lunes, 31 de enero de 2011

Salamanca

Me he dado cuenta de que he hablado mucho de Palma y de Mallorca (no en vano es donde vivo y la tierra que mejor conozco), pero he hablado poco de la que, por motivos familiares, es mi segunda ciudad, mi patria chica: Salamanca. Mi familia paterna es de allí, y en volumen, tengo más familiares allí que aquí. Ello me ha permitido visitarla en numerosas ocasiones, y puedo decir que la conozco bastante bien. 

Más allá de los lazos familiares que me unen a ella, tengo en muy alta estima a esta ciudad por muchos otros motivos: su historia, su vida, su cultura. Salamanca transpira historia y cultura. Un paseo por su casco antiguo está repleto de bellos edificios y lugares curiosos asociados a nombres más o menos ilustres. Su famosa y antigua universidad le otorgó notoriedad en la Edad Media, y en torno a ella se arremolinaron autoridades eclesiásticas y culturales, dotándola de numerosas y monumentales iglesias (hasta el punto de ser conocida como Roma la chica), alcanzando en torno al Renacimiento su momento más brillante. Por ello, muchos son los personajes históricos que tienen alguna relación con Salamanca: Cristóbal Colón, Hernán Cortés, Antonio Nebrija, Fray Luis de León, Cervantes, Francisco de Vitoria, Fernando de Rojas, y más recientemente, Unamuno, Franco o Torrente Ballester, por citar sólo algunos. 

Patrimonio de la Humanidad, alberga numerosos lugares dignos de interés: las dos catedrales, la universidad, las escuelas menores, la Clerecía, la casa de las conchas, La Casa Lis, sus distintos puentes (el romano, el de hierro, construido por Eiffel), el Palacio de Monterrey, la Plaza Mayor, el Palacio de Fonseca, los Dominicos, el convento de las Dueñas... aunque no es muy grande, hay mucho por ver y conocer.

Y como no sólo de cultura e historia vive el Hombre, ahí está la vitalidad salmantina: una ciudad universitaria repleta de bares (los salmantinos presumen de que tienen muchas iglesias, pero más bares) en los que degustar tapas y probar los deliciosos embutidos de cerdo ibérico típicos de la provincia. A pesar de ser una capital de provincias (algo más de 150000 habitantes), posee un aire cosmopolita recogido que la hace muy agradable, y algunas zonas siempre tienen una animación y bullicio que ya quisieran otras urbes más grandes.

En resumen, una deliciosa ciudad castellana que bien merece una visita (y a ver si me aplico el cuento, que hace una buena temporada que no me acerco, y ya la echo de menos). 

sábado, 29 de enero de 2011

Segunda Edad Media

¿No estará dando comienzo una nueva Edad Media, con sus vasallajes, sus diezmos y pleitesías?¿Incluso con su derecho de pernada?

¿O soy yo que por momentos me siento más siervo y menos ciudadano?

viernes, 28 de enero de 2011

Conservadores de la revolución

Una revolución es algo espontáneo, explosivo, que surge a veces por algo nimio, pero que en el fondo es una acumulación, un quiebre. Lo de ser revolucionario es algo temporal. No se puede ser un revolucionario profesional. Pero hete aquí que los hay que viven de la revolución (de una revolución que nunca es), y llegan incluso a crear una casta revolucionaria. Si por una de esas tocan poder, puede llegar la sazón de que alguien se les rebele y proteste contra ellos. Y claro, como ellos y sólo ellos son los llamados a la rebelión, les sienta fatal que otros sean los subversivos, y más si es contra ellos. Y acaban siendo tan conservadores (o peor) como los conservadores contra los que creen luchar, aunque no quieran darse cuenta.

jueves, 27 de enero de 2011

Creadores

Que a un artista se le llame creador es algo relativamente reciente en la historia. Antes, sencillamente eran gente con una habilidad, y ni siquiera se les ocurría firmar sus obras, que eran lo importante. Pero poco a poco, paralelamente al surgimiento del Yo, empezaron a firmar y a darse ínfulas, hasta hacerse llamar "creadores" (puede que hoy eso no nos llame la atención, pero entonces, creador sólo había uno, y hacerse llamar como él era algo bien atrevido), alcanzando un lugar preeminente dentro de las sociedades modernas. Con el surgimiento de las ideologías, llegaron la transgresión y las ansias de poder, digamos, terrenal (ya no les bastaba con hacer sus obras de arte, sino que pretendían influir en las vidas de las gentes por la vía política y revolucionaria). Y así hasta hoy. Lo curioso es que esa transgresión no les lleve a cuestionar su carácter creador, eso bien hecho daría para grandes obras de arte. Pero no sucede (o si ocurre, hay quien se encarga de que no se sepa), bajar del pedestal no es agradable, se está tan bien ahí arriba viendo a los demás chiquiticos. 

