Visto lo visto, si aún cabe hablar de revolución, la próxima no la harán los sindicatos. Es más, habrá que hacerla a pesar de y contra los sindicatos, ya forman parte de lo que habría que derribar (y puede que siempre hayan estado ahí).
jueves, 30 de septiembre de 2010
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Viejas ideas en la nueva época
Ya he expresado en varias ocasiones la idea, que no es mía (no se vayan a creer) de que vivimos una época en la que muchos esquemas con los que veníamos funcionando hasta ahora ya no valen para afrontar los problemas y retos a los que nos enfrentamos. Se ha repetido hasta la saciedad con el tema del terrorismo global que estamos ante una nueva forma de guerra. Pues bien, igual que la guerra ya no es lo que era y no se puede afrontar con estrategias de hace 40 años, lo mismo ocurre con izquierda y derecha, nación, mercado... Y, conviene destacarlo en un día como hoy, huelga (y revolución). El problema es que no nos valen los esquemas del pasado, pero no tenemos aún las herramientas con que manejarnos en las nuevas situaciones, de ahí parte de la confusión y desánimo que cunden por doquier. Se genera impotencia al ver que no se logra nada con lo que creíamos útil, no sabemos cómo actuar, y puede que se creen situaciones violentas debido a ello (en una especie de furor nihilista). Otros optarán por quedarse cruzados de brazos o se autoconvencera de que no pasa nada e insistirán obstinados en los viejos remedios. Y al final algún día surgirán nuevas estrategias, nuevos poderes y luchas. Pero mientras tanto...
martes, 28 de septiembre de 2010
¿Señor Montaigne?, adelante
Mi lista de "libros por leer" es extensa, de cada vez más. En ella hay algunos títulos ilustres, clásicos, pero no por ser importantes o antiguos, sino por el enorme tiempo que están ahí, esperando a que me decida a leerlos. Su situación es distinta a otros, que simplemente no los leo porque voy posponiéndolos para dejar hueco a lecturas más urgentes, relacionadas con mis labores particulares (tesis y grupo de investigación). A los ilustres los dejo de lado porque no les ha llegado aún su momento, es como si tuvieran que ser consumidos en una época y con un temple vital determinados, no sabría explicarlo de otro modo.
Uno de estos títulos ilustres de mi lista son los Ensayos de Montaigne. Los he tenido muchas veces en mis manos en librerías y bibliotecas, dispuesto a adentrarme de una vez por todas en ellos. Pero en el último instante sentía que aún no había llegado su hora, y me acababa decidiendo por otros libros. Pero ahora es distinto, es el turno de Montaigne. Siempre he tenido muy buenas referencias suyas, y conozco al autor y el contexto de la obra, siendo en definitiva uno de esos libros que, sin haberlo leído es familiar y se sabe de algún modo que se va a disfrutar de su lectura. Incluso, en exagerado narcisismo, que está escrito para uno mismo, y por lo tanto merece ser leído no de cualquier modo.
Ha llegado el momento del señor Michel de Montaigne. Adelante.
Ha llegado el momento del señor Michel de Montaigne. Adelante.
lunes, 27 de septiembre de 2010
Ombliguismo
-Me parece muy bien que sólo quieras mirarte el ombligo, pero no pretendas que yo también te lo mire. Bastante tengo con contemplar el mío.
-¿Y si yo miro el tuyo y tú el mío? Tal vez saquemos algo en claro.
-¿Y si yo miro el tuyo y tú el mío? Tal vez saquemos algo en claro.
