domingo, 8 de abril de 2007
sábado, 7 de abril de 2007
Un fragmento póstumo

"La mujer de la politeia platónica. No es una ofensa respecto a la mujer heroica de la poesía, así como tampoco hacia la mujer ateniense. La voz de la naturaleza habla desde ellas, en este sentido son sabias (Pitia, Diotima). Tácito. Que la posición de las mujeres griegas hubiese sido algo no-natural, es ya refutado por los grandes hombres que nacieron de ellas. Es difícil corromper a la mujer: permanece igual a sí misma: insgnificancia de la institución familiar. El joven era educado por el Estado. La educación de la familia es un recurso provisional, cuando el Estado es malo y no se ocupa de su misión cultural Lo que afemina la concepción del mundo es el aspecto femenino en nuestra cultura: los hombres griegos son crueles como la naturaleza. Las representaciones ilusorias de la mujer son distintas que las de los hombres: y según influyan la una o la otra en la educación, la cultura tiene una impronta masculina o femenina. El amor fraterno de Antígona. -- La mujer representa para el estado la noche: o más exactamente, el sueño: el hombre la vigilia. Ella aparentemente no hace nada, es siempre igual, un retorno a la naturaleza regeneradora. En ella sueña la generación futura. ¿Por qué la cultura no ha llegado a ser femenina? A pesar de Helena, a pesar de Dioniso.
La posición justa de la mujer: desmembramiento de la familia. ¿No está el hombre en una situación peor con las terribles exigencias que le impone el Estado? La mujer ha de parir y es por eso por lo que tiene el mejor oficio humano, vivir como las plantas, fuerza oculta. Las mujeres no trabajan, son zánganos, según Hesíodo"
Friedrich Wilhelm Nietzsche. Fragmentos póstumos, vol. I (1869-1874). Fragmento 7[31] (pág 153). Editorial Tecnos. Barcelona, 2007.
viernes, 6 de abril de 2007
Maneras de morir. Reflexiones fragmentadas.
A menudo me meto en sombrías reflexiones en torno a la muerte. He visto morir a mucha gente ya, de todas las edades, desde bebés a ancianos. Y la cosa da qué pensar. Hay muchas formas de morir. Hay quien muere poco a poco, desgastándose, perdiendo fuerzas, como una vela que se va consumiendo. Otros mueren de repente, fulminados, paseando, jugando a las cartas con los amigos o en el fútbol. Los hay que tiene altibajos, momentos en los que se tontea con la pálida dama, pero que luego remontan para volver a caer más tarde, y así hasta que llega una última bajada. Hay una cosa curiosa, eso que llaman "la mejoría de la muerte", que consiste en una mejoría que se experimenta en la enfermedad antes de morir. Es un estado de mayor lucidez, incluso algunos pacientes llegan a salir del estupor y la inconsciencia en la que la agonía los tiene sumidos, incluso se han dado casos de salir del coma. En los familiares esto puede dar la falsa sensación de que aún hay esperanzas. Los profesionales sabemos que es una sentencia, una pequeña ventaja que les concede la de la guadaña, segura de su triunfo.
Y también algunas veces me he debatido entre qué es mejor, si una muerte rápida o una muerte lenta y dolorosa. Puesto que hay que morir, en realidad da igual. Mucha gente piensa que lo mejor es morir durmiendo. Pero a mi eso no me convence. Tampoco es que desee una muerte extremadamente dolorosa, pero sí una en la que me pueda dar cuenta de que estoy muriendo. Como digo algunas veces: "ya que no estuve ahí el día de mi nacimiento, quiero estar el de mi muerte". Se trata de uno de los días más importantes de la vida, por la que muy posiblemente se va a medir, y casi seguro que es lo único que va a quedar de mi cuando los que me hayan querido ya no tengan quien les recuerde.
Como creo que a todos, me aterra la perspectiva de morir, no por lo que pueda venir después (sinceramente, no creo que haya nada, y si lo hay, ya llegará), sino por el momento del paso, el instante en el que ves que te estás muriendo. Ser consciente de eso debe de ser terrible. Aunque supongo que depende de la vida que hayas llevado, de lo que hayas podido cumplir y de lo que te pueda quedar por hacer.