miércoles, 26 de enero de 2011

Te respeto

Cuando alguien nos dice "respeto tu opinión" o que respeta lo que sea, lo que hemos de entender es "me paso tu opinión (o lo que sea) por el forro, y prepárate que ahora te voy a contar lo que yo opino, que es, más o menos, lo que tú también tendrías que pensar si fueras una persona decente". 

No me fío de este tipo de declaraciones que ponen el respeto por delante. Creo que esto del respeto es algo que se demuestra, que no hay que ir declarándolo. Obras son amores y no buenas razones.

martes, 25 de enero de 2011

Optimismo antropológico

Los que defienden eso de que el hombre es un lobo para el hombre pecan de optimismo. Los lobos son señoriales, inspiran respeto. Si algún animal es adecuado para la gran mayoría de seres humanos son los carroñeros: hienas, buitres. Esperan a que hayas caído para abalanzarse sobre ti. Como mucho esperarán a las sobras del banquete de los lobos (alguno hay). Son cobardes, acechan, sólo se atacan entre ellos, y huyen despavoridos ante la mínima muestra de vigor. Las ratas tampoco son mala imagen: sucias, huidizas, astutas, también cobardes, portadoras de enfermedades, ubicuas...

Sí, el homo homini lupus es una muestra de optimismo superlativo.

lunes, 24 de enero de 2011

Cerrando círculos

Hay episodios biográficos que deben ser cerrados. Si no, se quedan ahí, como una espina clavada, que no se nota, pero que a veces, según la ocasión, duelen. Como esos círculos que dice la tradición que hay que trazar en el suelo alrededor de uno para protegerse, cada momento necesita de su círculo protector. Dejarlos abiertos supone un riesgo que a la larga puede hacernos tambalear. No siempre tienen porqué ser grandes temas trascendentales los que nos reclamen su resolución, cualquier nimiedad puede tener su importancia en un momento dado. Es sólo cuestión de estar atentos, conocerse y reconocer las señales. Nada menos. Nada más.    

sábado, 22 de enero de 2011

Del protestar

Si hay que protestar, que al menos se haga ante los responsables del malestar, hacerles llegar el descontento. Que no se enteren por la prensa. Y a ser posible de forma audible. El silencio puede ser muy ominoso, pero si se puede expresar una queja en silencio, es que aún queda margen. No hace falta llegar a ciertos extremos, más que nada porque los usaran para deslegitimar y manipular. Puede que haya que hacer visibles las molestias ante todo el mundo, por aquello de que la gente entienda los motivos y vea el cabreo, pero eso no puede hacernos olvidar de qué y quién es el que en última instancia ha de oirnos. Finalmente, siempre hay una gota que colma el vaso, pero cuando las cosas explotan, suele haber mucho más detrás de los motivos palmarios. Y por supuesto, no poner el malestar en según qué manos.

viernes, 21 de enero de 2011

Descaro transgresor

Si hay que transgredir normas, mejor hacerlo con descaro y gonadalmente (con un par). Cuanto más disimulo y conciencia de estar rompiendo las normas se tenga, más fácil es que te pillen. Es como si se pryectaran ondas de culpabilidad que alguien captará seguro.

jueves, 20 de enero de 2011

Al César lo que es del César

Pocos personajes históricos pueden presumir de impregnar las sociedades en las que viven y las venideras. A lo sumo, alcanzan a que su nombre se use para referirise a algunas cualidades (dantesco, mquiavélico, kafkiano...). Pero más allá de los calificativos, pocos llegan. Prescindiendo de los fundadores de religiones, cuya influencia es de otra índole, tal vez el personaje histórico y terrenal que más presente tengamos presente en nuestra cultura sea Julio César, tanto que ni nos damos cuenta. Para empezar, un mes del año está dedicado a él, y también hay por ahí una forma de llegar al mundo, la cesárea, que tiene que ver con él (por lo visto él nació así, y desde entonces a esta forma quirúrgica de parir se la ha conocido como Parto del César, Parto Cesáreo o cesárea). Y como su actividad se desarrolló en el ámbito del poder con excelentes resultados (creó y expandió el Imperio Romano, ahí es nada), todos los que han aspirado al poder absoluto han querido revestir sus nombres y títulos con el de César. Así, la denominación de César se aplicó como genérico a los emperadores romanos. Pero la cosa ha llegado hasta nuestros días, porque distintos reyes que aspiraban a ser el no va más adoptaron este título, si bien evolucionado y adaptado a sus lenguas: el Káiser alemán, el Zar de Rusia y el Sha de Persia son derivaciones directas del nombre César. 

