Es llamativa la histeria colectiva que se apodera del personal cuando alguien más o menos importante muere. En una sociedad que da la espalda a la muerte, que la trivializa y la convierte en omnipresente y ausente al mismo tiempo (todos los días vemos morir a gente en películas, series y videojuegos, pero precisamente esta sobreabundancia se debe a que está totalmente desvalorizada, a que en el fondo no somos conscientes, o lo tenemos menos presente que otras épocas, de lo profundo del hecho morir), de repente alguien muere, y todo se convierte en glosas y recordatorios de la figura desaparecida. De forma compulsiva y desproporcionada. A veces incluso en contraste con el olvido al que habían sido sometidos en ocasiones. Todo como muy impostado, poco creíble e histriónico, como si ya no supiéramos como honrar a los muertos ni comportarnos ante el final de la vida. Porque en definitiva, ya ni con la vida sabemos comportarnos.
miércoles, 11 de diciembre de 2013
domingo, 8 de diciembre de 2013
Arcade Fire, Reflektor. Afterlife
Hace unas semanas salió lo último de Arcade Fire, uno de los grupos actuales que más me complacen. El adelanto que nos brindaron, titulado igual que el disco, Reflektor, tuvo un regusto agridulce: por un lado un tema largo y con la colaboración de David Bowie en algunos coros, que es algo que me encanta, pero demasiado "electrónico" (no es que no me guste lo electrónico, es que no me acababa de cuadrar en este macrogrupo canadiense). Cuando salió el disco entero, me acerqué a él con cierto temor, en vista del giro que parecía que emprendía el grupo. Pero los temores eran infundados, es un trabajo soberbio. Un pelín irregular, con algunos temas más flojos de los que podrían haber prescindido, pero con otros enormes que compensan con creces los momentos de bajón. Eso sí, no se trata de un disco fácil, hacen falta varias escuchas para poder ir apreciándolo, pero vale la pena.
De todos los buenos temas que trae, para mi gusto, además del que da título al disco, destacaría We exist, Normal person, Awful sound (Oh Eurydice) y el que ilustra la entrada, Afterlife, cuyo video grabado en directo en una entrega de premios tiene el aliciente de una coreografía que casi hace que salte y me ponga a bailar como su protagonista. Si lo disfrutan la mitad que yo, ya irá bien.
sábado, 7 de diciembre de 2013
¡Viva la crisis!
El año pasado, como me retiraron la paga extra de diciembre (y otros disgustos monetarios particulares que no vienen al caso), decidí que no habría Navidad: ni regalos, ni cenas, ni nada distinto al resto de los meses. Me consta que muchos colegas del funcionariado también lo hicieron. Fue tan agradable, que he decidido prorrogar la medida sine die. Ocurre que al final uno le ha pillado el punto a la austeridad y a la crisis, y que si nos dicen que la crisis ha muerto, replicaré, como los monárquicos, "¡Viva la crisis!"
viernes, 6 de diciembre de 2013
Estado febril
Esa extraña luz que adoptan las cosas en los estados febriles. La clarividencia turbia con la que te enfrentas al mundo. A veces es hasta cómodo.
jueves, 5 de diciembre de 2013
Libres
Siempre me han parecido sospechosos esos que dicen lo de que "no es lo mismo libertad que libertinaje", o que "la libertad de uno termina donde empieza la de los demás". No porque no puedan tener cierta razón, sino porque normalmente se pronuncian en un contexto en el que te azotan con la libertad de los demás para reprimir la tuya. Vamos, que se envuelven en los ropajes de la libertad (que son seguros, porque a ver quién se mete con ellos) ajena para coartar la tuya.
La mejor forma de defender la libertad, creo, es siendo libres sin más.
martes, 3 de diciembre de 2013
Atolondrado
Cómo será mi grado de atolondramiento, que me he dado cuenta de que han encendido las luces de Navidad cuatro días más tarde, y eso que paso todos los días por algunas calles iluminadas. Si un detalle que salta tanto a la vista me pasa desapercibido, qué no harán otros asuntos más sutiles y menos visibles. Es una faena, porque se cometen torpezas y se pierde uno muchas cosas. Pero al mismo tiempo otorga una cierta felicidad, al pasar de largo muchas cosas que tienen a otros enredados.
domingo, 1 de diciembre de 2013
El adiós de Antònia Font
Ha sido una triste sorpresa : Antònia Font se separan. Dejan, como los buenos grupos, la sensación de que aún no habían tocado techo, de que les quedaban grandes temas que regalarnos, y por eso ha sido un pequeño shock local. Pero al mismo tiempo, no los veremos decaer ni harán que nos avergoncemos de haberlos admirado en algún momento (esperemos que no se reúnan dentro de unos años en uno de esos retornos vergonzantes tan de moda en los últimos tiempos). Bien está lo que bien acaba.
Se hace difícil escoger un tema para ilustrar un adiós, y ya he puesto muchas canciones suyas a lo largo de los años que viene durando el blog. Pero me decido por este Dins aquest iglú, de su primera época, más pop y menos experimental, con una igenuidad y un puntito de melancolia
Se hace difícil escoger un tema para ilustrar un adiós, y ya he puesto muchas canciones suyas a lo largo de los años que viene durando el blog. Pero me decido por este Dins aquest iglú, de su primera época, más pop y menos experimental, con una igenuidad y un puntito de melancolia
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