martes, 30 de septiembre de 2014

Doctrina del gurú

Lo que dice: "sed auténticos, no tengáis maestros, seguid vuestro propio camino, nada de líderes". ç

Traducido: "seguidme a mí".

sábado, 27 de septiembre de 2014

Sin rivales

Se tiende a pensar, en un enfrentamiento (dialéctico, deportivo, o en cualquier simple juego), que la victoria ideal es infringir un serio correctivo al otro. Así, se habla de "aplastar", "arrasar", y otros términos por el estilo, que vienen a subrayar esta voluntad aniquiladora de toda oposición. Y se cree que así se demuestra más fuerza, cuando en realidad es al contrario. Pretender no tener rival dice más bien poco de alguien que se desenvuelve en un terreno en el que lo característico y lo deseable es tenerlos. 

Dejar vivos a los demás pudiendo haberlos rematado, ahí hay grandeza. Y riesgo, pero la fuerza la demuestra quien gana corriendo riesgo de perder, no quien se asegura la victoria. 

viernes, 26 de septiembre de 2014

Mi visión de nuestra política

Veo la política española dominada por un grupo creciente de tocapelotas expertos en sacar de quicio al personal que luego se hacen los ofendidos y reprenden la irritación de los demás. Es algo transversal, están por todas partes: en la derecha, la izquierda, y el nacionalismo (estos tienen la patente, pero los demás han aprendido bien la lección). 

En realidad, es poco política, porque bloquea y enturbia la vida normal de la gente, cuando la política debería ir en la otra dirección. 

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Turbia claridad

Me gustaría tener las cosas tan claras como algunos las tienen. Pero me empeño en enturbiar las aguas, en remover el limo que hay en sus profundidades. En cualquier caso, intuyo del algún modo que lo cristalino es sospechoso, y que en lo turbio hay un tipo de claridad más prístina.  

domingo, 14 de septiembre de 2014

Aquellos sábados por la tarde

Recuerdo que los sábados por la tarde los pasábamos en casa de mis abuelos maternos. Todos, tíos y primos. Allí jugábamos y cuando llegaba el momento, veíamos la tele: V, McGiver, Equipo A... Y después, Tocata, para quien no lo recuerde, un programa musical en el que se dio cita lo más granado de aquella época: grupos y solistas de la movida, pero también artistas extranjeros. La cuestión es que lo veíamos en familia, y lo mejor es que comentábamos las cosas. A mi abuelo, que de joven había estado en un coro lírico (él era más de la zarzuela), todo aquello le parecía una aberración: nadie cantaba bien y todos eran unos mamarrachos. Mis padres y tíos empezaban a estar desfasados (mis primos mayores les empezaban a llamar "carrozas"), pero aún tenían oído para aquello. Y mis primos y yo, estábamos entre la indiferencia (los más críos, pendientes de juegos y demás) y el entusiasmo (los que estaban ya en edades preadolescentes). Mi abuela era la más moderna, le encantaban todos aquellos modernos (aunque creo que lo hacía para cabrear a mi abuelo y hacerlo remugar). 

Lo interesante es que todos estábamos al tanto de lo que se movía. Conocíamos y valorábamos (mejor o peor) lo que había. Siento que hoy en día se ha producido un desenganche: los distintos estilos, movimientos, e incluso edades saben poco los unos de los otros. En la televisión ya no hay programas musicales (lo más parecido son los concursos de "nuevos valores" o programas en que famosillos imitan a cantantes), y las radios se han especializado por segmentos y cada una ofrece cosas distintas. Al final, no hay un relato común a todos, nos hemos especializado, y lo peor, nos hemos desentendido de las demás especialidades, olvidando el todo en el que se tendrían que insertar. 

sábado, 13 de septiembre de 2014

Volk

¿Pero de verdad existe "El pueblo"? 
Sólo sé que existo yo, dicho sea con la boca pequeña.