sábado, 9 de diciembre de 2006

Multitudes


¿De dónde puñetas sale toda la gente en estas fechas?¿Dónde están el resto del año?¿Los sacan de algún sitio?¿Son extras traidos de fuera por los comercios para animar las calles?¿Los tienen en un almacén encerrados cuando pasa Reyes?¿O los genera Matrix?
Estoy confuso.

viernes, 8 de diciembre de 2006

Locomotora


No todo es como parecía. Y cosas que antes tuve muy claras, ahora se emborronan. Tanto que ya no sé si debo caminar.

No sé si ja ha passat es teu temps. Deixaré que es temps passi i vorem que passa.

He hecho mal poniendo a Jacques Brel.

jueves, 7 de diciembre de 2006

The divine comedy. Our mutual friend.

Soy consciente del cariz que está tomando esto. Así que para rebajar un poco el tono que le estamos poniendo yo y algunos de mis comentaristas (qué bien suena eso), hoy toca algo más bucólico y con menos densidad. Dejo aquí una excelente interpretación en directo en la BBC de este grupo muy poco conocido por estos lares (y por aquellos también), pero que es capaz de grandes momentos de lirismo, tanto por sus melodías (con cierto aire crooner, clásico y retro) como por sus arreglos (el presente video es una muestra de ello). Bueno, me dejo de pedanteces y dejo paso al artista.


miércoles, 6 de diciembre de 2006

Leng T’ché

En el lenguaje coloquial se ha consolidado la expresión "tortura china". En esta época nuestra de lo políticamente correcto y la "multiculturalidad" puede parecer un prejuicio racista o eurocentrista (que consideraría a todo el que no es como nosotros como un bárbaro, pasando por alto gulags, campos de exterminio varios, inquisiciones y demás barbarie europea). Pero al parecer los chinos se han caracterizado por sus torturas elaboradas y crueles, pensadas para alargar el sufrimiento del torturado, recreándose en su dolor.

Hace poco descubrí una de esas torturas, el llamado Leng T’ché o tortura de los cien pedazos. El procedimiento es simple: ir cortando al reo en pedazos, llegando al número de cien. Todo ello en vivo, por supuesto. Por lo visto al torturado se le administraba opio ara alargar el sufrimiento (paradójicamente, el opio es un calmante del dolor, pero precisamente por ello evita que se caiga en el shock doloroso antes de morir y perder así la consciencia). Mi acceso a este tipo de prácticas vino dado por mis últimas lecturas, en las que me he adentrado en los terrenos que conectan el erotismo y la muerte (estoy metido en una especie de trabajo al respecto). En uno de los libros (en concreto Las lágrimas de Eros, de Georges Bataille), había unas fotos del suploicio comentado. Estas fotos son de una garn crudeza (a pesar de ser en blanco y negro). En ellas aparece un ajusticiado en el momento de ser sometido al Leng T’ché. Se trata de Fou Tchou Li, asesino del príncipe Ao Jan Ouan, en 1905. Según las leyes chinas del momento, su pena debería haber consistido en la hoguera. Pero las autoridades consideraron este castigo como excesivamente cruel e inhumano y decidieron, como medida de gracia, rebajarlo al descuartizamiento en vivo (curiosa argumentación, que lejos de indignarnos o sorprendernos debería estimularnos a investigar otras formas de considerar la humanidad y la crueldad). Y quiso el azar que por allí anduvieran unos soldados franceses que fotografiaron la tortura. Gracias a ellos hemos podido conocer estas prácticas en nuestros días.

Lo más llamativo de las fotos es la cara del ajusticiado. No parece reflejar el dolor ni la tensión del momento. Al contrario, se le ve sereno, extático, como si la cosa no fuera con él. Incluso como si estuviera gozando. Muy posiblemente sea un efecto del opio, pero la verdad es que resulta muy inquietante. Esas caras parecen fuera de contexto. Y mueven a la reflexión (para el propio Bataille resultaron casi el motor de algunos de sus escritos).

Y en fin, poca cosa más. El objetivo de esta entrada era el de poner esas fotos y mover algo en el interior de quien quiera mirarlas y pensar sobre ellas, todo lo de arriba es contextualización para lo que a partir de ahora viene, y que es la verdadera entrada (la calidad no es demasiado buena, pero es lo mejor que he podido encontrar). Espero que os resulten provechosas.




Más fotos aquí

martes, 5 de diciembre de 2006

Guión


Me gustaría tener un guionista para poder decir siempre las frases idóneas en los momentos justos. Como en el cine. No me gusta quedarme sin palabras.

lunes, 4 de diciembre de 2006

Ganado


Nos traen. Nos llevan. Póngase a la cola. Y nos ponemos. Pacientemente. En la siguiente ventanilla, por favor. Y vamos. Seguimos las flechas. Sin rechistar. Nos convocan. Vamos. Nos desconvocan. No vamos. Cuanta más multitud, mejor. La unanimidad es un valor (leí una vez que en los antiguos tribunales judíos las decisiones que se tomaban por unanimidad eran descartadas, por resultar sospechosas). Algunos dirán que es lo más organizado. Pero, ¿quién dijo que teníamos que estar tan oprganizados?. Alguien con vocación de pastor. Entre los dirigentes de nuestras sociedades abundan los títulos que apuntan al pastoreo (la propia dirigente, líder, caudillo, lehendakari, führer, duce, pastor...). Y todos los demás ahí, exhibiendo nuestros rostros ovinos con sonrisa estúpida. Cada vez más filas, más orden, más seguir las señales y las órdenes. Para comprar la comida. Para ir de viaje. Para solicitar ayudas. Para enviar un paquete. Para sacar dinero en el banco. Para que nos vean en urgencias. Líneas, colores, protocolos, dibujos. Hoy me he sentido oveja. ¿Alguna objeción?. Tenga este impreso, rellénelo, por triplicado, pase por la siguiente ventanilla y espere a la cola, la que está delimitada por un cordel rojo. Gracias.

sábado, 2 de diciembre de 2006

Euritmia


Buscamos de forma constante afinación. El buen ritmo. Si no nos adaptamos nosotros al mundo, entonces adaptamos el mundo a nosotros. Ahí está el origen del trabajo. Somos entes desgarrados, y de un modo u otro nos damos cuenta del abismo. Por eso desplegamos innumerables estrategias para la afinación. Me atrevería a decir que en vano.