domingo, 19 de noviembre de 2006

Yann Tiersen. On tour.


La reinvención de uno mismo. El pasado lunes se pusieron a la venta un CD y un DVD que recogen lo mejor de la última gira de este músico francés. La gira en cuestión es la que pretende dar a conocer su último trabajo de estudio, titulado Les Retrouvailles, y lleva más de un año en marcha. En lugar de llamarla gira, podríamos destacarla como "giro". Porque eso es precisamente lo que ha representado en la carrera de Yann Tiersen. Si no fuera porque sus admiradores conocíamos algunas de sus colaboraciones y porque en algunos de sus trabajos anteriores ya se anticipaban otros sonidos, la sorpresa sería mayúscula. Y así ha sido para muchos. Porque mucha gente se ha quedado con el minimalismo y clasicismo que le hicieron conocido en el gran público gracias a la BSO de la película Amélie. No pretendo criticarlo, soy el primero en disfrutar de esta banda sonora y de sus preciosas melodías. Pero ahora Yann se ha vuelto más agresivo, e incluso parece huir de sus temas más bucólicos. Psicoanalizando un poco, a lo mejor es que se ha visto agobiado por el éxito y quiere tomar distancia y generar decepción. Porque muchos se han decepcionado al oir su nueva música. Muchos han acudido a sus conciertos esperando pianos, acordeones y violines. Y se han encontrado con guitarras distorsionadas, caos sonoro y ondas martenot (con una residual presencia de violín y acordeón, al servicio de la distorsión, y nada de piano). Y no es que no toque sus canciones más conocidas. Las ha reinventado y las ha hecho casi desconocidas (en el video que acompaña esta entrada, despúes de decir "muchas gracias", se puede oír la versión electrocutada del vals de Amélie). Hay que prestar mucha atención para reconocer sus melodías anteriores.

Pero más allá de las críticas que haya podido recibir, su música sigue dsiendo intensa y no ha perdido nada de la emotividad que tenía (lo que ha cambiado es la forma de canalizarla). Y en cualquier caso, a mi me gusta mucho, casi más que antes. Con este trabajo se completa y enriquece la obra de Tiersen (porque, aunque sea un directo, tiene varios temas inéditos), dándole una profundidad aún mayor. Cabe reseñar, y no me parece que sea casualidad, el hecho de que en apenas diez años de carrera, este sea el tercer directo que sale a la venta (tras Black Session y C'était ici). De este modo, señala la importancia que el directo tiene para este bretón multiinstrumentista. De hecho, algunos de sus temas suenan mucho mejor en directo que en sus trabajos de estudio. Y además, la intensidad emocional que se alcanza es mucho mayor (la interpretación de Sur le fil, con Yann solo en el escenario al violín, pone los pelos de punta, ver video al final, en directo en el pasado festival de Benicàssim).

Para no hacerme pesado, y por criticar alguna cosa, sólo decir que no me ha gustado nada que se hayan publicado el DVD y el CD por separado (podrían haber hecho como en Les retrouvailles, que viene con una película en DVD de una hora y media sobre la grabación del disco). Y también me parece que el CD, con sólo 11 temas, se queda un poco corto. En cambio el DVD es perfecto.

sábado, 18 de noviembre de 2006

El paciente gol


A través del espejo. Dejadme que hable hoy de los pacientes gol. Se trata de esos pacientes que no se sabe muy bién qué tienen y tampoco qué hacen ingresados, porque ni su patología ni su estado es lo suficientemente grave como para estar ahí. Los que trabajamos en el tinglado sanitario no sabemos cómo tomarnos esto de los pacientes gol. A veces molestan un poco, porque es movilizar al equipo para nada, sobretodo si se trata de pacientes "conflictivos" (demandantes, niños llorones, y toda una gran variedad de tipologías). Pero, viéndolo por el otro lado, al no estar mal, pues son muy buenos de llevar, ya que no tienen ni mucha medicación ni requieren de atenciones especiales, y es mucho mejor tener pacientes así que no de los que dan mucho trabajo. No está bien claro qué es lo que hace que un médico ingrese a un paciente gol: inexperiencia, dudas acerca de la patología o la evolución, mejorar la estadística... Pero la cuestión es que de tanto en tanto tenemos algún ingreso gol.
Hechas las presentaciones, el asunto central. Esta noche me ha tocado a mi ser paciente gol. He procurado no ser demandante y no he dado nada de trabajo a mis colegas. Un resultado ligeramente alterado, un médico que no sabía bien qué pensar y ante la duda, a pasar la noche en el hospital. Con el consiguiente no dormir a gusto y todos los pinchazos y tonterías. Y lo peor, no encontrándome mal, que hace que el aburrimiento sea aún mucho peor. En fin, espero no tener que volver en mucho tiempo.

