jueves, 16 de junio de 2011

Tiempos rumiantes

Nuestro tiempo posee una voracidad ciega por lo nuevo. Abre los brazos a la pequeña variación, al minúsculo detalle que hace que algo sea distinto a todo lo anterior. Lo hace de forma compulsiva. No ha terminado de saborear algo, cuando lo deja de lado para lanzarse a la siguiente gran novedad, como el niño malcriado que rápido se cansa de jugar con los juguetes que le regalan. 

Sin embargo, contradictoriamente, muchas novedades no son más que refritos de cosas antiguas. Salvo en lo puramente tecnológico y científico (donde sí se puede hablar de algo así como de cosas inéditas), todo parece que está en una segunda (o tercera) venida. Es un fenómeno relativamente reciente, y apunta a un cierto agotamiento, a que en muchas cosas, de momento, la cosa no da mucho más de sí, aunque lo disfracemos con las cortinas de humo de "la última gran pequeña variante". Vivimos de prestado, tenemos un ímpetu más bien inercial, que intentamos impulsar con mínimos golpes que no sirven de mucho. 

En realidad, nadie nos obliga a tener que innovar, y el mero repetir no tiene nada de malo. Es más, resulta necesario partir de lo ya hecho. Pero integrándolo, convirtiéndolo en algo propio, metabolizándolo y convirtiéndolo en músculo que nos propulse. De lo contrario nos quedamos en meros rumiantes que mastican una y otra vez los mismos fenómenos. 

Cabe esperar que todo sea una especie de volver atrás para tomar impulso. Pero la cosa no inspira demasiadas esperanzas.

5 comentarios:

Rick dijo...

Vivimos en la época del reciclaje, muy relacionada siempre con las crisis: reciclaje de ideas y de conductas. Y el salto atrás, esta vez parece que va para largo.

Musa estival dijo...

Mmmm... lo que usted describe, amigo Pez, es un auténtico retorno.

Un saludo desde aquí cerca.

Musa estival dijo...

Quería decir eterno retorno.

;-)

El Pez Martillo dijo...

Eterno retorno puede ser, y reciclaje también, pero que no nos lo vendan como original...

klee dijo...

Creo que el ocio no esta planteado como cultura, sino mas bien como un Big Mac, de consumo insustancial y divertido,( no hay mas que ver los anuncios)
por suerte siempre ha habido creativos que no lo han visto de esa manera y han conseguido sacar proyectos sugerentes y motivadores, y como alguno de esos proyectos han resultado ser ademas muy rentables, la industria dedica una parte de sus inversiones a este tipo de productos "creativos".
una reflexión interesante, un saludo sr pez