jueves, 28 de febrero de 2013

Tiranos en potencia

Hay un tirano en potencia en todos y cada uno de nosotros. En muchas ocasiones, basta con que nos den una mínima oportunidad para que aflore. En cuanto nos sentimos investidos de cierto poder y autoridad, ahí que saltan los tics dictatoriales. La mejor forma de manifestar el poder, de hacer patente ante los demás y ante uno mismo esa autoridad, es caer en lo arbitrario. Una norma que no viene a cuento, una reacción desproporcionada, cualquier cosa que se salga de lo lógico/razonable/esperable. Si no se les pone freno, habrá un siguiente paso, o mejor dicho, se subirá un escalón.

A lo más alto de la escalera sólo llegan unos pocos. Muchos quedan en el camino, bien sea lastrados por los de "abajo" (con lo cual, la autoridad se demuestra como estéril), o arrollados por los de "arriba". 

miércoles, 27 de febrero de 2013

Ingobernables

Y ahora resulta que sin mayorías amplias no se puede gobernar. Ingenuo de mí, creía que esto de la democracia tenía que ver con el tender puentes y llegar a acuerdos, de posiciones no radicalmente cerradas, abiertas a los otros que están en el mismo juego. De proponer cosas, evaluarlas entre todos (lo cual obliga al diálogo y a la matización, a abandonar maximalismos) y tomar decisiones.

Ya no. Ahora sólo es una cuestión de aritmética, de suma de votos a posiciones clausuradas y predeterminadas. La fragmentación es un problema, la máxima unanimidad es el objetivo. 

Reconozco que soy dado al pesimismo, pero hay días en que es difícil no caer en él. Lo veo negro, muy negro. 
 

sábado, 23 de febrero de 2013

Negativo

Reconozco que aparezco muy negativo. Siempre remugando y quejándome de cosas. Subrayando lo que no me parece bien. A lo mejor tendría que abrir más los ojos a lo que me deleita, a los matices agradables, y demostrarlo un poco más, ser más explícitamente positivo. 

La pose de cascarrabias es una defensa. Una forma de jugar a los espejos y no dejar claras las cosas, dejando recovecos en los que refugiarse. Pero, ¿refugiarse de qué? ¿Hay, realmente, peligro ahí fuera? ¿O más bien el riesgo está en mi?

viernes, 22 de febrero de 2013

(Re)Nuncio Papal

Vaya, el Papa renuncia. Y dice que lo hace porque ya no tiene fuerzas para desempeñar su labor. Rápidamente, han surgido voces admirando el gesto. Dicen que lo humaniza. Incluso desde el núcleo duro del catolicismo lo dicen. Y uno, que lo ve desde la relativa distancia del descreímiento, lo ve como una muy mala señal que debería poner en alerta a una gran parte de los creyentes (la renuncia y el que se vea como algo positivo). Porque en un Papa, que se supone que es el máximo representante de las relaciones entre lo humano y lo divino (no en vano es el Sumo Pontífice, el puente máximo) para quien en ello tienen fe, se espera una cierta dimensión sobrehumana.

Ha sido toda una sorpresa lo de la renuncia del Papa. Pero no menos sorprendente ha sido la reacción comprensiva del personal. Y más teniendo en cuenta que vimos al Papa anterior arrastrarse en su decaimiento físico hasta límites casi grotescos aceptando la carga de su labor casi sin rechistar. Y que también se le alababa entonces por ello, e intuyo que algunos de los que ahora ven buena la "humanización" veían bueno también entonces el "sacrificio" que realizaba. 

Finalmente, no puedo evitar poner esto en conexión con la idea que me ronda de que estamos ante una crisis mucho más profunda de lo que nos creemos, en la que lo económico en lo que algunos ponen el acento, no es más que una de las múltiples consecuencias. En cualquier caso, veámoslo por el lado positivo, tendremos la oportunidad de volver al contemplar el magnífico espectáculo del cónclave. Pero descafeinado, sin Papa muerto, sin el condimento que el duelo le da a estas ocasiones. 