jueves, 16 de noviembre de 2006

El síndrome de la guapa lista


Existe el tópico de que las guapas son tontas (siendo estrictos, los guapos también, pero ciñámonos al tópico). Conozco algunas (y algunos). Y también tendemos a darle valores fijos a la inteligencia o la estupidez. Como si cada uno naciéramos con una dosis fija de inteligencia y no fuera posible alterarla a lo largo de la vida. Yo diría que no es así, que el intelecto, al igual que la musculatura, es algo que podemos acrecentar con el entrenamiento. Ciertamente, hay unas posibilidades heredadas, pero depende de nosotros quedarnos en el perfil bajo o en el alto de nuestras posibilidades.

¿Y para qué nos sirve la inteligencia? Para alcanzar objetivos. Si nos planteamos el mundo como un reto, como una fuente de problemas, la inteligencia es el método que tenemos que enfrentarnos a él y solucionarlos. Y si los problemas nos vienen atenuados o hay por ahí alguien que nos lo hace fácil, pues resulta que las facultades intelectuales no se desarrollan.

A las guapas les ocurre que los hombres, que somos seres primarios, nos desvivimos por satisfacerlas y causar buena impresión. Por lo tanto, todo les es fácil. Porque saiempre tienen la posibilidad de enganchar (que no engancharse) a alguien que les resuleva los problemas. Con las no-tan-guapas pasa lo contrario, que han de ganarse las soluciones de otra manera. Y para ello recurren a lo que tienen más a mano, que es su cabeza (o, en nuestros días, el cirujano estético, porque, para qué engañarnos, la ley del mínimo esfuerzo está ahí, como bien señala el filósofo Gregory House). Si lo que hoy en día prevalece es el cuento del éxito y demás, las guapas triunfan sin demasiado esfuerzo mental (intentan hacerse modelos), y las feas se apuntan a otras cosas más complejas y que requieren un uso más intensivo del cerebro (físicas nucleares, catedráticas, o ministras...). De este modo se convierten en interesantes, aunque sólo sea para quienes dispongan de receptores específicos para sus intereses.

La cuestión es que, vaya usted a saber por qué anomalías (biográficas o psicológicas) hay mujeres guapas que explotan su inteligencia, apartándose del camino fácil. Algunas saben combinar muy bien su belleza y su inteligencia. Pero hay otras a las que la combinación les causa problemas. Se dan cuenta de que la gente, tanto hombres como mujeres, se fijan en su aspecto externo y no toman demasiado en consideración sus aptitudes mentales. Y a ellas les gustaría que fuera al revés, porque se han esforzado en mejorar y es muy importante para ellas su cabecita. Esto les crea conflicots, las hace vulnerables y más complejas de lo habitual (que ya es decir).

No me gustaría estar dentro de la cabeza de una mujer que padece el síndrome de
la guapa lista. Conozco a alguna y debe ser terrible. La inseguridad (el tener conocimientos e inquietudes intelectuales te da mucha inseguridad, pero a ellas mucha más), los altibajos, el afán de que se vea de una la parte mental y el saber que muchos sólo ven la parte física y no van más allá, todo esto arruina la vida poco a poco, provoca una espiral descendente y no hay forma de mantener relaciones (de amistad o más profundas). Se mueven mucho, no están en un lugar fijo, y huyen. Huyen de la soledad, que les provoca que su mente se ponga en marcha y les hable. Esto les lleva a una hiperactividad superficial (estar en topdas partes y en ninguna) que espanta a la gente, profundizando en su sentimiento de estar solas.