Es difícil encontrar a otro personaje que esté tan en la médula de nuestra cultura. Claro que vivió hace algo más de 2000 años, y eso hace que la leyenda lo agrande. A saber si algunos más recientes, con el tiempo, no calarán así de hondo, aunque por ahora no lo parece.

miércoles, 19 de enero de 2011

La oportunidad del decir

¿Porque nunca vienen las respuestas ingeniosas, los argumentos demoledores en el momento justo? Si llegan tarde, no puedes emitirlos y es muy posible que antes nos hayan dejado sin respuesta. Si se te ocurren las buenas ideas antes de la oportunidad de emitirlas, quedan almacenadas y cuando llega su hora, pierden espontaneidad y la sensación no es la misma.

Al final, la oportunidad, el momento justo, es tan importante como el mensaje. No basta con ser elocuente, hay que saber ver el momento adecuado para serlo.

martes, 18 de enero de 2011

La revolución de a partir de más o menos ahora

Quien me siga sabrá que soy de la opinión de que estamos embarcados en una época de cambio brutal (comparable con las revoluciones del neolítico e industrial) en la que algunas de las cosas que creíamos firmes y seguras se están viendo alteradas e incluso amenazan con desaparecer. No creo ni siquiera que se pueda decir eso de "esto no ha hecho sino empezar", porque me parece que no ha empezado del todo aún, sólo estamos en los preparativos. Lo estamos viendo y padeciendo con todo el asunto de los derechos de autor y la propiedad intelectual, pero vendrán más terremotos: la propiedad misma puede que esté empezando a cambiar, la identidad también, con ellas se verá trastocada la división público/privado (y también, claro, propiedad pública/privada). Naciones y estados están empezando a entrar en esa senda, y al final, otro mundo, otras dinámicas, que están ahí gestándose, pero aún no podemos saber cómo serán. Habrá que esperar al parto, y como tal, será doloroso y convulso. Aquí no hay epidural.

lunes, 17 de enero de 2011

Juego de transparencias

Si se alcanzara la transparencia informativa, al no existir secretos, se preservaría el secrreto, en la medida en que sería más secreto que nunca, tanto, que no se percibiría su existencia. Es lo mismo que se dice del diablo: que si nadie cree que existe, puede actuar más a sus anchas, porque las barreras estan bajadas. 

Que los velos sean transparentes y dejen entrever cosas no los hace menos velos, sólo que se puede llegar a crear la fantasís de que no están, o que las cosas son tal y como las dejan ver. O peor, que no sea más que una ilusión óptica.

sábado, 15 de enero de 2011

Decir lo que se piensa

No basta con decir lo que se piensa. Eso se puede enunciar de muchas formas, y no siempre se escoge la más adecuada (salvo que lo que se pretenda con ese decir "lo que se piensa", sea en realidad otra cosa distinta al simple decir). Además, la expresión genuina de los pensamientos, si ha de ser efectiva y sincera (porque no siempre se es sincero al hablar sin tapujos), requiere de la compañía de otras cualidades de carácter y comportamiento (cierta bonhomía, serenidad, magnanimidad...) que muy pocos podrían alcanzar. Así que, mientras no se demuestre lo contrario, quien se vanaglorie de "decir lo que piensa", no pasa de ser un impertinente, un maleducado y/o un engreído, entre otras cosas.

viernes, 14 de enero de 2011

Los caminos de la inspiración

Hay entradas del blog que surgen casi sin pestañear. Una idea, como un rayo, ilumina mi cerebro, y no cuesta nada dejarla por escrito. Otras veces es más difícil: hay que buscar algo sobre lo que escribir, y cuando se encuentra, las palabras no fluyen. A veces pretendo ponerme estupendo y escribir con estilo, creyendo que digo cosas más o menos sublimes. Otras me quedo en ocurrente, y muchas ni siquiera eso. En ocasiones tengo bien construido lo que quiero decir, pero en otras simplemente la entrada se convierte en una excusa para decir alguna cosa ahí intercalada (un chiste, un aforismo...) quedando el resto como puro relleno (aunque puede ocurrir que lo que yo creo morralla tenga más chicha que lo que originariamente pretendía decir). 