Normalmente se tiende a considerar que la muerte de un niño es terrible, algo contranatural. Tendemos a considerar la vida como algo que está por delante y por detrás de nosotros (proyecto y biografía), y nos olvidamos que la vida es presente, que es lo que vamos haciendo día a día. Y los niños están en el mismo juego que los mayores, y por lo tanto están igual de expuestos que los adultos. Me hablan a veces de la lógica, de lo natural, pero yo no estoy muy convencido de que lo natural sea que un niño viva muchos años. De ehecho, junto alos ancianos, representan el grupo más vulnerable. A pesar de ello, ver morir a un niño es traumático, más que nada por el potencial desperdiciado, y por los que quedan vivos.
jueves, 5 de abril de 2007
Jueves Santo especulativo
Camilo Sesto. Jesucristo Superstar. Getsemaní
Creo que todos conocemos bastante bien la historia de la Semana Santa. La llegada a Jerusalén de Jesús, discípulos y algunos seguidores más, el paresaamiento, la pasión, muerte y resurrección. Es lo que se conmemora estos días, coincidiendo con la Pascua judía. Pero tranquilos que no la voy a contar (para eso ya están las procesiones y las películas que estos días inundan la televisión). Sólo quiero reflexionar en torno a algunos asuntos que a mi me llaman la atención y que me parecen destacables.
El primero de ellos es el papel de Judas. La moralización imperante en la vida cristiana han hecho de él un personaje malvado y despreciable, apartadao de toda la historia, y que ha quedado como el malo más malo de la película. Pero si obviamos en la medida de lo posible los aspectos morales, nos encontramos con que la traición de Judas es la que pone en marcha la captura de Jesús y todo lo que vino después, por lo que resulta que Judas jugó un papel fundamental en eso que nos cuentan de que Jesús entregó su vida para nuestra salvación. Judas entraba dentro de los supuestos planes de Dios. Esto nos muestra cómo lo negativo es necesario y tiene su papel dentro de los asuntos tanto humanos como divinos. Si le quitamos las interpretaciones religiosas, la historia de Judas es una muy buena muestra de la naturaleza humana, que es capaz de traicionar lo que más apreciamos, y luego sentir pena y arrepentimiento por ello. Es una de las numerosas apariciones de lo negativo en toda esta historia (o del mal, si queremos seguir la óptica moral).
Otro de los momentos que más me interesan es la noche en Getsemaní. A parte de la consumación de la traición, hay aquí otro de los grandes momentos de la historia de la Semana Santa, cuando Jesús se aparta a orar y da muestras de miedo y reniega de todo lo que ha hecho, pidiendo a Dios que aparte de él el cáliz que le presenta. Aquí tenemos a un Jesús humano, demasiado humano, que teme ante el sufrimiento, que preferiría no tener que afrontarlo, incluso al precio de tener que desbaratar los supuestos planes de un supuesto Dios que supuestamente es su padre.
El triángulo de politica-influencias que se desarrolla entre Herodes, Caifàs y Pilatos. Un ejemplo de cómo los asuntos y los temores del poder pueden llevarse por delante vidas inocentes. Creo que no hace falta profundizar mucho en ello, tenemos ejemplos de esto casi a diario.
El furor sacrificial del pueblo, metido en la espiral del odio y de la manipulación desde arriba, que no duda en liberar a un asesino para ver colmadas sus ansias de sangre. Evidentemente, un sacrificio es mucho más efectivo si la víctima es inocente. Porque si es culpable, la cosa se convierte en justicia, y no aplaca a los dioses del mismo modo que si es el primero en pasar por ahí el que se sacrifica. No hay que olvidar que en ese momento los judíos celebraban la Pascua, que se suele conmemorar sacrificando corderos a Dios. Esta vez el cordero fue humano.