Y a pesar de todo, al ser mujeres y vivir en nuestro dónde y en nuestro cuándo, hace que mantengan el afán de estar guapas y de atraer a la gente, de ponerse modelitos y estar siempre esplándidas. Y esto las escinde aún más. Lo dicho, ha de ser duro esto del síndrome de la guapa lista (que podría hacerse extensible a los hombres, aunque no conozco a ninguno aún), y tal vez pone de manifiesto alguna de las vulnerabilidades de la situación actual de la mujer en el mundo occidental.

martes, 14 de noviembre de 2006

El (doble) eje de la desesperanza


Esta mañana, caminando por la ciudad, me he tenido que para en seco ante una farola. En ella, a la altura de mis ojos, una pegatina. Se veían las siluetas de los tres señores de la foto sobre un cielo rojizo. Debajo, se podía leer: El eje de la esperanza. No he sabido si carcajearme o estremecerme. He optado por permanecer impasible. Al parecer, la broma tiene su origen en el PCE. No sabía que se habían pasado al humor (aunque en el circo hace ya tiempo que están). Por si acaso no volveré a ver El club de la comedia (lo de que no volveré es retórica, ya que nunca lo he visto), no sea que me encuentre a Carrillo haciendo monólogos.

El eje de la esperanza. No sé qué pensar. O son ingenuos. O directamente son tontos. Por el bien de la humanidad espero que sea lo primero, ya que al menos eso tiene solución. Siempre y cuando quieran abrir un poco los ojos. Que sigan esperando sentados, porque al fin y al cabo hay uno que lleva casi 50 años en el poder y ha aportado poco, y además me parece que le quedan pocas esperanzas.

Que no se me malentienda. No por decir esto me estoy alineando con otros ejes. Bush y compañía tampoco son santos de mi devoción, y en el fondo siento cierto regocijo viendo que se les complican las cosas. Pero es que estos tres tampoco me convencen. De hecho, el marxismo, dentro del cual se encuedran tampoco me convenció nunca demasiado. Puede colar como descripción del funcionamiento del mundo. Pero cuando Marx planteó su programa político, patinó un poco. Y más patinaron sus seguidores. Tampoco me convencen los liberales, que me parecen de una ingenuidad similar (ambas ideologías comparten el mismo substrato, y como prueba está el hecho de que muchos de los que ahora van de liberales, hace 30 años eran unos progres redomados). Y no es que yo vaya de listo por la vida y vea a todo el mundo por debajo de mi.Tal vez el más ingenuo sea yo. Pero como buen deseperanzado (o desesperado) que soy, ya no espero nada de nadie. Y mucho menos de un gobernante. Ni de los de arriba, ni de los de abajo.

lunes, 13 de noviembre de 2006

Blade Runner ya no es ciencia ficción


Esta tarde me he cruzado con una cyborg. Un ente medio silíceo, medio humano. Es una pena que no haya tenido una aguja a mano, porque seguro que según donde la hubiera pinchado no habría sangrado. La ciencia hoy en día hace maravillas. Pero qué queréis que os diga, aún admirando lo que el cincel del cirujano ha hecho con esa chica, no deja de haber algo inquietente en la pasmosa ausencia de determinados bamboleos, sobretodo teniendo en cuenta la más pasmosa aún escasez de ropa que la cubrían y que pudiera ejercer alguna clase de efecto amortiguador de las voibraciones que se desplazaban por el cuerpo de esa entidad. Porque las vibraciones eran de aúpa. No caminaba, pateaba el suelo con sus tacones. Y ni una oscilación, oiga. Eso extraña, apabulla y anonada. Es como si un día amaneciéramos con el cielo verde. Sería bonito, precioso, y todos lo valoraríamos. Pero no dejaríamos de estar extrañados por esa desviación del curso natural de las cosas. Pues lo mismo.

