viernes, 9 de marzo de 2007

Las manos de Schiele


Lo más destacable de la película Klimt (por no decir lo único destacable, porque no hay muchos sitios por donde agarrarla, siendo benévolos) es Schiele. Sale pocas veces, pero destaca y llama la atención. Nos aparece un personaje
extraño, nervioso, loco, siempre gesticulando con sus manos. Y es que por lo visto este perturbador pintor era así. En las fotos siempre sale haciendo cosas raras con las manos, entrelazando los dedos, retorciéndolos. Y en sus cuadros las manos también tienen un papel muy especial. Son largas, delgadas, con dedos finos y huesudos. Y también estań en posiciones raras. Sobre todo en los autorretratos. Siempre me han llamado la atención esas manos, inquietan y sugieren al mismo tiempo. No queda muy claro si es un capricho del pintor, una rareza suya a la hora de posar para las fotos y de hacer sus pinturas o realmente quieren expresar algo. En este caso, lo que expresan es desasosegante. Angustia, nerviosismo, abismos.

Sus cuadros también tienen algo perturbador. No sé si los rostros, el tratamiento de la piel (que se ve como apergamionada), las propias manos o las posiciones que adoptan las personas en algunos de ellos. En ellos abundan los desnudos, en poses casi pornográficas (de hecho, fue uno de los primeros en pintar los genitales en toda su verdad y crudeza), que también inquietan. En resumen, un personaje extraño este Schiele. Pero como sucede con los tipos raros, enormemente sugerente.

jueves, 8 de marzo de 2007

Transverberación de Santa Teresa


Aprovechando la polémica generada en torno a la película sobre Santa Teresa y también uno de los cauces de mis lecturas e investigaciones más recientes, cuelgo un texto de Santa Teresa, donde relata su "transverberación". Que cada uno saque sus propias conclusiones.

"Vi a mi lado a un ángel que se hallaba a mi izquierda, en forma humana. Confieso que no estoy acostumbrada a ver tales cosas, excepto en muy raras ocasiones. Aunque con frecuencia me acontece ver a los ángeles, se trata de visiones intelectuales, como las que he referido más arriba . . . El ángel era de corta estatura y muy hermoso; su rostro estaba encendido como si fuese uno de los ángeles más altos que son todo fuego. Debía ser uno de los que llamamos querubines . . . Llevaba en la mano una larga espada de oro, cuya punta parecía un ascua encendida. Me parecía que por momentos hundía la espada en mi corazón y me traspasaba las entrañas y, cuando sacaba la espada, me parecía que las entrañas se me escapaban con ella y me sentía arder en el más grande amor de Dios. El dolor era tan intenso, que me hacía gemir, pero al mismo tiempo, la dulcedumbre de aquella pena excesiva era tan extraordinaria, que no hubiese yo querido verme libre de ella."

lunes, 5 de marzo de 2007

El revival del blues del Delta


Son House. John the revelator.

Me pedían el otro día que hablara de algo del blues de los años 60, y uno de los fenómenos que más me llama la atención (a parte de la electrificación del sonido, que ya venía de los años 50) es el revival que se produjo del blues tradicional del Delta del Mississippi. En aquella zona, durante los años 30 y 40 surgieron todauna plétora de cantantes que desarrollaron su labor por los estados del sur, normalmente de forma nómada, callejera y con una guitarra a cuestas (a veces sólo con su voz). Algunos de ellos llegaron a grabar algunas canciones, y llegaron a gozar de cierto éxito. Pero las circunstancias (la Depresión, la guerra mundial y el sonido mucho más profesional del blues de Chicago) hicieron que cayeran en el olvido. Muchos tuvieron que ponerse a trabajar en lo que encontraban, como el resto de la gente, y otros se dieron a la mala vida, cayendo en la pendiente del alcohol y la delincuencia (no hay que olvidar que la condición de ser negros en los estados del sur ya era un buen caldo de cultivo para terminar así, y que muchos de los cantantes de blues del delta pasaron por prisión).

