domingo, 17 de junio de 2007

Brecha


Una de las brechas más importantes que se abren en nuestra existencia, y de la que somos inconscientes es la que hay entre Mundo y Realidad. Ésta está allí, aquél aquí. Y en medio el abismo, insalvable, aunque obviable. Tendemos a casar Mundo y Realidad, a considerar que son lo mismo. Y así se produce un constante tráfago entre el uno y la otra. Hechos mundanos los creemos reales, y vemos el Mundo en la Realidad. Y muchas veces hay contradicciones e incoherencias. Y angustia e incomprensión. Pero si uno se olvida del olvido y sabe de la brecha, hay mitigación. Y generación de nuevas angustias, pero no de incomprensión. E incluso una Vida nueva.

viernes, 15 de junio de 2007

Tribulaciones de un ciclista


En mi recién retomada afición ciclista, me voy dando cuenta de un hecho problemático. Y es que los que vamos en bicicleta molestamos, en todos los sitios. Y todo nos molesta a nosotros. El otro día, y sólo en una sesión de bici, tuve que oír reproches de los peatones (¡por la acera no se va!) y de los conductores (¡id por la acera!). Lo más cómodo y lo que muchos me pueden decir es que vaya por algún carril bici. Es cierto, son lo más cómodo y a priori más seguro, puesto que se supone que son lugares habilitados para las dos ruedas a tracción muscular. Pero hay un problema, y es que a pesar de que en los últimos años se ha incrementado su kilometraje y las zonas que recorren, no los hay en todas partes. Y ocurre también que por delante de mi casa no pasa ninguno y tengo que recorrer algún kilómetro para llegar hasta algún carril bici. ¿Por dónde voy entonces?. En principio procuro ir por calles secundarias e ir por la calzada (menos tráfico, menos riesgo y menos molestia), pero hay algún tramo en el que hay que meterse en alguna gran avenida. Y ahí sí que no me meto y voy por la acera (que, por ser arterias importantes, son anchas). Qué quieren que le haga, prefiero atropellar a ser atropellado, aunque siempre extremo las precauciones.

Cuando llego al carril bici la cosa no es mucho mejor, porque seguramente por venganza, la gente pasea por en medio. Hay señales y bicicletas dibujadas en el suelo, indicando que aquello es para las bicis. Pero no, parejas con cochecitos, patinadores (estos molestan menos), señoras con muletas, gente haciendo footing, incluso alguna moto, todos por el carril bici. Y eso a pesar de que el paseo en algunos tramos sea amplio y haya sitio de sobra para todos. Para colmo, en los tramos en los que el carril bici va junto a la carretera, está "protegido" por unos hermoso pilares metálicos. Es verdad que dan sensación de seguridad, puesto que suponen una barrera entre los coches y los ciclistas, así nadie invade a nadie. Pero seguro que más de uno se ha comido alguno de esos pilares. Me recuerda a la cosa de los motoristas y los quitamiedos (sin llegar a amputaciones, puesto que la velocidad no es la misma, pero el golpe puede ser bueno).

Hay en buena parte de la popblación la concepción de que la bicicleta es algo así como un entretenimiento, una especie de juego. Esta idea viene en parte determinada por el hecho de que una de las cosas que a todo niño se le regala es una bicicleta, y que en los parques se pueden ver muchos pequeños con sus bicis disfrutando. Pero una bicicleta no es un juguete, ni tampoco un deporte en sentido estricto. Se trata de un medio de transporte, es decir, un instrumento que nos sire para ir de un lado a otro, y como tal pueden ir por los mismos sitios que los otros medios (coches, motos, etc.), salvo que alguna señal lo prohiba de forma expresa. Eso implica seguir las normas de circulación (y reconozco que la mayoría de los ciclistas se las salta a la torera) y extremar la precaución. Al hacer carreteras no cuesta mucho poner arcenes anchos para que los ciclistas puedan ir sin estorbar a los coches (también soy conductor y encontrarse con un ciclista molesta un poco), a pesar de que también entiendo que estos arcenes se suelen llenar de piedrecillas y cristales que son un peligro para las ruedas de las bicicletas. En fin, que los propios ciclistas deberían concienciarse un poco más de lo que molestan y del riesgo que corren, y los conductores también. Es pedir peras a un olmo, pero bueno, la próxima vez que salga con mi bici intentaré poner mi granito de arena.

miércoles, 13 de junio de 2007

Intersección, cruce.

