miércoles, 11 de enero de 2012

La tragedia española

Se ha dicho a veces que una circunstancia recurrente de la historia española es aquello que se cuenta del Cid: "¡Oh Dios, qué buen vasallo si tuviese buen Señor!". Parecería que una de las desgracias nacionales es la de que no haya líderes a la altura de los tiempos, que sepan sacar el máximo rendimiento a las potencialidades de la población, provocándose así un doloroso desperdicio de fuerzas y talentos. 

Aunque es indudable que hay algo de ello (no hemos tenido excesiva suerte entre nuestros gobernantes), no es menos obvio que de la población española tampoco se puede esperar gran cosa. Muchos líderes serían mejores si no fuera por sus liderados, que a menudo han actuado como lastre para ellos y para el país, en definitiva. Así se contituye el círculo vicioso de la tragedia española, y sólo cabe esperar pequeñas y breves conjunciones, golpes de suerte, destellos que iluminen la negrura que es España.  

4 comentarios:

Dani dijo...

Muy buenos días, señor Pez.

Interesante reflexión, aunque creo que la verdadera tragedia española más que la ausencia de buenos líderes (que también, cosa que, como bien sabes, siempre argumento) o ciudadanos, es la infinita resignación a la que está sumida el país.

Con la famosa coletilla "más se perdió en Cuba", parece que hemos encontrado la excusa perfecta para no hacer nada. Y ahí seguimos, descabezados y sin dirección... y tan ricamente.

El Pez Martillo dijo...

Muy buenos días también para vos, Dani.

Es cierto lo que dice, pero yo incluiría esa actitud dentro del ser unos ciudadanos más bien mediocres (que ni tenemos ni idea de en qué consiste eso de la ciudadanía). Y al final, ni buenos señores, ni buenos vasallos. Y los unos por los otros, la casa sin barrer.

Saludos.

PENSADORA dijo...

Totalmente de acuerdo. Yo misma sufro mucho el problema de la mediocridad española ¡cuántas veces me quejo de nuestro pasotismo, falta de interés...!. En fin, lo dejo estar que como me calienteeee.... ¡ains!.

Saludicos y feliz año compañero!

El Pez Martillo dijo...

A mi lo que me angustia es si además de sufrir esa mediocridad, no estaré poniendo mi granito de arena con estos aspavientos y quejas...

Feliz Año!!!