En general, ocurre que soy inconstante y tiendo a la dispersión, por eso me obligo a escribir algo todos los días (como empiece a dejar huecos, me conozco y acabo abandonando, incluso contra mi voluntad, pero la pereza acaba pudiéndome). No siempre es digno, puede que aún no haya logrado decir nada interesante, pero bueno, ya es una rutina más, algo que me mantiene ocupado algunos ratos y me distrae. En realidad, no se trata de nada más.

jueves, 13 de enero de 2011

Pasillos y estacias no habitadas

Todas las casa, al menos hasta que empezaron a empequeñecer, tenían un lugar más o menos "sagrado", alguna estancia que apenas se usaba y que se resrvaba para ocasiones especiales (un salón más grande y señorial), una habitación de invitados...). Era como una especie de desierto del hogar, un lugar sin vida, como estéril, un sitio en el que no se hacía apenas vida y que por tanto no tenía la plenitud de lo habitado. Incluso, cuando éramos niños, nos daban cierto respeto y miedo esos sitios (sobre todo si iban acompañados de la advertencia de no entrar por parte de los adultos).

Algpo parecido pasa con los pasillos, esos estrechos lugares de paso en lo que no se hace vida ninguna, y que por lo tanto carecen de la calidez del resto de la casa. Pueden llegar a ser inquietantes en este contraste y cercanía con la seguridad del hogar.

miércoles, 12 de enero de 2011

Cuando se escamotea la verdad

¿Porqué cuesta tanto decir la verdad? A veces, por no hacer (o por no hacernos) daño, vamos pasando con medias verdades y mentiras piadosas. Pero parece una solución a corto plazo, porque si a la larga se acaban sabiendo las cosas, la reacción de los afectados es previsible que sea peor que la esperada al principio, por la dolorosa verdad y por el engaño.

Esto ocurre normalmente en nuestro día a día. Pero no afecta más que a nosotros y a unos pocos más, a lo sumo. Si lo trasladamos a nuestra realidad social, la cosa adquiere otro tono más siniestro. En primer lugar por la desagradable manía de los gobernantes de administrar algunas verdades, creyendo que hay cosas que debemos conocer y otras que no. Y finalmente, porque las consecuencias del desvelamiento de la verdad pueden ser más dramáticas, para los engañados y para los engañadores. Luego que no se extrañen ni asusten por lo que pueda pasar.

martes, 11 de enero de 2011

Cantos de sirena


Es bien conocida la historia de Ulises y las sirenas: en su odisea para volver a Ítaca tras la guerra de Troya, el astuto guerrero tuvo que pasar por el lugar en el que moraban. Advertido por la maga Circe del poder seductor y destructor que atesoraban, Ulises planeó la resistencia. Al parecer, sus cantos eran tan bellos, que se caía en sus redes sin remedio, quedando prisionero de ellas para toda la eternidad. Por eso, Odiseo (otro nombre por el que se conoce a Ulises) ordenó a sus marineros que se taparan los oídos, pero que a él le ataran al mástil del barco y se los dejaran descubiertos. Además, les ordenó bajo severas amenazas que no le hicieran caso si les pedía que pararan o que lo dejaran. Así fue como Ulises pudo escuchar los cantos y no sucumbir a ellos. 

Esta es la historia popular, a la que le falta un detalle de vital importancia que le da un sentido totalmente distinto y una moraleja nueva al asunto. Porque aunque siempre se ha puesto el acento en los famosos "cantos de sirena", que han quedado como una especie de música celestial y con poderes mágicos, lo cierto es que pocas veces se cae en la cuenta de la temática de esos cantos. ¿Qué le cantan las sirenas a Ulises? Su gloria. Le hablan de lo valiente que es, de lo buen guerrero que ha sido en Troya, de la magnífica idea que tuvo con lo del caballo, de lo buen padre y marido que es. En resumen, le doran la píldora. Ahí es donde reside la terrible seducción, en el peligro de quedarte escuchando lo estupendo que se es y no oyendo otra cosa más que elogios. 