El Yo es una zona de cruce, una intersección de múltiples proyecciones yoicas. Arrastramos con nosotros un baúl de máscaras, de personajes, y escogemos el más adecuado para cada momento. El concepto del rol se acerca a este hecho. No somos lo mismo cuando estamos con la familia, con los amigos, con la pareja o con el jefe. El que no nos comportemos igual indica que somos personas distintas (recordemos que el término persona tiene su origen en el teatro, en las máscaras que antiguamente se ponían los actores). Incluso nos cambia la voz. Algunos quieren acudir a un supuesto "uno mismo" que se esconde tras las diversas máscaras, y que supondría el núcleo real, el Yo que se es de verdad. "Sé tú mismo", dicen algunos gurús de la new age. Pero ése ser "uno mismo" ya es una máscara, y una máscara bien pobre, porque intenta estar fija, siempre ahí, creando la ficción de que es la verdadera, destruyendo la potencial riqueza que cualquiera de nosotros puede generar. Sólo el cuerpo se mantiene, y no por mucho tiempo. Somos máscaras, no hay un rostro oculto bajo ellas, sólo la más pura negrura. Negrura porque no hay nada, y porque hay allí un abismo de procesos que ni siquiera sospechamos.

No hay un "Yo mismo" porque no estamos solos en el mundo, y a cada proyección que lanzamos a la realidad, hay una recepción distinta en cada uno de nuestrops interlocutores, que depende de muchas cosas, pero básicamente de la máscara que lleve en ese momento. Así pues, la personalidad, el Yo, se juega en la zona de intersección, en el cruce de las dos proyecciones, la mía y la del otro. Por eso no es algo fijo, porque depende en parte del otro, que introduce una interferencia en el Yo que se proyecta.

Lo expuesto no es más que un esquema simplificador de cómo funciona el asunto, ya que la cosa puede complicarse hasta extremos inimaginables ya que muy pocas veces estamos en una situación de tú a tú. La mayor parte del tiempo lo pasamos en espacios más amplios, en intersecciones en las que se cruzan innumerables proyecciones yoicas en las que jugar (la sociedad, la calle, el trabajo...). El ser Yo es muy complejo, y sólo estamos relativamente cómodos en las situaciones en que hay poca gente, en los que el cruce es menos problemático y se pueden tener mejor controladas las variables. Esto sucede cuando estamos en familia o entre amigos. Tal vez el mayor tú a tú es el de la pareja. Cuando se está a solas con la pareja es con la máscara con la que uno se encuentra más cómodo, porque es una situación más secilla desde el punto de vista interseccional. Y es en estos momentos cuando nos convencemos de que somos "uno mismo". Pero es sólo una medida de confort.

martes, 12 de junio de 2007

Difícil


La mayoría de la humanidad es accidental, despreciable, accesoria, inútil, sobra. El problema es que cualquiera podría ser uno de los pocos valiosos, y no hay forma de saberlo.

domingo, 10 de junio de 2007

Live in Dublin. Bruce Springsteen.

Pocas veces un disco me engancha a la primera escucha. Este lo ha hecho. Se trata del recientemente editado Live in Dublin de Bruce Springsteen. No soy nada seguidor de este hombre, sólo conozco algunas de sus canciones, las más conocidas, pero una promoción que vi en televisión de este lanzamiento llamó mi atención y decidí hacerme con él. Me ha gustado desde la primera nota. El trabajo fue grabado en la gira que ha realizado últimamente el artista norteamericano para promocionar su cd We shall overcome. The Seeger sessions, en el que hace versiones de temas de Pete Seeger, uno de los grandes del folk americano, que recogió temas de la tradición de su país y los llevó a su terreno. La gira profundiza por este camino de la tradición. Y he de decir que, a servidor, a quien le gustan medianamente estas músicas, me ha enantado. De entrada esperaba sonidos más puramente folkish, incluso más country. Y es verdad que están, pero aderezados con el resto de las distintas tradiciones que se dan cita en el territorio de los Estados Unidos. Con una base country y aderezos irlandeses, gospel, dixieland o blues, Springsteen borda un concierto magistral, en el que se van intercalando temas tradicionales con otros propios, y en el que los músicos tiene tanto protagonismo como él (hay hasta diecisiete personas en el escenario), porque son canciones que en directo suenan mucho mejor, y si es con buenos músicos, como es el caso, la cosa es ideal. Sólo puedo decir que lo he disfrutado como hacía tiempo que un disco no me hacía disfrutar. En algunos momentos flojea un poco (para mi gusto, cuando se pone demasiado folk), pero alterna estas canciones con otras mucho más interesantes y animados, que le animan a uno. Por poner alguna pega, sólo decir que la versión de When de saints go marchin' in es demasiado lenta para mi gusto. Pero aún así el disco es una gozada.

