viernes, 14 de junio de 2013

Asclepeion

En la antigua Grecia existían unos templos a los que la gente iba a curarse. Se conocían como Asclepeion, debido a que estaban consagrados a Asclepio, dios de la medicina y la curación. La cosa no ha de llamarnos la atención, ya que todos somos capaces de nombrar varios santuarios religiosos especialmente dedicados a las cuestiones de salud. Lo llamativo es el método que se utilizaba: la gente iba y dormía toda la noche en salas comunes, rodeados de serpientes (el animal vinculado a Asclepio, que todavía hoy vemos representado en muchas farmacias y sigue siendo un símbolo en el mundo médico). Al día siguiente, se le relataban los sueños que se habían tenido al sacerdote, quien recomendaba distintas actuaciones según su interpretación (acudir a un balneario, tomar alguna medicina...). 

Se trataba de una especie de cura por el sueño, de ejercicio introspectivo que parecería ligado a una etapa primitiva del desarrollo histórico, vinculado a una religiosidad que se nos antoja remota y atrasada. Pero resulta que nos pasamos un tercio de la vida durmiendo, y se tiende a despreciar lo que en todo ese tiempo ocurre, como si no fuera con nosotros. Tal vez no para asuntos de decidir un remedio u otro, ni de manera supersticiosa, ni mucho menos tomarlo como un rector de nuestras vidas, pero sí que deberíamos prestarle más atención al sueño y a los sueños, mucha más de la que le prestamos. 

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