Por si no nos habíamos enterado aún, no vamos a tardar mucho en averiguar que, contra lo que creían nuestros antepasados, la educación no lo es todo, que podemos tener muchos estudios, saber muchos idiomas, ser muy cultos y muy leídos, pero ser unos miserables y la peor de las bestias.
sábado, 26 de julio de 2014
viernes, 25 de julio de 2014
En un plano
Cuando dos instancias chocan se crea la falsa impresión de que son contrarias, cuando en realidad el choque se produce porque tienen más de lo que creen en común (es decir, si dos líneas se cruzan es porque están en un mismo plano y comparten un punto). Es algo así como la lucha por un nicho ecológico.
Dos cosas diferentes, si de verdad lo son, no se cruzan, y hasta puede que se ignoren.
jueves, 24 de julio de 2014
Procrastinar
Si a algo me he dedicado últimamente, es a procrastinar. Es un palabro de una sonoridad que me encanta, y que viene a significar eso que hacemos a veces de diferir nuestras obligaciones o propósitos, rodeando el asunto sin entrar en él, dándole largas. Cualquier cosa que tenga intención de hacer, da igual que sea una tontería, acabo posponiéndola para hacer otras cosas más inútiles. No sé cómo lo hago, pero siempre me enredo con algo que no es lo que quería hacer. Es frustrante, porque uno querría hacer eso, pero es como si una fuerza exterior te dirigiera hacia otro lugar, con el consiguiente cabreo conmigo mismo. En parte, la procrastinación es uno de los motivos que me han mantenido alejado del blog.
¿Será que en el fondo no queremos ir por el camino que nos hemos marcado, que en el interior sabemos que no es esa nuestra tarea y por eso la evitamos? ¿O es pura y simple gandulería?
miércoles, 23 de julio de 2014
Resurrección
Si queda alguien ahí, si en estos meses de absoluta inactividad alguien ha permanecido atento a este espacio muerto, le alegrará saber que ha llegado el día en que este cadáver se levanta. Espero que no sea en forma zombificada, sino como dicen las escrituras que vamos a alzarnos de nuestras sepulturas el día del juicio: en posesión de la gloria divina.
La cuestión es que tras una etapa de languidez y descentramiento, he empezado a sentir la necesidad de escribir y de comunicar. Da igual si no hay interlocutores, la cuestión es sacar cosas fuera, echar lastre para, al menos, intentar alzar el vuelo y ver qué hay más allá del muro, si es que hay algo. No sólo por una cuestión interna, sino también porque los acontecimientos me empujan. Se avecinan tiempos interesantes, y va siendo hora de decir la mía, de marcar distancias y poner (mis) puntos sobre (sus) íes.
Me gustaría ser constante, volver a la vieja pulsión bloguera. Me hace falta.
martes, 22 de julio de 2014
domingo, 23 de febrero de 2014
sábado, 8 de febrero de 2014
Opinad
Veámoslo por el lado positivo: ahora que tenemos en nuestra mano que aquello que opinamos lo pueda saber todo el mundo (o al menos que puedan acceder a nuestras opiniones), y por lo tanto podemos aspirar a cierta influencia, es cuando más presión hemos de soportar para que no podamos expresar nuestras dudas, quejas o anhelos.
Es muy fácil llenarse la boca con la libertad cuando esa libertad quedaba muy limitada a las barras de bar o al salón de casa. Ahora el mundo en un inmenso salón, y la gente tiene sus criterios igual que siempre, pero ahora todos podemos saberlos, y claro, aquellos a quienes afectan pueden saber lo que de ellos y sus actos pensamos. Y en ocasiones no les hará gracia, y su primera reacción será amedrentar e intentar cortar la hemorragia.
Obviamente, la contrapartida está en que hemos de opinar mejor, en la medida de lo posible. Sabiendo que podemos tener algo peligroso entre manos, y que no se sabe a dónde puede llegar aquello que lanzamos al mar.
Usemos, pues, nuestra capacidad para calibrar como están las cosas, no despreciemos aquello que tenemos, facilitemos que aquellos que no soportan la crítica aprendan a sobrellevarla, a amaestrar los oídos demasiado acostumbrados a la adulación, contribuyamos a que se muestren los rostros y caigan las caretas. Porque vivimos un tiempo en que están cayendo esas caretas, y por nuestro bien, aunque sólo sea para que no nos pille por sorpresa la ola que viene, es necesario que, cuando llegue la hora, todos sepamos quién es quién.
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