domingo, 26 de septiembre de 2010
Leonard Cohen. Songs from the road
Hace un año y medio Leonard Cohen volvió por sus fueros. Tras varios años oculto (y si sacó algún nuevo trabajo fueron de los más flojos de su carrera). Lo hacía por razones económicas: su agente le había estafado y se había llevado sus ahorros, por lo que se vio obligado a retornar a la carretera e iniciar una gira que le llevaría por todo el mundo. Rondando los 75 y en vista de la motivación poco "artísitca" y los últimos trabajos, parecía que iba a ser una gira de perfil bajo, concebida bajo la filosofía del "toma el dinero y corre". Pero no, el señor Cohen deslumbraba con conciertos de cerca de tres horas en los que revisitaba sus mayores éxitos, algunos con nuevos arreglos y siempre con extrema elegancia. Como había que generar pasta, la gira se acompañó de un disco, Live in London, que recogía
material de los conciertos que ofreció en Londres en 2008, los primeros en muchos años. El éxito del disco y de la gira, y para aprovechar el tirón, le han llevado a publicar ahora Songs from the road, una recopilación de canciones interpretadas a lo largo de la gira. "Otro directo más" dirán algunos. Sí, ciertamente, es una forma de ofrecer más de lo mismo sin esmerarse demasiado. Pero no importa, porque se trata de un complemento perfecto para Live in London, ya que se echaban de menos algunas canciones importantes en su repertorio que sí figuran en este nuevo trabajo, como Famous blue raincoat o este impresionante The partisan:
sábado, 25 de septiembre de 2010
Con los pies en el futuro
Hay épocas muy poco apegadas al suelo. La nuestra es tal vez una de las que menos lo esté. Vivimos pendientes de horizontes varios que se superponen: el próximo fin de semana (la Gran Fiesta prometida), la Felicidad, la delgadez, las vacaciones, las elecciones, la independencia, el pleno empleo, la próxima jornada de liga, la vida eterna... En lugar de estar en un hoy que se proyecte hacia el mañana, vivimos en un eterno mañana que ilumina nuestro ahora. De este modo, ese mañana nunca llega, o no al menos de la forma en que se lo esperaba, generando insatisfacciones varias y mayores esperanzas en el pasado mañana.
De forma paradójica, abundan las declaraciones de amor y apego al presente, con el estúpido Carpe diem (cuando suena en los labios de la mayoría de la gente) como leitmotiv. No es más que una estrategia psicológica para seguir en pos de la quimera y creerse que se tiene los pies sobre la tierra, como el fumador que a cada pitillo se promete que es el último. Al final, resulta que de tanto esperar, ni llega nada ni se hace nada. Y si llega algo, lo más probable es que sea el suelo contra nosotros a gran velocidad (y eso será lo que en nuestra ceguera creeremos, pero en realidad seremos nosotros los que nos habremos precipitado contra él). Veremos si no quedamos demasiado maltrechos y podemos volver a andar sobre la tierra.
viernes, 24 de septiembre de 2010
La semilla que trajo la Gripe A
Hace una temporada que estoy más vital, más activo: salgo más y hago más cosas. Y todo con un mejor aguante. Hace un par de años no hubiera podido hacerlo, o me hubiera negado o me habría visto sin fuerzas. Estaba desfondado. Incluso cosas que antes me fastidiaban y me provocaban incluso malestar físico, ahora no lo hacen (incluso me resfrío menos, y si lo hago es de forma más leve). No sé muy bien a qué viene este cambio, pero bienvenido sea. Echando la vista atrás, y siendo difícil poner una fecha exacta, he llegado a la conclusión de que todo empezó más o menos en el pasado diciembre, cuando padecí la Gripe A. Como sanitario, debería haberme vacunado, pero me negué (nunca me he vacunado de la gripe, y en el hospital existía un cierto ambiente de mofa y cahondeíto acerca de la famosa pandemia) y al final la pillé. Con ella noté por primera vez este plus de vitalidad: no tuve demasiada fiebre (y yo soy de los que por un catarro me pongo a 39) y tras dos días y dos paracetamoles volví a la vida normal, lo cual me extrañó bastante, ya que siempre me cuesta mucho reponerme.
Desde entonces, ascenso. Y aunque puede que la Gripe A no tenga nada que ver con ello, sería una gran ironía que de algún modo, con ella haya venido más energía y ganas de todo. Así que no puedo hacer otra cosa que estar de acuerdo con la OMS, que ahora dice que con la Gripe A hemos salido ganando. Y al menos quiero creer que sí. Y si non é vero, é ben trobatto
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