jueves, 8 de diciembre de 2016

Cohen al principio y Cohen al final.

Algunas semanas han pasado ya desde la muerte de Leonard Cohen. Semanas pesadas, en las que un torbellino de recuerdos y sensaciones encontradas se ha ido formando en mi, en esta montaña rusa en la que vivo instalado de un tiempo a esta parte. Su final me ha afectado, incluso tardé algunos días en poder escuchar alguna canción suya, y aún así me costó. No es que fuera un fan histérico que ha perdido a su ídolo, mi pérdida es más profunda, biográfica porque casi sin quererlo, su nombre va a ir unido a algunos hechos importantes de mi vida. 

Un principio y un final. El 11 de agosto de 2009 Leonard Cohen actuó en Palma. Fui al concierto con una amiga, que esa noche dejó de ser amiga para ser algo más. Algo más que ha ido a menos este año, en el que Cohen nos ha dejado. Por eso él está al principio, pero de algún modo también al final, señalando que el círculo ya está cerrado. 

Todo tiene su fin. La vida y sus historias. Y uno quisiera que cada final escondiera el principio de algo nuevo, o al menos su posibilidad, aunque siempre hay un temor (unas veces tranquilizador, otras desasosegante): que después no haya nada y venga el vacío. 

 

viernes, 21 de octubre de 2016

Expresión sentimental

Siempre he tenido dificultades con la expresión de mis sentimientos. Me cuesta sacarlos a pasear, y cuando lo hago, no siempre es de la forma más adecuada. Soy un torpe sentimental, y los años, a pesar de ir acumulando experiencias, parecen agudizarlo. A veces me ahogo en ellos y me asfixian, pero no soy capaz de abrir las compuertas y dejarlos fluir. Temo que puedan arrasar con todos los terrenos que poco a poco he ido cultivando y que de alguna manera son mi sustento. Los tengo tras una presa, cuando debería canalizarlos.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Comercio solidario

De un tiempo a esta parte proliferan las cadenas del tipo "si llegamos a los 1000 me gusta, la empresa X pagará Y euros para la investigación de la enfermedad rara de Z". Ahora va por las redes sociales. Antes era lo de los tapones de plástico, que si se acumulaban nosécuántos miles, le daban una silla de ruedas especial a alguien. Esta manera de actuar me exaspera. 

Más allá del bien que se pueda hacer a alguien, me parece que si determinadas empresas quieren ayudar y hacer donaciones, que lo hagan directamente, sin condicionarlo a que el personal haga algo. Porque con estas cadenas lo que están haciendo las empresas es aprovecharse de la bondad de la gente que quiere colaborar, y de la desesperación de los afectados que necesitan ayuda para hacerse publicidad y asociar su nombre a una buena causa, y que al final la gente se acerque a ellos porque "mira qué buenos que son que han pagado X a Y" y no por sus productos y servicios, que es lo que en realidad nos tienen que vender. Lo cual se parece mucho a dar gato por liebre. 

domingo, 16 de octubre de 2016

Bob Dylan. Oh sister & Simple twist of fate

En las entradas de los domingos suelo poner alguna canción. Hoy no puedo poner otra que del flamante nuevo premio Nobel de literatura, Bob Dylan, que llevaba años en las quinielas (pero, confesémoslo, como una opción más bien bizarra), y que el año pasado incluso estaba fuerte en las apuestas, pero al que este año nadie había nombrado. 

Aunque a priori no acabo de verlo, como Dylanita (o Dylaniano) que soy, me he alegrado. Que se den reconocimientos a tus ídolos siempre es agradable. Tampoco me ha disgustado el debate que se ha generado en torno al asunto. ¿Que no ha publicado libros? Bueno, el libro solo es un medio, y creía que la literatura tenía que ver con el lenguaje y no tanto en sus medios de transmisión (aunque el medio influye en el juego que se le puede dar a las palabras). En cualquier caso, me hace gracia que se tenga en cuenta la oralidad y el carácter primitivo (de cuando los rapsodas y juglares iban recitando sus historias por las plazas) ¿Sobre su calidad como poeta? No la conozco en profundidad, porque no entiendo demasiado de poesía y porque no sé tanto inglés como para apreciar las letras en toda su dimensión (además de que siempre he prestado poca atención a las letras de las canciones, sean de quien sean).