Se ha visto a menudo este relato como una imagen de la seducción fatal, del poder maligno que cierta feminidad poseería. Ciertamente, puede que la imagen que todos tenemos en mente de las sirenas, esas criaturas mitad mujer mitad pez, hermosas, que cuidan de sus melenas y anhelan almas de marineros, ponga en bandeja esta interpretación. Pero esta iconografía de las sirenas data de la Edad Media, en torno a dos milenios después de los relatos homéricos originales. En ellos, las sirenas eran enormes pájaros con cabeza de mujer. Algo que, a parte de no ser demasiado bello y sugerente, cuadra mejor con la idea del canto hermoso (por aquello de las aves cantoras). Por eso, el quid de la cuestión está no tanto en la perfidia de las sirenas seductoras (que sí, que son malvadas y no buscan otra cosa más que víctimas), sino en los métodos que usan y en la capacidad de resistirse a ellas. Porque cuando el poder de su seducción reside en contarte lo fenomenal que eres, la resistencia, difícil, casi imposible pero no del todo, reside en uno mismo. En uno mismo y en la ayuda de los que junto a nosotros están en nuestras odiseas particulares, que no deben hacernos caso del todo, aunque eso nos haga pasar un mal rato.

 Y así poder decir "yo sobreviví a los cantos de sirena", supone en buena medida la gloria. Una gloria que nos cantamos a nosotros mismos, en voz baja, cuando estamos a solas. Pero una gloria que no nos hemos de creer demasiado, no sea que nos acabe despeñando. 

lunes, 10 de enero de 2011

Zoco sindical

Esta semana hay elecciones sindicales en el hospital. Y es curioso como desde hace unas semanas, han empezado a hacerse notar. Ciertamente, hay excusa: el asunto del traslado tiene caliente al personal, y son muchas las oscuridades que lo velan. Las aguas están revueltas, y ya se sabe que cuando hay aguas revueltas hay ganancia de pescadores. Y ahí han aparecido los sindicatos, a organizar protestas, a mandar comunicados al personal y a la prensa, a hacernos regalitos (un bolígrafo por aquí, una agenda por allá...). todo por rascar algún voto. 

A buenas horas, mangas verdes. No recuerdo la misma actividad cuando hace unos meses nos bajaron el sueldo (lejos de protestar, hicieron de la voz de su amo y nos informaron a la perfección de cuánto se nos rebajaba), ni cuando empezaron a conocerse algunas cosas del nuevo hospital (esas que ahora hacen que se rasguen vestiduras). Ni siquiera con la huelga general de atrezzo en septiembre. 

Ante este panorama, ¿qué hacer? ¿No votar? Es lo que he hecho siempre, ¿me decido a votar? En ese caso, ¿a quién? No soy amigo de sindicatos gremiales, pero ninguno de los generales me satisface. Menudo dilema. Al final, habrá que decidirse por el que dé el bolígrafo que mejor escribe, o la agenda más útil, o el objeto más hermoso...

sábado, 8 de enero de 2011

Cicatrices urbanas

Mausoleo de un cementerio en el centro de Berlín "decorado" con innumerables balazos
 
Cualquier ciudad con cierta edad ha padecido diversos y convulsos avatares a lo largo de su existencia: guerras, revueltas, catástrofes... Aunque de todas ellas se haya logrado salir adelante, a veces quedan huellas a modo de cicatrices que recuerdan lo que allí ocurrió. La mayoría de ellas pasan desapercibidas, camufladas en medio del tráfago cotidiano. Pocos son los que conocen las historias de las que son testigos, y muchos los que se sorprenden al descubrirlas. Son una prueba material de que esos hechos que normalmente están ahí atrás en un pasado más o menos remoto (y que en nuestras vidas, tan atadas al presente, a veces tienen ecos como de leyenda) sucedieron en realidad, nos los acercan en cierto modo. 