El papel de las mujeres. Mientras los discípulos, los que tanto habían amado a Jesús, están desaparecidos o en segundo plano, incluso negando su relación con el que llamaban Mesías, María y María Magdalena están ahí, al pie de la cruz, observando el padecimiento y la muerte, dando testimonio de lo negativo, sufriendo ellas también, pero afrontando lo que les ha tocado vivir.
Y esto me lleva a la cuestión, ya tocada con Judas, del papel de lo negativo. Aunque en Getsemaní hay un amago, comprensible y humano, de huida, al final Jesús da la cara y afronta el dolor y el sufrimiento. Lo negativo juega un papel, hay que asumir la carga del dolor para poder continuar, y hay que acerlo de forma valiente. Si hay que sufrir, se sufre, y se hace con cierta alegría, con el mínimo temor posible (que siempre hay alguno, es inevitable). Las dificultades nos elevan, en todos los niveles. Lógicamente, no sólo se trata de dolor físico, cualquier clase de esfuerzo es dolorosa, y hay que asumirlo si queremos llegar a algún resultado. Lástima que el tema de la resurrección y la promesa de un paraíso y una vida eterna sin sufrimiento desvirtúen esta enseñanza, haciendo que en el fondo siempre se esté esperando la desaparición del sufrimiento.
miércoles, 4 de abril de 2007
Hernia
Mas, como hay un último linde, es cabal y acabado
por doquier, semejante a la masa de bienredonda pelota,
del centro en todo sentido igualado: pues ello ni debe
ser mayor por acá o por acá menor para nada:
que ni nada habrá que, sin ser, pararlo pueda en llegarse a lo mismo, ni siendo lo habrá, para hacer que fuera de aquende más de lo que es o allende menor: que es todo sin mengua: pues, igual por doquier a sí mismo, lo mismo en su límite reina.
Parménides. Poema del Ser.
Parménides. Poema del Ser.
El Ser rodea toda la existencia. Nótese, rodea. No lo es propiamente hablando. La existencia es cosa de lo ente. Lo propio del Ser es la huida, el no-estar. Se lo puede perseguir, intuir, acechar, pero nunca cazar. Sólo deja una estela, el hueco, la huella, la estela. Pero rodea a lo ente, lo envuelve, se aparta ante él (porque no hay ser allí donde hay ente). El Ser se hernia ante el empuje de lo ente y se aparta para dejar que éste salga a la superficie. Pero sin ella no podría haber surgimiento de lo ente. Hace falta un apoyo, una herniadura a través de la cual surgir y de la que reciba sustento, aunque lo ente sólo pueda sentir de ello una ausencia, una indigencia. Desde el punto de vista de lo ente, su sustento es una nada, pero una nada, por llamarla de algún modo, positiva, que surge de la retirada del ser (que no es un algo), que es un mero estar suspendido por la nada, en medio de la hernia del Ser. Lo ente intenta suturar la hernia, fundamentar el Ser, hacerlo algo, cerrar el quiebre, devolverle al Ser, sin saberlo, la homogeneidad que le imagina. Pero ello sólo puede hacerse de dos modos. El primero es reducir la hernia, es decir, mediante el retorno al segundo plano de lo ente, a las regiones oscuras en las que no hay sustento posible (porque no hay Ser que sustente). La reducción de la hernia supone la autodesaparición de lo ente, y , por tanto, del mundo. El segundo modo es el del cierre directo de la hernia, homogeneizando el Ser y olvidando el sustento que aporta. Esto, a la larga, conduce a la necrosis de lo ente, y, por tanto a su muerte, o a la dehiscencia de la hernia, con el consiguiente retorno a la situación previa a la sutura.
La disyuntiva es mantener la hernia, que lo ente se mantenaga en la región abierta del Ser, o la autosupresión o la necrosis, lo que significa la muerte en ambos casos. En resumen, la disyuntiva, como tantas otras veces, es entre vida o muerte. Y que nadie piense que la respuesta es clara, porque muy a menudo lo ente, a través de un ente muy especial, como es el ser humano, opta por la muerte.