Como muestra, me ha sido difícil escoger un tema, pero creo que me quedo con un viejo espiritul que habla sobre la escalera de Jacob, Jacob's Ladder.

sábado, 9 de junio de 2007

Garrote Vil

Francisco de Goya. El agarrotado.

Algunos países han tenido sus formas peculiares de eliminar a sus criminales, métodos exclusivos que en cierto modo responden al carácter de esa colectividad. Todos tenemos en mente el caso de la guillotina francesa, o la silla eléctrica, de uso casi exclusivo en los Estados Unidos. España también tuvo su instrumento particular, el garrote vil.

De orígen medieval, la pena del garrote consistía en un primer momento en un golpe (un garrotazo) en la cabeza. Poco a poco la cosa se fue refinando y evolucionó hasta un palo clavado en el suelo ante el que se sentaba al reo (a veces incorporaba una tabla para sentarse, y si no se le ponía una silla), y a la altura del cuello se colocaba un dispositivo metálico que consistía en un collar por el lado del condenado y un sistema de tornillo en el otro lado. Mediante el engranaje, el verdugo iba apretando el collar en torno al cuello, asfixiando al condenado. Con los años fueron surgiendo sofisticaciones y perfeccionamientos de este mecanismo, uno de los cuales es el denominado garrote catalán, que tenía un clavo que iba avanzando por la nuca, destrozando la columna cervical y la médula ósea al mismo tiempo que se asfixiaba al condenado. Se suponía que así la muerte era más rápida.

En apariencia el sistema es sencillo, pero a la hora de llevar a cabo el agarrotamiento, influían muchos factores, como la fuerza física del verdugo o la del reo, ya que había que vencer la resistencia que ofrecían los cuellos de los reos. Y no siempre era fácil, ya que se cuentan casos de agonías que duraban más de media hora.

A partir de 1820, por orden de Fernando VII, el garrote sustituyó a la horca, método considerado demasiado inhumano, y desde entonces fue el método tradicional para las ejecuciones. Éstas se realizaron durante el siglo XIX en público, como medida didáctica y persuasiva, y podían ser individuales o colectivas (como fue el caso de los supuestos miembros de la mano negra). El ritual variaba según la clase social a la que pertenecía el reo. Así, había un garrote para los nobles y para la plebe (el garrote vil, que acabó dando su nombre a todas las variantes), y la forma de llegar hasta el cadalso también era distinta (los nobles llegaban en caballo ensillado, mientras que los de clase baja lo hacían en burro). Poco a poco, con la llegada de nuevos tiempos, el garrote vil fue ocultado, y ls ejecuciones se realizaban en oscuras salas de las prisiones, muy habitualmente en los sótanos, alejados de una sociedad que con el paso de los años se volvía más sensible con estas cuestiones (no tanto con la pena de muerte como con el visionado de las ejecuciones, paso previo al rechazo a la pena capital). Y también, con el tiempo fue haciéndose menos frecuente, en parte sustituido por el fusilamiento. A pesar de todo, se mantuvo, siendo el método elegido para las ejecuciones de Heinz Ches y Salvador Puig Antich en un muy reciente 2 de marzo de 1974.

La abolición de la pena de muerte en 1981 condenó al garrote vil a las vitrinas de los museos y a los oscuros rincones de eso que se ha dado en llamar España Negra, ya que muchos de los crímenes que se engloban bajo ese epígrafe terminaron con alguien agarrotado. Tal vez algún día cuente alguno.