sábado, 8 de febrero de 2014

Opinad

Veámoslo por el lado positivo: ahora que tenemos en nuestra mano que aquello que opinamos lo pueda saber todo el mundo (o al menos que puedan acceder a nuestras opiniones), y por lo tanto podemos aspirar a cierta influencia, es cuando más presión hemos de soportar para que no podamos expresar nuestras dudas, quejas o anhelos. 

Es muy fácil llenarse la boca con la libertad cuando esa libertad quedaba muy limitada a las barras de bar o al salón de casa. Ahora el mundo en un inmenso salón, y la gente tiene sus criterios igual que siempre, pero ahora todos podemos saberlos, y claro, aquellos a quienes afectan pueden saber lo que de ellos y sus actos pensamos. Y en ocasiones no les hará gracia, y su primera reacción será amedrentar e intentar cortar la hemorragia. 

Obviamente, la contrapartida está en que hemos de opinar mejor, en la medida de lo posible. Sabiendo que podemos tener algo peligroso entre manos, y que no se sabe a dónde puede llegar aquello que lanzamos al mar.  

Usemos, pues, nuestra capacidad para calibrar como están las cosas, no despreciemos aquello que tenemos, facilitemos que aquellos que no soportan la crítica aprendan a sobrellevarla, a amaestrar los oídos demasiado acostumbrados a la adulación, contribuyamos a que se muestren los rostros y caigan las caretas. Porque vivimos un tiempo en que están cayendo esas caretas, y por nuestro bien, aunque sólo sea para que no nos pille por sorpresa la ola que viene, es necesario que, cuando llegue la hora, todos sepamos quién es quién. 

miércoles, 29 de enero de 2014

Desigualdad

Error: creer que todos, en las mismas circunstancias, haríamos lo mismo. Hay que demostrar que no tiene porqué ser así, que el mundo, y el ser humano, es mucho más rico. El igualitarismo mal entendido potencia la equivocación. 

domingo, 19 de enero de 2014

Defender la cultura

La cultura está sobrevalorada. No me refiero al cultivo de uno mismo, al saber cosas y ser más o menos erudito, sino a la cultura propia, a ese "lo nuestro", "mi cultura" o como se le quiera llamar a lo que nos hace semejantes a nuestros paisanos, a las manifestaciones folklóricas del lugar de donde se es. Está sobrevalorada no porque no valga la pena, ni porque no haya que promover su pervivencia (como si, por otra parte, las culturas fueran algo fijo y no evolucionaran), sino por esa manía que tiene  de convertirnos en los últimos garantes de dicha pervivencia. Porque parece que si no nos plegamos al cien por cien a la "cultura", la estamos traicionando y no tenemos derecho al paraíso que sin duda nos reserva. 

Rompamos, de una vez, con la cultura. Puede que sea también una forma de estar en ella.

miércoles, 15 de enero de 2014

Jugando

La curiosidad no es sólo un asunto de conocer cómo son las cosas, de indagar en sus mecanismos y hacerse preguntas sobre ellas. Ser curioso es ser juguetón, cuestionarse, divertidos, qué es lo que ocurriría si... Por pura diversión, con espíritu aventurero. No se trata de saber, tanta seriedad es mortal. Es cuestión de jugar.

martes, 14 de enero de 2014

Neofeudalismo

No es que crea mucho en la libertad (siempre he pensado y dicho que es una medida de nuestra ignorancia), pero cada vez me siento más prisionero, más a merced de fuerzas que quieren manejarme, más sometido a peajes, diezmos e inquisiciones varias. Muchos quieren ser mi señor y asegurarse mi vasallaje, a distintos niveles. Me siento juzgado constantemente, quieren que tenga miedo. Lo hacen por mi bien, siempre a mi servicio. 

Y lo peor es que siento que va a ir a más.