Durante años estos artistas estuvieron olvidados, malviviendo para seguir adelante. Pero a partir de mediados de los 50, los jóvenes blancos empezaron a interesarse por las raíces musicales de la música estadounidense, y en sus investigaciones dieron con las antiguas grabaciones de esas gentes del Mississippi. Era la época en que triunfaban los sonidos country, y en la que empezaba el movimiento del Folk, en el que unos jovencísimos Bob Dylan y Joan Baez empezaban a dar sus pinitos. Aunque lo que de verdad influía era el blues eléctrico, que pocos años antes había dado lugar a la eclosión del Rock and Roll, los sonidos añejos, sucios y, sobretodo, acústicos de esos antiguos intérpretes maravillaron a las nuevas generaciones interesadas por esa música tradicional. De este modo pudieron salvarse numerosas grabaciones que de otro modo se habrían perdido. Estos músicos empezaron a hacerse muy populares, y hubo algunas gentes que se dedicaron aseguirles la pista. Algunos ya habían muerto, pero otros fueron encontrados y resucitados para la música con notable éxito. Algunos de estos casos los representan Son House (1902-1988) o Mississippi John Hurt (1892-1966), que se dedicaron desde entonces a dar algunas giras por los EEUU y por Europa, donde también alcanzaron gran éxito, y donde se organizaron varios festivales Folk.

Paralelamente, en el Reino Unido también se produjo una oleada de interés por la tradición y el Folk, que abarcaba su propia tradición y también la de sus antiguas colonias. Se empezaron a hacer versiones de aquellas viejas canciones, bien de forma acústica, bien pasándolas por el filtro eléctrico. A finales de los 50, en Inglaterra triunfa el Skiffle, una especie de rock-blues primitivo y sencillo que entronca directamente con el Mississippi (de hecho, algunas versiones se hicieron). Muchos fueron los grupos que se fundaron en aquel momento, sobretodo en la industrial ciudad de Liverpool, que por varias casualidades se convirtió en el centro de las nuevas tendencias musicales (como anécdota, en 1957, un jovencísimo John Lennon fundó su propio grupo de Skiffle, conformando el embrión de los futuros Beatles). Con los años, de aquellos grupos empezaron a surgir figuras que hacia mediados de los 60 dieron lugar a la explosión del blues-rock británico (Cream, Yardbirds...), precisamente versionando algunas canciones de esas de los bluesmen del Delta. Estos grupos e intérpretes británicos consiguieron triunfar en los EEUU, devolviéndoles sus propias músicas pasadas por sus filtros.

En los años 60 se produjo la conjunción de las dos grandes ramas del blues, la acústica del delta y la eléctrica de Chicago, que, si bien tenían cierta continuidad entre ellas, alguna que otra década y una gran guerra de por medio, así como la distancia geográfica entre sus dos centros de desarrollo hicieron que se separaran demasiado. De este modo, con la conjunción , nos encontramos con bluesmen de chicago haciendo y explorando el blues del delta, y a jovencitos blancos británicos que hacen blues del antiguo pero con las técnicas y formas del moderno. Toda una mezcla revolucionaria que enriqueció el panorama del blues y que lo ha conformado tal y como lo entendemos hoy en día (se podría decir que desde entonces el panorama ha cambiado poco, ya que muchos de los que entonces empezaron siguen en activo, como BB King, Taj Mahal o Eric Clapton, por citar a unos pocos).

Otro día hablo del Electric Mud de Muddy Waters, de 1969, que es algo así como un experimento psicodélico del blues. Muy curioso.