El encuentro ha sido instantáneo, tan sólo un segundo. Hemos cruzado nuestros cuerpos. Nuestras miradas no. Yo porque la tenía dirigida (a la mirada) no a sus ojos precisamente, sino embebida en cálculos matemáticos acerca de la cantidad de silicona necesaria para que aquello no se moviera. Y ella porque una mujer así no se rebajaría a mirar a un tipo como yo (es como si la silicona reafirmara también las ideas, haciendo que crean que tienen las cosas claras). Pero a pesar de lo breve, este pequeño instante de mi vida me ha servido para ponerme a reflexionar y a decidirme a volcar la experiencia aquí. Porque hoy no tenía nada mejor que decir.

Lo más extraño de todo ha sido el perfume. Cien metros más allá del punto de encuentro, aún podía percibir su aroma. ¿Se había impregnado de perfume?¿O es que ahora los implantes vienen perfumados? Tendremos que llamar a Harrison Ford para que nos lo aclare.

domingo, 12 de noviembre de 2006

sábado, 11 de noviembre de 2006

Mis personajes favoritos (III). Sade


El divino Marqués. Donatien Alphonse François de Sade. Aunque todo el mundo lo conoce como marqués, no lo fue (en realidad su título era el de conde). Fue un noble libertino francés que vivió una época convulsa (1740-1814) y que tiene el honor de haber sido odiado y perseguido por todas las fases de la vida política de la Francia de sus días (monarquía, república, terror, Napoleón...). Pasó buena parte de su vida encarcelado, y pudo zafarse de la pena de muerte en más de una ocasión. A primeros de Julio de 1789 fue capaz de provocar disturbios desde la ventana de su celda en la Bastilla, por lo que tuvo algún papel en el inicio de las revueltas que desencadenaron la toma de la famosa prisión parisina y con ella el advenimiento de la Revolución.
Si su vida fue escandalosa para su tiempo (y para el nuestro también), su obra no lo es menos. Algunas obras suyas no fueron imprimidas hasta más de un siglo después de su muerte, y en algunos países han sido prohibidas hasta hace bien poco (lo cual no quiere decir que sus ciudadanos no las leyeran). En sus relatos se escenifican toda clase de perversiones y actos de violencia: violaciones, profanaciones, sodomía, incesto, torturas... Muchos se han quedado en ese plano de su obra, fascinados o escandalizados por lo escabroso y bizarro de sus relatos. De ello han sacado toda una categoría del erotismo: el sadismo. Pero en sus obras hay mucho más. Hay contestación y denuncia, caricatura de toda una época y preludio de lo que estaba por llegar. Muchos han visto en sus escritos antecedentes para el surrealismo o para el existencialismo, incluso de algunos postulados freudianos. En cualquier casdo, y sea lo que sea, se trata de un autor rico y profundo, con muchas más implicaciones de las que su escritura obscena deja ver. O, dicho de otro modo, que los árboles del bizarrismo extremo del que hace gala, a menudo no dejan ver el bosque de su pensamiento. Y ello no es más que una señal de que las cosas no han cambiado tanto desde su época, ya que nos quedamos en lo más llamativo y escandaloso, sin ir mucho más allá, sin ver (o sin querer ver que tal vez eso sólo sea una máscara tras la que se esconde algo mucho más rico y sugerente).
El ser humano no es sólo bondad. Ésta es posterior a él. Las personas somos capaces de mucho más de lo que nos creemos, tanto en el lado "virtuoso" como en el cruel de la existencia. Y no podemos esconder la cabeza bajo el ala del Bien para no ver el Mal que tenemos en el culo. Algunas veces, los más execrables actos (y soy consciente de que me estoy moviendo en el pantanoso terreno de la moral y usando sus conceptos) pueden encerrar en sí lecciones mucho más provechosas sobre el ente humano que las moralejas buenistas tipo Coelho o Bucay. No se trata de que tengamos que dedicarnos a imitar todo lo que el marqués escribió, o intentar exterminar a los judíos, pero sí de que nos abramos a esas posibilidades, que aprendamos a conocer nuestro lado más sombrío. Como digo, no hace falta convertirnos en sádicos, basta con asomarnos a lo que él escribió, que nos atrevamos a meternos en la piel de sus personajes. ¿Alguien se apunta?