lunes, 28 de febrero de 2011

Mi hipocondria

A menudo me defino como hipondríaco. En realidad con ello me caricaturizo, aunque siempre sobre una base de realidad. No es que tema a la enfermedad, ni que sienta cualquier cambio o movimiento en mi cuerpo como un síntoma de algo más o menos grave. Sencillamente, mi miedo es a morir repentinamente, que esos movimientos y cambios sean el segundo previo al fin. Y es curioso, porque la mayoría de gente parece preferir morir sin darse cuenta. Pues a mí, lo que me da pavor es acabar de golpe, no poder prepararme ni darme cuenta de que muero. 

Este temor no es más que el extremo de otro de mis grandes cuestiones de salud: el pavor que siento ante los mareos y desmayos. Eso de perder el mundo de vista y perder la consciencia es una idea que llevo fatal. Y claro, la muerte aparece como la inconsciencia suprema, aquella de la que no vuelves. No es tanto miedo a la muerte en sí, sino a que llegue de forma inesperada y repentina, sin dejarme "cerrar" cosas.

sábado, 26 de febrero de 2011

Regiones que te llaman

Hay tierras con las que sentimos alguna clase de atracción, aunque no las conozcamos ni hayamos estado nunca en ellas. En términos coloquiales, que te caen bien. A veces es por algunas costumbres que conocemos, otras por sus paisajes, y también puede ser que tengamos contacto con algún habitante suyo. Son esos lugares que pones en la lista de sitios a visitar, que algún día te gustaría ver. 

En mi caso, he tenido varios de estos sitios a lo largo de los años. Han ido cambiando, pero siempre ha habido alguna región que ocupaba un lugar preeminente: Egipto, París, Irlanda, Escocia, Cádiz...

viernes, 25 de febrero de 2011

Fauna filosófica

En cena filosófica, la otra noche comentábamos la cantidad de personajes delirantes, borderline, sórdidos y curiosos de distinto pelaje que se acumulan en la facultad de Filosofía. Entiendo que para meterse ahí hay que ser peculiar y rarito (según los cánones actuales de la normalidad), pero es que muchos se pasan de raros.

E imagino que en todas partes cuecen habas. Pero en Filosofía se cuecenn más.

jueves, 24 de febrero de 2011

Tiempo relativo

Se dice que a medida que te haces mayor, el tiempo pasa más y más rápido. Los años pasan volando, y se llega a perder la perspectiva. "¿Ya hace tanto? Pues yo creía que pasó hace menos" o "¿Sólo? Hubiera jurado que hacía mucho más tiempo", son cosas que acabas diciendo a menudo. 

La razón puede estar en la percepción de ese tiempo y su duración. Porque aunque un mes es un mes para todos, cuando tienes cinco años un mes es mucho tiempo (una sesentava parte de tu vida), pero cuando tienes ochenta es casi nada, ya tienes más por detrás que por delante. Es como la oferta y la demanda, cuando se ha vivido poco tiempo, vale más. En cambio, cuanto más tiempo acumulas, menos vale, hasta hacerse casi insignificante.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Otra vez el Bluesville cerrado

Han vuelto a cerrar el escenario del Bluesville. El emblemático local, uno de los pocos dedicados en cuerpo y alma a dar conciertos (todos los días había uno) se ha visto obligado a no ofrecer más. Es, que yo recuerde, la cuarta vez que ocurre en los 17 años de su existencia. Pero por lo que cuentan los dueños, esta vez ha sido la más extraña, la que ha colmado el vaso. Hace meses, debido a una nueva normativa en materia de insonorización , tuvieron que adaptar el local. Pero por lo visto, algún vecino les denunció y, sin que nadie fuera a comprobar si la denuncia era pertinente o no (es decir, sin ir a comprobar lo que se denunciaba), lo precintaron. 

A partir de aquí, movilización. Las redes sociales empezaron a actuar, la prensa se hizo eco con noticias y artículos de opinión (porque se trata de un lugar carismático dentro de la movida nocturna palmesana, no masivo, desde luego, pero sí conocido y valorado), y los músicos que allí se ganan la vida se pusieron manos a la obra. Y convirtieron Palma en Nueva Orleans: montaron una marcha-funeral desde el Bluesville hasta el Ayuntamiento (lo que allí se conoce como un Jazz funeral o Dixie funeral) para reivindicar la necesidad de contar con sitios como el Bluesville, en los que disfrutar de música en vivo, que en Palma, son muy escasos y nada regulares. Allí estaban todas las plañideras, el ataúd, los músicos y sus músicas: Funky, Blues, Dixie... Ahí los tienen con Saint James Infirmary entrando en la plaza del ayuntamiento:




No voy a meterme en la problemática de la conciliación entre el descanso de los vecinos y la diversión de los demás (en realidad, no es problemática, nadie tendría que no poder dormir). Sólo esperaré que la cosa se solucione rápido (si no está bien insonorizado, que se insonorice, y si la denuncia no era procedente, que se demuestre) y que pronto podamos volver a disfrutar de los buenos ratos que el Bluesville nos ha hecho pasar. Y mientras tanto, por aquello del "no hay mal que por bien no venga", al menos la protesta/toque de atención estuvo curiosa, y si hay que montar más, que se monten

martes, 22 de febrero de 2011

¿Cambios?

Hay quien se ufana de haber cambiado, de haberse equivocado y haber encontrado una senda. En resumen, de estar redimidos. El creer que han estado en el error les da fuerzas, se sienten fuertes y en cierto modo superiores. Ahí hay peligro. 

Cuando algo cambia, no basta con subrayar y celebrar (o condenar) el cambio. Siempre hay algo que no cambia, o que lo hace a un ritmo diferente, y es ahí donde debemos centrar nuestra atención. Que al final no resulte que el cambio nos oculte lo que permanece. Y que lo que permanece sea lo que empuja al que cambia, con lo cual, en realidad, el cambio no sería tal, o lo sería en muy escasa medida.