Hace unos meses, cuando estuve en Berlín, me sorprendió la cantidad de edificios que muestran sus balazos e impactos de metralla. La capital alemana había sufrido violentos bombardeos al final de la Segunda Guerra Mundial, y en los edificios que aún perduran es fácil ver sus señales. Pero no hace falta irse tan lejos para ver señales de guerras pasadas. Valencia aún conserva las entradas de los refugios antiaéreos, bien señalizados y con la tipografía de los años 30. Y más cerca aún, en Palma hay alguna fachada perlada de agujeros de metralla que dejaron los pocos bombardeos que la ciudad sufrió durante la guerra civil (y como fueron pocos, sus restos son más bien anecdóticos). Sin embargo, la cicatriz más curiosa de todas es un agujero de bala en el tronco de una palmera al principio del paseo marítimo, que lleva allí desde los años veinte (fue en una manifestación obrera que terminó mal).

viernes, 7 de enero de 2011

Fallas 2010 vs Sant Sebastià 2011, o el juego de las 7 diferencias

Se acercan las fiestas patronales de Palma (en unos días), y como todos los años desde que tengo uso de razón, hay bronca. Unas veces es por los artistas que traen a los conciertos (a quien no lo sepa, la víspera del patrón se celebran conciertos en las principales plazas del centro de la ciudad), por su excesivo caché o por su bajísima calidad, según el viento y la oposición. Otras por los pasacalles y los personajes que los integran. Y últimamente, el motivo de la disputa es el cartel. Este año la polémica ha saltado por el tremendo parecido con uno de los que se presentaron a concurso en las pasadas fallas, que hace que el término plagio suene a poco. Al menos el diseñador del cartel fallero así lo ha denunciado. Juzguen ustedes mismos:

Imagen tomada de Ganchitos & Pepsiboom

No son del todo iguales, pero resulta difícil de creer que los dos sean fruto de la inspiración espontánea de personas distintas (que podría ser, no sería la primera vez que dos individuos en lugares diferentes llegan a una misma idea). A estas alturas ya importa poco, la cuestión es que ya volvemos a tener a los "molt honorables" y a los medios a la gresca. Ya forma parte de la tradición, y en realidad tiene su lógica, ya que unas fiestas relacionadas con el fuego (es típico hacer torradas durante los conciertos, así como hogueras y desfiles de demonios en las fechas adyacentes) no podían pasar sin incendios mediáticos y políticos. Lástima que estos fuegos no tengan el poder purificador de las llamas de verdad. Sólo una sugerencia: ya que es utópico pensar en tener la fiesta en paz, que al menos el año que viene se busquen un pretexto nuevo para la bronca.

PD: ¿No tienen los políticos una relación extraña (casi obsesiva) con el arte abstracto?

jueves, 6 de enero de 2011

La correción política llega a los clásicos

Leo estupefacto que han "retocado" a Huckelberry Finn para que no suene ofensivo. Tenía razón Einstein con lo de la estupidez humana y su infinitud. Por un lado, es un alivio saber que estas cosas no sólo pasan es España (es el tipo de medidas y actitudes típicas de nuestros gobernantes), aunque sea por aquello del "mal de muchos, consuelo de tontos". Pero por otro, preferiría que sólo ocurrieran aquí, porque al menos tendríamos la posibilidad de incorporarnos a otras sendas menos edificantes y más abiertas. Pero no, la gilipollez medra y ahí estamos, por un lado haciendo como que defendemos a los autores de sus "agresores", y por el otro alterando sus trabajos, haciéndolos pasar por el aro de la corrección política. 

En las dictaduras, se supone que las decisiones emanan del dictador y a lo sumo su camarilla, que marcan las pautas para estas cosas. Lo curioso es que estas actitudes se den en democracias en las que se supone que hay libertad de expresión. Se crea una especie de gran hermano difuso, ilocalizable, una corriente que arrastra a muchos, que por comodidad o por cierto "alivio psicológico" (el de saberse "entre los buenos", porque algo que caracteriza a estos bienpensantes es que se creen moralmente superiores a todos los demás, y en virtud de ellos se permiten amonestar al personal), no sólo censuran sino que se autocensuran (si indignante y denigrante es la censura, más lo es la autocensura). Y como no hay una cabeza visible, se hace muy difícil de combatir, siguiendo con su sibilina labor. Y si en sí ya es preocupante, preocupa también el día que llegue la reacción del signo contrario. 

Finalmente, en cierta manera esto está relacionado con lo del fumar.

miércoles, 5 de enero de 2011

Prohibido fumar

Conociendo a mis conciudadanos, era previsible que lo de prohibir el tabaco en espacios cerrados (más allá del domicilio) iba a traer cola. Ciertamente, fumar es una vieja costumbre muy arraigada en algunos lugares (bares y demás), y la perspectiva de abandonarla, nada agradable. Es comprensible que haya reticencias. Lo que cuesta más de entender es la virulencia de estas reticencias. 