PD: unas semanas antes del anuncio de la renuncia, al soltar el Papa una paloma desde el balcón, una gaviota se abalanzó sobre ella y la atacó. Si a ello le unimos el relámpago que impactó en la basílica de San Pedro el mismo día del anuncio, tendremos que acabar creyendo como los antiguos en las señales que el mundo nos manda.

jueves, 21 de febrero de 2013

Renegando del mercado tecnológico

Me estoy volviendo un neo-neoludita. De cada vez soy más receloso ante las tecnologías. Les veo poca utilidad a muchas de las novedades que nos anuncian a bombo y platillo y nos quieren vender. No es tanto por los avances en sí, algunos de los cuales resultan interesantes o revolucionarios. Pero más allá de dichos avances, las políticas comerciales de las compañías son cuando menos decepcionantes y enervantes. Te ponen sobre ascuas, lanzan rumores, y luego te montan grandes eventos de presentaciónn en el que no presentan casi nada. Todo muy bonito, muy de diseño, pero al final, la nueva versión del aparato x sólo tiene la pantalla medio centímetro más grande e incorpora una nueva  aplicación inútil más. Eso sí, el precio aumenta, cómo no. Y la gente, deslumbrada por el medio centímetro de más, corre como loca a comprar, y hacen colas, y muestran ufanos sus nuevos cachivaches (gadgets, los llaman ahora) a sus conocidos, entre algunos de los cuales generan admiración y alimentan así el ego del susodicho. 

Quien me conoce sabe que las tablets me parecen uno de los trastos más inútiles de los últimos tiempos. Me parecen incómodas, y no les acabo de ver la gracia. Suelo decírselo, para provocar un poco, a los que aparecen con una debajo del brazo y pretenden presumir de ella. Me demuestran las "maravillas" que son capaces de hacer con ellas -"es una pasada, tío"- y al final, siempre acaban enseñándote algún juego. Pero a parte de esos despliegues, no veo que las usen para nada más (bueno, sí, una vez, en un pub, una azafata muy mona a sueldo de no sé qué marca de ron, me enseñó la gama de rones que tenían en una tablet, y debo de reconocer que no sé si le di cancha, yo que rechazo con brusquedad a todo el que me quiera vender algo, por ella o por el aparato que manejaba). 

Incluso ya recelo de los ordenadores "a la clásica", que no uso para nada más que escribir cuatro cosas, navegar un poco, escuchar música y ver series y películas. Tuve mi época en que me interesaba por las "grandes" novedades, pero ya he llegado a un punto en que me he dado cuenta de que, para lo que realmente hago y necesito las tecnologías, con un viejo aparato de cinco años hago lo mismo que con uno de ultimísima generación. No hace falta mucho más. 

En resumen, habrá que acabar sustituyendo lo de "vender humo" por "vender tecnología". A lo mejor es que me estoy haciendo mayor.

martes, 19 de febrero de 2013

El nuevo reino donde la belleza será la reina

La venturosa concordia, el Ser, en el único sentido de la palabra, está perdido para nosotros, y teníamos que perderlo si habíamos de aspirar a él, de conquistarlo luchando. Nos separamos del apacible Uno y Todo del mundo para producirlo por nosotros mismos. Estamos enemistados con la naturaleza, y aquello que antaño, como puede creerse, era uno, pugna ahora, y el dominio y la servidumbre se alternan en ambas partes. A menudo nos parece como si el mundo lo fuese todo y nosotros nada, pero a menudo también es como si nosotros lo fuésemos todo y el mundo nada. [...]

Acabar aquel eterno combate entre nosotros mismos y el mundo, devolver la paz de toda paz que a toda razón supera, unirnos con la naturaleza en un todo infinito, tal es el objetivo de toda aspiración nuestra, pongámonos de acuerdo o no. Pero ni nuestro saber ni nuestro actuar alcanzan en período alguno de la existencia el extremo en el que todo conflicto cesa, en el que Todo es Uno; la línea definida sólo se une con la indefinida en una aproximación infinita