La disyuntiva es mantener la hernia, que lo ente se mantenaga en la región abierta del Ser, o la autosupresión o la necrosis, lo que significa la muerte en ambos casos. En resumen, la disyuntiva, como tantas otras veces, es entre vida o muerte. Y que nadie piense que la respuesta es clara, porque muy a menudo lo ente, a través de un ente muy especial, como es el ser humano, opta por la muerte.
martes, 3 de abril de 2007
Vivan las caenas!
lunes, 2 de abril de 2007
Las tres M de la enfermería III: Médicos
Otra de las lacras que han marcado el desarrollo de la enfermería es la de la ligazón con la medicina. Ciertamente, el papel del médico es fundamental en el mundo sanitario, pero durante siglos, todo ha girado en torno a la medicina, convirtiéndose en el centro absoluto. La gente ponía (y pone) sus vidas en sus manos, y siempre han sido vistos con cierta veneración, llegando incluso a adquirir bastante poder dentro de las comunidades en las que desarrollaban su trabajo. Esto, unido a la asociación ya comentada entre los cuidados y lo femenino, hicieron que las enfermeras quedaran relegadas al papel de meras secretarias o ayudantes del médico. En resumen, que realizaban el trabajo sucio que el señor doctor no podía desempeñar, debido a su categoría. El mundo sanitario se convirtió en toda una serie de doctores que ordenaban y todos los demás, que obedecían.
Todos hemos llamado enfermera a la secretaría que te recibe en la conbsulta del médico, y que lleva las fichas y organiza la consulta, prepara material y te da cita. Y la verdad es que para eso no hace falta estudiar. Y todos tenemos aún el vicio de llamar a las enfermeras ATS (Ayudante Técnico Sanitario, cuando hace ya 30 años que esa titulación desapareció). Incluso todavía se mantienen algunas servidumbres, como la de tener que preparar todas las mañanas el café a los médicos (algún día tengo que hablar sobre el café y la enfermería). La orientación era hacia los médicos y no hacia los enfermos, que son los que deberían ser objeto de nuestros cuidados y atenciones. Incluso se llegaba al extremo nada infrecuente de jovencitas que se metían a enfermeras, a menudo espoleadas por sus madres, por aquello de "pilla a un buen médico, que te resuelva la vida", y no son pocas las parejas de médico-enfermera en este ambiente. Y también, a modo de anécdota, en algunas de las series de médicos que inundan la programación televisiva, se ven pocas enfermeras trabajando, por no decir ninguna.
Poco a poco, algunas cosas han ido cambiando, y de cada vez más todos tenemos claras nuestras funciones, y la concepción del trabajo en equipo se va imponiendo. Ya no se trata de órdenes que da el médico, sino de prescripciones que otros cumplimos. Incluso ellos tienen más o menos claro cuál es nuestro papel y tienen en cuenta nuestras opiniones. La cuestión es compleja y no está aún acabada, pero se está en el camino.
De todos modos, aún queda un cierto síndrome de Estocolmo respecto a los médicos, y muy a menudo el mundo de la medicina es el espejo en el que nos miramos los profesionales de la enfermería. Muchos son lo síntomas. Para empezar, la carrera está llena de "médicos frustrados", gentes que, por no haber sacado las notas suficientes o por no tener los recursos necesarios, se han tenido que conformar con una carrera que no es medicina, pero es sanitaria (y que para muchos, una enfermera es "medio médico", como alguna vez me ha dicho algún paciente). Y También está la cuestión de las enfermeras "minimédico", que pretenden saber mucho de fisiopatología, tanto que incluso se meten en cuestiones médicas y pretenden dar lecciones a los MIR. Es evidente que la experiencia y el contacto con lo médico hacen que sepas mucho, e incluso es necesario (muy a menudo los que identificamos nuevos síntomas y complicaciones somos nosotros), pero nunca hay que perder de vista que lo nuestro es el cuidado. Y ojo, que también nestán las auxiliares de enfermería, englobadas dentro del personal de enfermería, pero que también hacen su papel importante en todo esto.
Que quede claro, el médico diagnostica y prescribe. El personal de enfermería cuida. Y entre todos curan al enfermo.
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