Sea como sea, a toda la ristra de premios y reconocimientos que tiene (Grammys, Globo de oro, Oscar, Pulitzer, Príncipe de Asturias de las Artes), ahora le ha de sumar el Nobel. Y como Dylaniano (o Dylanita), he de confesar que me encantaría que no fuera a recogerlo, como hace a menudo (de momento, aún no ha dicho ni mu sobre el Nobel). 

Para ilustrar la entrada, se hace difícil escoger un tema suyo: son tantos y tan buenos, que uno no sabe si decantarse por su primera etapa folk, por la rockera, por la country, por la intospectiva, la religiosa, o la más actual (quitando al Dylan que canta por Sinatra, que no es lo mejor que ha hecho, la verdad), pero creo que me voy a la etapa de mediados de los 70, cuando hacía temas largos, sin estribillos y en los que no paraba de decir cosas. Y como estoy con el dylanismo subido, dos temas por el precio de uno.


sábado, 15 de octubre de 2016

Revisando el pasado

En este afán de algunos de mirar atrás y revisar injusticias del pasado hay un impulso nihilista muy sintomático. Desprecian el mundo, precisamente el mundo que les ha hecho posibles a ellos y querrían que fuera de otro modo. De un modo que sólo cabe en sus ensoñaciones morales. Obviamente, esto no quita que haya cosas que se tengan que aclarar, episodios oscuros y desagradables que reconocer, personajes que hubiera sido mejor que no hubieran existido. Pero esas cosas ocurrieron y poco podemos hacer ahora. Lo mejor es asumirlo y reconocer que a lo mejor en ellas está la semilla de lo que ahora somos.

Pero más importante me parece el evitar, si tan puros queremos ser, que las injusticias se cometan hoy en día, no repetir esos errores con los que ahora nos quieren fustigar. Porque puede ser que en nombre de la justicia y la moral se estén cometiendo las injusticias que en el futuro haya que expiar.

viernes, 14 de octubre de 2016

Personas agujero negro

Hay personas que son agujeros negros: te atraen con una fuerza irresistible que acaba destrozándote, pero a su vez son capaces de generar toda una galaxia, en la que se albergan infinitos mundos(que se irán precipitando en ellas sin remisión)

jueves, 13 de octubre de 2016

Diario de oniria

He decidido empezar a llevar un diario de sueños. Porque es un terreno que cada vez me interesa más. No se trata de hacer interpretaciones peregrinas, ni de buscar premoniciones ni nada raro. Tan sólo describirlos, intentando remarcar aquello más llamativo. Anotaré el relato, lo que sucede, pero también elementos externos a ellos, como la hora a la que los sueño (siempre y cuando sea posible, en el caso de que me despierte en su transcurso), su relación con eventos de la vigilia pasados o futuros (insisto, no premoniciones, pero puede ocurrir que si mañana o pasado he de tomar un avión, hoy sueñe con aviones, por ejemplo), así como el impacto emocional que generan (porque a veces algunos sueños te colocan en una determinada disposición anímica que perdura hasta bien entrado el día). 

Porque todo ese tiempo que pasamos dormidos también estamos vivos y nos ocurren cosas. Cosas que pueden ser importantes. A un insomne como yo nada le apetece más que bucear en las profundidades del sueño. Y quién sabe, a lo mejor el interés haces que duerma más.

En principio es algo privado, pero no descarto publicar alguno de mis sueños aquí (como de hecho ha ocurrido en alguna ocasión).
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