lunes, 30 de abril de 2012

Labrando el destino

A veces se hace plausible la creencia en el destino. Todo conspira en una dirección, los aderezos precisos se presentan al unísono. De algún modo todo está ahí. Pero no es tan fácil. A lo sumo, nos encontramos con los mimbres, pero no con el cesto. Eso es labor nuestra. Y saber verlo, también. A veces es más evidente, otras no tanto. Es cuestión de entrenamiento y costumbre el saber ver las oportunidades que se abren a nuestro paso, las posibles vías de ascenso en las rampas de la vida. De entrenamiento y de atención. Porque sí, a veces parece que existe un destino, pero para que un campo dé buenos frutos hay que trabajarlo.

2 comentarios:

PENSADORA dijo...

Me suena un poco como aquello de que "la suerte se busca", pero sí, si existe el destino también hay que poner voluntad de seguirle.

Salud!

El Pez Martillo dijo...

Es un poco lo que Maquiavelo: existe el azar, pero de cada uno hemos de tener la virtud de saber ver cuándo nos es favorable (o lo que nos es favorable) y sacarle provecho.

Saludos.

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