miércoles, 18 de diciembre de 2013

Demodé

siempre llego tarde a las modas (a las modas a las que llego, se entiende, porque hay modas que me quedan muy lejos). En el instante ese en que la gente empieza a despreciar lo que antes apreció, ahí me engancho. Sin duda, es cosa de mis ritmos interiores, que son lentos y les cuesta hacerse a las cosas. Por un lado, me genera cierta desazón, ya que lo que me va gustando es medio mal visto ya por los demás, e ir a la contra se hace duro. Pero por el otro, esta sensación le hace a uno sentirse con cierta libertad y dueño de sus gustos, lo cual no está mal.

3 comentarios:

Len Collins dijo...

Me has dejado con la duda de saber a qué moda llegas tarde. Porque también depende, si es una moda de tener una "pose" (que suelen llegar ya tarde aquí) o una moda de consumo (que hoy en día suelen ser más rápidas y efímeras) ... ;)

El Pez Martillo dijo...

Hola Len, gracias por comentar,

me refiero a cualquier moda a la que llego tarde, valen las dos que comentas.

Saludos.

PENSADORA dijo...

jejeje! me río porque a mí me pasa parecido. Pero es que además me suele ocurrir que para cuando me entero, especialmente en aquello de los peinados y la moda, la cosa ya ha dado la vuelta entera (o sea, una década) y se vuelve a llevar lo que no he dejado de llevar... no sé si me explico...

Por ejemplo: hace ya unos añitos que están de moda los pantalones pitillo, a mi me sientan fatal así que los he obviado sufriendo lo mío para conseguir pantalones de estilo recto o ancho. Bien, hace poco vi en una revista de moda el titular de que las "celebrities" ponen de moda los pantalones "palazzo" que no son otra cosa que los patas de elefante de toda la vida que a mí me sientan estupendamente y que nunca dejo de llevar. Ahorá sí me he explicado... ¡vaya tocho! jejeje.

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