo que los reaccionarios, los que reaccionan (con desagrado y de forma acusatoria y para crear un constraste), en sentido estricto, son ellos.
sábado, 2 de agosto de 2014
viernes, 1 de agosto de 2014
Fermentación
Hay cosas que, como el vino, han de fermentar a oscuras y escondidas, y tomarse su tiempo. Incluso también requieren de ser apisonadas para extraerles el jugo. Hay que tener cuidado con los que van por ahí predicándolas, o vendiendo métodos milagrosos. ¿No será ésta una de ellas, y yo mismo alguien de quien cuidarse?
jueves, 31 de julio de 2014
Radicalización
"Es que los otros se están radicalizando", dice alguien como excusa a su propia radicalización. Y al final, todos radicales.
miércoles, 30 de julio de 2014
De las palabras a los hechos
Oído el otro día en la cola del supermercado:
"Hay que abrir los cementerios, hay que volver a fusilar, que por lo visto no se fusiló lo suficiente".
Supongo que siempre ha habido gente que así opina, pero me preocupa que aumente su número, ya que cuantos más sean, más fácil es que haya alguno dispuesto a pasar de las palabras a los hechos, y estas cosas son como el vapor, que una pequeña fuga puede hacernos saltar por los aires.
martes, 29 de julio de 2014
lunes, 28 de julio de 2014
Decisiones contrariantes
Reunión de la comunidad de vecinos. Alguien ha propuesto cambiar de administrador, se han presentado varias alternativas, ya que según el cabecilla de la iniciativa la gestión es nefasta (pero cuando se le pregunta, no aclara los motivos por los que así lo considera y se sale con vaguedades del tipo "podría daros mil razones" o "es muy evidente"). El tipo insiste e insiste en que votemos, en que tenemos que tomar una decisión cuanto antes. Se vota, y se decide que no se cambia de administrador. Entonces, el hiperdemócrata, el defensor del voto, ante la derrota de su opción, se cabrea y se larga, aduciendo que no tiene sentido seguir con esa farsa.
Es sólo una anécdota, pero no es la primera vez que observo algo así, y apostaría porque quien más quien menos ha vivido algo parecido en alguna ocasión. Y es que cuando la corriente es a favor es muy fácil remar (o hacer creer a los demás que se rema), la verdadera catadura del personal se ve cuando vienen mal dadas. Eso, y que parece que la fidelidad de alguien a unos principios es inversamente proporcional a los aspavientos con que los defiende.
domingo, 27 de julio de 2014
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