sábado, 31 de enero de 2009

Neurociencia


Siempre sentí predilección por la anatomía. Las clases en las que nos explicaban cosas del cuerpo humano eran mis favoritas. Tanto que yo estudiaba y buscaba cosas por mi cuenta. Con el tiempo, las cosas se fueron complicando, y descubrí que cada parte contenía un mundo en sí mismo. Hasta que, allá por COU, tocó dar la anatomía del sistema nervioso. Las redes neuronales me atraparon, y creo que de todas las clases a las que he asistido (y no son pocas), las que más he gozado han sido siempre las referidas a neuroanatomía y neurofisiología. Tanto, que si hubiera llegado a médico como era mi sueño infantil, no tengo ninguna duda de que hubiera sido neurólogo o neurocirujano. De hecho, mi vinculación a la neurocirugía, casualmente, se ha mantenido a lo largo de los años. Porque estuve de prácticas en la planta y el quirófano de neurocirugía, y luego, ya titulado, trabajé allí. Y ahora, que me las he de ver con niños, no son pocos los casos neurológicos a los que he de dedicar mi tiempo.

Siempre que surge alguna noticia o cae en mis manos algo que tiene que ver con la neurociencia, lo leo con excesivo interés. Supongo que se debe a que el cerebro y todo lo relacionado con él tienen un aire de misterio y de reto, porque son, en buena medida unos grandes desconocidos. Y luego, claro está, para un tipo que nunca ha parado de hacerse preguntas, está el gran enigma que representa el hecho de que una masa como es el cerebro sea capaz de dar lugar a las creaciones e ideas que genera. Con toda probabilidad, se llegarán a saber mucho más (porque da la sensación de que en neurociencia se está en mantillas, y que apenas empezamos a desetrañar sus secretos), y se perderá el aura misteriosa e incluso aventurera que tiene, pero surgirán nuevas preguntas, nuevos retos que cumplir. Y espero poder ver algunos de esos descubrimientos, aunque solo sea para sentir que se sabe algo más, que se ha dado un paso. Aunque sea, nada más y nada menos, para sentir que aún hay mucho por andar.

viernes, 30 de enero de 2009

The rooftop concert

Tal día como hoy, hace cuarenta años, estaban los Beatles en el cuartel general de Apple Records, en la londinense calle Savile Row. Acababan de rodar un documental en el que pretendían mostrar cómo grababan su nuevo disco (Let It Be), pero que a la postre se convirtió en el documento de cómo se disolvían. La idea para terminar el rodaje era salir y tocar las canciones del nuevo trabajo en directo. Llevaban casi tres años sin dar un concierto, y querían dar a sus admiradores una actuación suya, pero sin ellos (uno de los motivos que les llevaron a dejar de dar giras era el acoso de las fans y el griterío que armaban, que les impedía escucharse a sí mismos). Barajaron varias posibilidades: irse a África, un Teatro Romano (lo hicieron los Pink Floyd más tarde, en Pompeya), e incluso en un hospital psiquiátrico (fue idea de Lennon, como una ironía por la situación del grupo y por lo que habían sido sus giras). No se pusieron de acuerdo, y tampoco pusieron interés en las alternativas de los demás. Así que allí estaban en aquella fría mañana de finales de enero, dispuestos a tocar, pero sin ningún sitio al que ir. Y en estas que algiuen sugirió la opción más cómoda: montar los instrumentos en el tejado y tocar allí. Todo el mundo vino a bien. Y en un rato estuvo en marcha uno de los conciertos más sorprendentes y recordados (también emulado) de la historia del Rock.
La música invadió la calle, y los curiosos empezaron a agolparse en la calzada y en los tejados adyacentes, maxime cuando se supo que los que tocaban eran los Beatles. Al final, apareció la policía e hizo que dejaran de tocar, poniendo fin al concierto, que duró apenas media hora. Pero dejémonos de discursos y dejemos que la música suene. Ahí está el concierto entero:



jueves, 29 de enero de 2009

Ni contigo ni sin ti

Como un viejo y agotador matrimonio, mi ordenador y yo hemos de tener bronca cada equis tiempo. A veces soy yo el que juego con él, y otras veces es él quien juega conmigo. Nos ponemos a prueba y mantenemos un pulso que, al menos a mi, me saca de quicio. Pero no pienso ceder. No va a poder conmigo. Y a pesar de todo, a estas alturas, no puedo pasar sin él.

