jueves, 12 de diciembre de 2013

Nos tienen calados

Llevo tiempo sospechando que las protestas "tradicionales" (manifestaciones y demás) han perdido su poder. Décadas y décadas de protestas en todo el mundo han hecho inmunes a aquellos a quien van dirigidos. Al principio había un cierto factor sorpresa (no estaban acostumbrados a que la gente se les rebotara), pero ya es tan habitual, que o hacen oídos sordos, o aprovechan las protestas en su favor (es otra sospecha, que les hacemos el juego y que lo tienen todo calculado). Nos tienen calados. Y me temo que nosotros a ellos no, y que mientras no se recupere el factor sorpresa, el impacto y la capacidad de hacer tambalear, no hay nada que hacer. Ya no basta con la revolución. Habrá que ser más listos que ellos, pero también más malvados (aunque, sigo sospechando, en esto es difícil superarles).

1 comentario:

PENSADORA dijo...

Amos a ver, ¿cómo podemos pretender conseguir algo con una manifestación regulada por aquellos mismos hacia quienes nos dirigimos?. Nos manifestamos porque nos dejan y sólo como nos dejan y ojo como te saltes la norma que te caen palos hasta en el DNI.

Efectivamente, si realmente se quisiera conseguir algo, habría que arriesgar muchísimo más que una jornada laboral.

Nuestros abuelos y bisabuelos pasaban hambre y se encerraban en sus lugares de trabajo desafiando a quien hiciese falta.

Estamos tan sumamente "civilizados" que la revolución se ha convertido en otra cosa... no sé, en algo blando y sin sentido.

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