Cream versionando el I'm so glad de Skip James (de 1931) en 1969.

domingo, 4 de marzo de 2007

Eclipse


Anoche hubo un eclipse total de luna. Uno de esos únicos, de los que nos dicen que no se repetirán hasta dentro de bastantes años (la verdad es que ya he vivido unos cuantos de estos eclipses "únicos"). Me pilló trabajando. Pero tenía acceso a una ventana a través de la cual pude ir de tanto en tanto echando una ojeada a cómo nuestra sombra iba cubriendo el satélite. La vista fue preciosa. Un hospital de nueve plantas, y un poco por encima, una inmensa luna llena. A un lado, la montaña, cubierta de pinar, y sobre ella, el Castillo de Bellver. Se podía ver un poco de mar, y los aviones que entraban y salían a la isla. La noche, ideal, despejada y nada fría (incluso diría que un pelín cálida). Menos lo del hospital, todo muy bucólico.

La ciencia nos ha enseñdo que un eclipse es algo banal y sin importancia, que se da con relativa frecuencia y que es perfectamente explicable. Ya no se producen las conmociones de antaño. Pero algo deben tener estos fenómenos para que mucha gente que no suele hacerlo, gire la cabeza hacia el cielo y se entretenga en contemplarlos. Para que los planetarios organicen actividades y que en medio de un partido de fútbol en el que se estaba jugando el liderato de la liga pusieran alguna imagen del desarrollo del acontecimiento. Algo debe de haber en el eclipse. O en nosotros. Tal vez aún no hayamos abandonado del todo el pensmaiento mágico. Tal vez nunca podamos deshacernos de él. La cuestión es que, eclipsado como ando en los últimos tiempos, no pude dejar de emocionarme al ver una simple sombra pasar por delante de nuestra luna. Y me costó reprimir el impulso de pedir un deseo.

sábado, 3 de marzo de 2007

Anti Peter Pan


Siempre intentando poner cara de alegres. Queriendo que los demás vean que somos felices. Sonreímos, contamos chistes, intentamos ser el alma de la fiesta. Sí. Nos da miedo mostrarnos vulnerables ante los demás. Vamos montados en un carrusel de alegría y falsa felicidad. Pero por debajo, en nuestro subsuelo, hay enormes corriente telúricas de insatisfacción, de sufrimiento y de dolor. Porque detrás de la cara siempre hay una cruz. Porque estar vivos es sufrir. Sólo los muertos no sufren. Nos ponemos el maquillaje y queremos que todos nos vean radiantes. Como si estuviéramos en un anuncio de coches, o en una película de esas moñas con final feliz. Pero por dentro estamos destrozados. Intentamos autoconvencernos de que no pasa nada, de que todo va bien, pero en el fondo no nos basta con decírnoslo de continuo. Por eso huimos, por eso nos apuntamos a mil cosas (gimnasios, cursos, pluriempleos, cenas...). Hay en el viajar algo de huida. Lo disfrazamos de "conocer mundo", cuando en realidad el mundo somos nostros, no hay ningún mundo ahí fuera por conocer. Pero nos volcamos, nos empeñamos en estar a merced del ahí-fuera. Tal vez para acallar el rumor del aquí-dentro (suponiendo que se pueda hacer esta distinción entre dentro y fuera, lo cual tampoco está muy claro).

Buscamos siempre una iluminación que no arroje nuestra sombra, que nos ilumine por completo y que todos puedan vernos luminosos. Si Peter Pan buscaba su sombra, nosotros querríamos que nos descosieran de las nuestras.

viernes, 2 de marzo de 2007

jueves, 1 de marzo de 2007

Ciencia y superstición


Hubo un tiempo en que la ciencia pretendía el conocimiento del munod. Hace ya tiempo que ese objetivo fue traicionado. No es que se conozca de cada vez más (aunque el conocimiento nuevo es una puerta a la ignorancia), sino que en su camino se ha ampliado tanto, que ya no se puede abarcar toda la ciencia de un vistazo. Y así, nos encontramos con hombres de ciencia muy versados en sus pequeñas parcelas, pero que se mueven como cualquier profano en el resto del mudno, incluso en otros lugares de la ciencia. Ello es terreno abonado para que se crean en supersticiones que la ciencia creía que por sí misma podría erradicar. Es aquello de que sabemos más y más sobre menos y menos, hasta que lo llegamos a saber todo sobre nada.