A día de hoy, y sólo hace tres días de la puesta en marcha de la ley, ya han habido varias agresiones. Servidor mismo, hace meses, fue amenazado por el simple hecho de no ser fumador ("cuando tenga mono no respondo, y cuando salgamos todos a la calle a fumar nos organizaremos e iremos a por vosotros"). Pero claro, tampoco se le puede pedir demasiado a quien cree un asunto de libertad el ejercicio de una adicción. 

Una de las cuestiones más interesantes era la del tiempo que iba a tardar en aparecer el argumentum ad hitlerum. Éste no es más que una falacia que consiste en pretender que algo es intrínsecamente malo por el simple hecho de que los nazis y/o Hitler también lo hacían (llevémoslo al terreno escatológico: "Hitler cagaba, luego cagar no puede ser bueno", una completa estupidez, vamos). Pues el susodicho argumento ha tardado dos días en aparecer en los medios, en boca de un polémico alcalde, con el agravante de que compara la prohibición de fumar con la persecusión de judíos. No hace falta añadir mucho más. 

Por lo demás, a mi me da completamente igual lo que haga la gente con sus cuerpos. Tampoco voy a caer en argumentos bienintencionados acerca de los beneficios de no fumar. Si ellos, como afirman, son libres para fumar, yo lo soy para no hacerlo, independientemente de las consecuencias. Y creo que es un error que el gobierno vaya por esos derroteros (con el paternalismo del "es por tu bien"). Para mí la cosa es mucho más sencilla: es cuestión de educación. De no molestar con el humo. Iluso, pienso que no debería de haberse llegado a estos extremos de prohibir, porque debería de ser natural que los fumadores se cortaran a la hora de fumar en lugares cerrados. Pero viendo la actitud de muchos, como vea a alguno fumando en algún sitio, ni denuncias ni leches (que ya les vale también, pretender que vayamos de acusicas), me tiraré un cuesco lo más cerca de él que pueda, y tendrá que soportar mis "humos". Con la ventaja de que su ropa no quedará impregnada del olor. O sí.

martes, 4 de enero de 2011

Pescadores de lo extraño

Del mismo modo que hay gente que parece atraer la mala suerte, los hay que se ven envueltos en situaciones truculentas y extrañas. Aunque no quieran, acaban participando en los más raros sucesos. Luego las cuentan y siempre tienen alguna batallita que relatar para entretenernos. A veces puede decirse que se las buscan, pero en muchas ocasiones se topan de bruces con ellas.Todos conocemos a alguno de estos personajes, esos a los que no pocas veces les habrán dicho eso de "lo que no te pase a ti...".

Luego estamos los anodinos, los que nunca nos pasa nada digno de interés. Ni siquiera al ir a comprar. Todo es previsible. O no, pero no tenemos las antenas preparadas, la disposición adecuada, no llevamos puestas las "gafas para ver lo raro". O luego no sabemos literaturalizarlo para contarlo a los demás, puesto que a veces es más importante el cómo lo cuentas que el suceso en sí.

lunes, 3 de enero de 2011

Navidad light

Será la crisis, la edad o el maldito traslado del hospital, pero tengo la sensación, y me consta de que no soy el único, de que estas fiestas han sido flojas. No se han celebrado con la intensidad de otras veces: las aglomeraciones de gente han sido menores, la publicidad en televisión ha sido menos pesada. Incluso la nochevieja parecía que la gente celebraba con otro ánimo la velada. Más sereno, menos desaforado. Había ganas de fiesta, pero sin aspavientos.

Aunque el contraste ha sido llamativo, no diría tampoco que es algo para lamentar, sino más bien al contrario. Lo anómalo era la euforia e hiperactividad malsanas de los últimos años. Habrá quien eche de menos ese derroche (sobre todo los que hicieron su agosto con él), pero para los que perdemos en cualqueir caso, es preferible la relativa tranquilidad de esta última Navidad. Que no se nos olvide para los próximos años. ¿Seremos capaces?

sábado, 1 de enero de 2011

El tiempo a saltos

Aunque nos hayamos inventado una medida uniforme y homgénea del tiempo, lo cierto es que no todos lo segundos, minutos y horas son iguales. En días como hoy se da un salto. Aunque el reloj haya movido las agujas al mismo ritmo, el tiempo de hoy no es el mismo que el de ayer.
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