No tendríamos ninguna idea de aquella paz infinita, de aquel Ser, en el único sentido de la palabra, no aspiraríamos a unir la naturaleza con nosotros, no pensaríamos ni actuaríamos, no habría absolutamente nada (para nosotros), incluso nosotros no seríamos nada (para nosotros) si no existiera, no obstante, aquella unión infinita, aquel Ser, en el único sentido de la palabra. Existe -como belleza; nos espera, para decirlo con palabras de Hiperión, un nuevo reino donde la belleza será la reina.-

Friedrich Hölderlin (1770-1843)
Segmento de una penúltima versión de Hiperión

domingo, 17 de febrero de 2013

Arriba las banderas

Se han puesto de moda las manifestaciones. Incluso he asistido a algunos. De ahí que me pregunte, ¿hace falta que cada grupúsculo ideológico tenga que hacerse notar con sus pancartas y sus banderas? ¿No basta con apoyar la supuesta causa común que en ese momento nos aglutina? Porque ya he llegado a sospechar que el motivo principal de la protesta es lo de menos, que de lo que se trata para ellos es el hacerse notar, ondear sus banderitas, que parecen más importantes que otras cosas. Eso siempre y cuando no vayan gentes representando a partidos u organizaciones, que ya es algo que me asquea mucho (por supuesto, pueden ir a título personal, pero eso de "el partido X se adhiere", salvo que sea el convocante, no hace ni pizca de gracia). Pienso que le resta fuerza a la protesta, y echa para atrás a gente, que sólo quiere expresar un malestar o una reivindicación más o menos legítima, pero que no quiere que vengan otros a apuntarse el tanto y a capitalizar los cabreos de los demás. 

Sinceramente, a veces las manifestaciones son como aquella mítica escena de La vida de Brian, la del Frente Popular de Judea versus el Frente Judaico Popular. Lo cual en una película es cómico, pero en la vida real es dramático.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Tomos

Llevo tiempo diciendo que esto no es una simple crisis, que es algo más. Demasiadas cosas se están moviendo, todo busca su lugar, unas se desintegran y luchan por sus supervivencia, otras luchan simplemente por nacer.

Crisis viene del verbo griego krinein, que significa "discernir", "juzgar". Es la misma raíz de criticar o criterio, por ejemplo. Podría pedirse que es una época que exige de nosotros mayor capacidad de enjuiciamiento y discernimiento. Pero llegados a  este punto, ya empiezo a pensar que la palabra griega que mejor se ajusta a la situación que atravesamos es tomos, corte (de ahí vienen tomografía, tomo, o todas las intervenciones quirúrgicas que terminan en -tomía, como amigdalectomía, histerectomía...): un corte en la historia, uno de esos puntos que marcan un antes y un después y los convierten en inconmensurables el uno con el otro.

La solución de continuidad se rompe, se desgarra. Aún no está rota, pero nos aproximamos con peligro al punto de no retorno. La época exige un salto. Pero, ¿hacia dónde? Todas las direcciones parecen inexploradas y peligrosas.

jueves, 7 de febrero de 2013

Una de fariseos

Hay gente que parece altruista, pero que esperan alguna clase de reconocimiento (aunque sea un triste agradecimiento), y cuando no lo tienen, se ofenden, y se niegan en redondo a seguir prestando su ayuda. Santos mártires, en poses dramáticas que, igual que buscaban reconocimiento, ahora quieren dar lástima y exigen elevados sacrificios en desagravio. En el fondo, tanto antes como ahora, sólo quieren ser el centro de atención, pendientes de los otros para afirmarse, cuando lo más sencillo para ello es tan simple como actuar porque sí, porque uno quiere hacerlo así, sin más.

lunes, 4 de febrero de 2013

Franquismo atomizado

El franquismo no murió, simplemente se transformó, y todos, en una medida u otra, participamos de él. Ya no hay un poder único y autoritario, pero muchos ciudadanos (demasiados) se comportan como si lo hubiera. Sólo que, atomizada la vida política en distintos partidos, la gente es franquista de su partido. No importa lo que hagan sus líderes, la adhesión es inquebrantable, la defensa es airada y la propagación de consignas es plato común. 

Al final, la democracia no ha sido otra cosa que una atomización, una pulverización del franquismo.  
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