miércoles, 28 de enero de 2009

¿Qué mantiene viva a la humanidad?


Ustedes, honorables caballeros que creen que su misión
es purgarnos de los siete pecados capitales
Deberían primero arreglar la situación alimenticia básica,
Luego empezar a predicar, empezemos por ahí.

Ustedes que predican la contención y cuidan su cintura también
Deberían aprender de una vez como se organiza el mundo
Por mucho que tergiversen, por muchas mentiras que cuenten
La alimentación es lo primero, la moralidad viene después.

Por lo tanto, asegúrense que los que ahora se mueren de hambre
Tengan una buena ración cuando empiece el reparto.
¿Que mantiene viva a la humanidad?

¿Que mantiene viva a la humanidad?
El hecho de que millones de personas sean diariamente torturadas
Reprimidas, castigadas, silenciadas y oprimidas
La humanidad sobrevive gracias a su brillantez
En mantener reprimida su humanidad
Y por una vez intenten no gritar los hechos
La humanidad se mantiene viva gracias a actos bestiales.

Kurt Weill/Bertolt Brecht
1928

Aquí en versión de Tom Waits:

martes, 27 de enero de 2009

Nacionalistas viajeros

El parloteo de las gentes repite a menudo eso de que el nacionalismo es una enfermedad que se cura viajando (lo dijo alguien, no recuerdo quién, pero buscando por ahí he encontrado la frase atrbuida a Pío Baroja, a Unamuno y a Einstein, y lo más probable es que no lo dijera ninguno de los tres). Me parece una tontería. En ningún tiempo se ha viajado tanto como hoy en día, sobretodo la gente joven. Y en pocos momentos, al menos por estos lares, tuvo el nacionalismo tanta fuerza. Además, algunos de esos viajeros son nacionalistas obsesos a quienes sus viajes no les sirven para nada más que para reafirmarse en sus posturas. ¿O acaso es que lo que se hace hoy en día es, simplemente, moverse por el mundo, no viajar (en un sentido fuerte y profundo), para luego ir presumiendo por ahí y enseñar las fotos?.

lunes, 26 de enero de 2009

Unanimidad


Se dice que no se puede caer bien a todo el mundo. Y debe ser cierto. Sin embargo, carle mal a todo el mundo es relativamente fácil.

domingo, 25 de enero de 2009

Genesis Breyer P-Orridge en Kiliedro


La identidad es algo muy importante para las sociedades modernas, donde el individuo es, en teoría, la célula a partir de la cual se construyen, y sus señas de identidad devienen fundamentales a la hora de acceder al espacio público desde la atalaya que cada uno de nosotros somos sin perdernos ni diluirnos en una masa indiferenciada. Desde esta perspectiva, cada uno sería responsable de gestionar su identidad, afirmándola en sus actos y defendiéndola frente a las agresiones externas, que tratarían de someternos a sus moldes. Sin embargo, nos encontramos todos los días con la cuestión de la identidad como algo en gran medida dado desde fuera y mediante los cuales nos definimos: condicionantes biológicos, religiosos, étnico-culturales, ideológicos..., todos contribuyen a que, en lugar de ser la identidad una herramienta de diferencia con la cual poner de manifiesto lo que me distingue de los demás (en sentido estricto, sólo puedo reconocer como mío aquello que no comparto con los demás), sea un instrumento de uniformización y dilución.

Texto completo en Kiliedro.